El análisis de Fernando Aragón | Para disminuir la pobreza tenemos que hacer competitivo a Culiacán

El análisis de Fernando Aragón | Para disminuir la pobreza tenemos que hacer competitivo a Culiacán

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El boom de los ingresos por turismo no va durar para siempre, sería atractivo que la estructura urbana se acondicione para impulsar intercambio de servicios con procesos  de manufactura especializada.

En la década de los noventa la mancha urbana de Culiacán se multiplico al doble del crecimiento  poblacional, haciendo más agudo el problema de una ciudad expandida. Se fincaron complejos habitacionales en suelo barato, careciendo de los equipamientos de educación y salud necesarios. “Tenemos crecimiento urbano pero sin desarrollo económico” (1).

Aun así, la buena noticia es que las infraestructuras urbanas están ligadas estrechamente al PIB generado y la riqueza. “El problema es que hemos cumplido con la cantidad pero no con la calidad” (2).

Dejamos la vida rural para beneficiarnos del intercambio de bienes y servicios que propicia la condensación urbana, la ciudad es la mega máquina para ello.  Decía en alguna ocasión el arquitecto Felipe Leal: “es la única herramienta humana visible desde el espacio” (3).

Tan solo en 2009, la capital del estado generó 40.1% del PIB estatal, su captación bancaria por habitante es 1.6 veces el promedio estatal y 1.3 veces el nacional, por lo cual cabe considerar, cuando menos en el mediano plazo, a Culiacán como la principal ciudad del estado.

Siendo así, las cúpulas de Catedral no son el centro de  esta ciudad; son más bien las mojoneras centrales del abastecimiento y suministro que cubre desde Escuinapa hasta Choix, dinamismo por demás desaprovechado ya que estas actividades se limitan a ciertos sectores de la ciudad y lo peor es que se proveen solo productos que pasan de mano en mano sin ningún proceso agregado.

En el centro y norte del estado somos buenos para  producir en el sector primario, ocupamos el quinto lugar en aportación del PIB nacional como entidad federativa, pero el hecho de que estamos creciendo menos puede ser reflejo de que estas actividades no se desempeñan urbanamente (no pescamos, no cultivamos y ni tenemos corrales de ganado urbanos).

En contraparte, no encontramos en los barrios (células vitales de la ciudad) las estructuras edificadas encaminadas a  procesos que vinculen a estos productos básicos,  los espacios para esta vocación son los corredores viales y  sub centros urbanos que, como se mencionó anteriormente, no se comprometen a adicionarle el valor de la mano de obra.

Es como alimentarse de solo  recoger migajas. La cifra explica que  el 78.9% de la población ocupada se ubica en actividades de comercio y servicios mientras que sólo el 8% en el sector manufacturero. Cada vez vendemos más, pero procesamos menos. A la agricultura, ganadería y pesca no les aplicamos  procesos que las hagan valer más o durar más.

Enfrascados en las actividades primarias y terciarias despreciamos la mejor consecuencia de la urbanidad, “el intercambio de ideas” (4). El hecho de que todos estemos cercanos, que por cierto en Culiacán (ciudad dispersa) no es tanto, resulta el contexto ideal para el desarrollo de la tecnificación y la productividad que redundan en mejor calidad de vida y  alza salarial derivados de la profesionalización de las actividades.

Sería pertinente que La promoción  económica, la planeación y la academia  fortalezcan el territorio urbano. Hay que sacarle provecho a tan costosa herramienta.

Proyecto olvidado

Si bien nuestra virtud turística no es el sol y la playa sino los negocios, educación y espectáculos, no es para nada poca cosa y sería interesante rescatar proyectos que han quedado olvidados por el inmediatismo de nuestros gobernantes. Por ejemplo, conciliar la ampliación del aeropuerto con el host management aeroportuario donde miles de visitantes diarios podrían pernoctar en nuestra entidad, pero no solo personas sino que podría incursionarse en algo poco experimentado en la entidad: el servicio de carga aérea para nuestros productos regionales, ampliando la distribución a lugares y fronteras más lejanos.

Foto cortesía de Sinaloa 360

 

Bibliografía:
  1. Culiacán, I. (24 de Septiembre de 2017). PROGRAMA MUNICIPAL DE DESARROLLO URBANO. Obtenido de http://infonavit.janium.com/janium/Documentos/56756.pdf
  2. Latina, B. d. (2017). Crecimiento urbano y acceso a oportunidades en AL. Reporte de economía y desarrollo.
  3. Leal, A. (2013). La ciudad. FAUAS, (pág. 1). Culiacán.
  4. , G. d. (2017). Programa de ordenación de la zona metropolitana Culiacán-Navolato. Culiacán: Diario oficial del estado de Sinaloa.

 


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