Zona chilanga | ¡Corte!… Cineteca Nacional (Parte I)

Zona chilanga | ¡Corte!… Cineteca Nacional (Parte I)

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Veo la Muestra Internacional de Cine Francés y pienso en los lejanos tiempos cuando en mi pueblo anunciaban con megáfono la película de ficheras programada pa’esa tarde. Aunque nunca me dejaban ir, más de alguna vez me las ingenié y me colé entre las bancas; luego agradecí los cintarazos que me propinaron y ahora disfruto y elijo entre una gran variedad. Y como tiendo a vencer mi egoísmo, quiero que tooooodos conozcan un poquito de lo que es ese maravilloso lugar que es la Cineteca Nacional.

Sí, tienes razón, el DF es una inacabable construcción, torres y edificios monstruosos por tooooodos lados, pero hay oasis imperdonables no visitar: la Cineteca Nacional, uno de estos. Si no te gusta el cine, no importa, te tiras en el pasto y te avientas un concierto al aire libre —con buenas bandas—, te engolosinas con un tremendo Roxy (los helados más ricos de la ciudad). Cero tacones, cero maquillaje, aquí no caben las pretensiones. Más bien, si quieres un lugar tranquilo pa’tomarte un buen café, comprar un regalo infantil, leer un libro, tomarte una chela, comer una ensalada… sin ruido y sin perros; eso que entendemos por estar en calma, tu lugar es la Cineteca… olvidada, también puedes ver buen cine.

Lo que ahora conocerás es una Cineteca Nacional remodelada. Si ya la conocías, podrías añorar el pequeño rincón que albergaba dos frondosos árboles en el patio central, pero apenas la caminas irás reacomodándote a las novedades. También están los criticosos —como mi vecino, director y productor de quinta— que lamentan que la Cineteca, de México, es enorme, comparada con la de otros países —aquí estamos en México y así nos gustan las cosas, ¿qué les pasa?

En toda esa grandeza la Cineteca Nacional, además de resguardar el patrimonio fílmico del país, ofrece conciertos, muestras nacionales e internacionales, investigación cinematográfica, presentación de libros, conferencias, edición de publicaciones, charlas con directores de cine, encuentro con creadores, talento emergente, retrospectivas y, lo mejor: un cine independiente y alternativo nacional e internacional; eso que se agradece luego de ficheras y rambos enardecidos.

Aventarse una película sin comerciales es algo que se agradece. Pagar 50 pesos por un boleto de entrada, o 30 pesos con credencial de estudiante o profesor, y también mitad de precio cada martes y miércoles para todo público, es uno de esos pilones que solo se disfrutan en la Cineteca. Si llegas en auto el estacionamiento tiene su costo fijo de 25 pesos, el tiempo que permanezcas. Además, en la sala puedes encontrar al director de la película explicando la trama, un actor intercambiando experiencias o música viva ambientando el filme. Películas que no veremos en televisión o en un cine comercial son las que se aprecian y se paladean en este lugar.

La tía Juana los apapacha y le sigue con esta historia cinéfila.


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