Homofobia alterada | 3 relatos sobre la discriminación LGBTI+ en Culiacán

Homofobia alterada | 3 relatos sobre la discriminación LGBTI+ en Culiacán

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Culiacán es una ciudad que se ha venido transformando de manera notable en diferentes rubros, desde la infraestructura, hasta la organización civil, dentro de los cambios sociales que se han dado gracias a la intervención de diferentes factores como la política, la religión, el crecimiento económico y el  uso de la tecnología, se ha permitido la apertura hacia formas diferentes de expresión y comportamientos, que distan mucho de los perfiles más conservadores.

La ciudadanía LGBTI+ de Culiacán ha saboreado victorias cotidianas en materia de aceptación y reivindicación de sus derechos, aunque de manera legal el proceso se ha vuelto lento y cansado. Aunque se pudiera decir que la capital sinaloense ha dado grandes pasos en materia de inclusión ciudadana, los 9 asesinatos a miembros de la comunidad LGBTI+ y las diferentes muestran de rechazo y discriminación que viven los LGBTI+ de todos los sectores sociales de la ciudad ponen de manifiesto que aún falta mucho por trabajar en matera de inclusión y respeto.

Reunimos 3 de muchos testimonios que relatan la forma en la que la comunidad LGBTI+ de la ciudad lidia con momentos incómodos e incluso violentos por los que atraviesan o han atravesado la mayoría de los miembros de este sector civil de Culiacán.

“Estaba esperando en catedral a Roxana, mi novia, ya tenemos meses saliendo en secreto porque en su casa no saben nada. Anteriormente ella había tenido relaciones sentimentales solo con chicos y yo era la primer chica con la que salía. Llegó la tarde y con la tarde la hora de encontrarnos, entonces la vi cruzar el puente de la Obregón y se acercó a mí para darme un abrazo, como lo harían todas las personas que se encuentran en el centro. Al momento de darme el abrazo, me da un pequeño beso que pasó de mis mejillas a mis labios, nada intenso, como dicen ‘de piquito’. Seguimos caminando hacia uno de los bares en el Paseo del Ángel, riéndonos de algunas cosas, cuando de repente alguien tiró de mi cabello. Una de las tías de Roxana nos había visto y comenzó a reclamarme ahí, en el lugar más concurrido de Culiacán, mientras todos nos veían y algunos grababan la escena con su celular; yo no podía zafarme y la señora solo repetía que le iba a decir todo a la mamá de mi novia, aunque la misma Roxana se lo había confesado a su madre algunos días atrás. A veces quisiera olvidar ese momento, pero no puedo”.

Perla, 21 años.

 

“Llegué ese día a la entrevista de trabajo, ya había pasado por ese proceso muchas otras veces, la mayoría sin éxito, pero esa vez de verdad estaba seguro, porque si hay alguien bueno para la reparación de ese tipo de equipos en específico, soy yo. Luego de uno o dos filtros terminé pasando con la encargada de Recursos Humanos, comenzamos a platicar y ella se quedó maravillada con la forma en la que le expliqué que podía agilizar el trabajo en la oficina y así me aseguró que el trabajo era para mí. Sin embargo, la plática se tornó un poco más personal y terminó haciéndome la pregunta más evidente: ‘¿Eres gay?’, como pensé que habría la confianza de decírselo le contesté que sí; ella sonrió de manera cínica y me dijo que estaba bien mientras no se me notará. Eso me hizo quedarme un poco serio. Luego de eso terminó la entrevista diciéndome que me llamarían, pero nunca lo hicieron”.

Hugo, 27 años.

 

“Odiaba esa clase, no porque no me gustara sino que el profesor la hacía aburrida y cansada; le podría agregar que a él no le gustaba para nada mi personalidad, mucho menos mi evidente homosexualidad. Decidí hablar con el coordinador académico para retomarla de nuevo en otra ocasión con otro profesor el siguiente ciclo, él aceptó y habló con mi maestro para que este me mandara a recusar la materia en otra oportunidad. Al finalizar el semestre recibí mi kardex y vi que el maestro me había calificado con un 6, las actas estaban cerradas y ya no tendría oportunidad de recusar de nuevo ese modulo. Fui a platicar con el coordinador y él me envió con mi maestro, al llegar con el profesor él solamente me sonrió con maldad y me dijo en voz baja: ‘Creíste que te ibas a salir con la tuya, mariconcito’. Me saqué mucho de onda y aunque reclamé muchas veces, nadie en la UAS hizo nada”.

Agustín, 19 años.

 

Todos los días en Culiacán se viven muchas historias similares a las de Perla, Hugo y Agustín, en las que la poca información sobre la diversidad sexual, la discriminación y la violencia en todas sus formas afectan y hieren a la ciudadanía LGBTI+.

 

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