Malayerba nunca muere | Un fanzine para no olvidar a Javier Valdez

Malayerba nunca muere | Un fanzine para no olvidar a Javier Valdez

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A un año de su asesinato, el colectivo Lumbre Fanzines recoge historias contadas por conocidos y compañeros de Javier Valdez y las plasma en un fanzine a manera de homenaje.

Con una entrevista en una de sus cantinas favoritas, anécdotas de redacción e incluso una historia sobre el nacimiento de Ríodoce, el colectivo Lumbre Fanzines compiló y editó un fanzine titulado Malayerba, como homenaje al hoy finado periodista Javier Valdez Cárdenas.

Con la participación de amigos, conocidos y colaboradores, esta publicación independiente busca sumar a las voces que desde el gremio periodístico y la sociedad civil siguen exigiendo justicia y el esclarecimiento del crimen contra el periodista a más de medio año de su asesinato.

 

Te dejamos a continuación tres de las historias que componen este pequeño pero significativo homenaje.

Entrevista con Javier Valdez | Vida en medio de la muerte

César Hernández

Es lunes 7 de septiembre del 2015. Hace tres días el escritor y periodista Javier Valdez presentaba junto a Juan Villoro su más reciente libro: Huérfanos del narco. Un recuento del dolor, las lágrimas y heridas de aquellos a los que la violencia los despojó de sus padres.

Lunes de tarde lluviosa en El Guayabo, una de las cantinas preferidas de Javier Valdez y lugar acordado para la entrevista.

Javier llega con botella de whisky en mano. No se sienta sin antes recibir algunos saludos de los presentes y el reclamo de una de las meseras por su ausencia. Se siente como si nos recibiera en su hogar.

—¿Qué tiene El Guayabo que no lo dejas de frecuentar?

—Ríodoce tiene 12 años y poquito antes ya venía. Es de mis lugares preferidos. Me gusta venir y sentarme en esta esquina, observar a la gente, estar conmigo, pensar, hacer nada. En realidad son rituales: sentarte, que te conozcan, que sepan lo que te gusta y te lo sirvan. Me gusta mucho eso porque me siento parte del lugar. Así soy, un animal de rituales. Me pasa igual con los cafés.

—¿Ves tu trabajo periodístico como un ritual?, la columna Malayerba, ¿es un ritual para ti?

—Sí, yo escribo Malayerba los viernes. Escribir esa crónica se ha vuelto un ritual para mí. Tiene que ser el viernes temprano en un café. Lo mejor es que no haya abierto redes sociales ni correos. No quiero checar nada, solo sentarme a escribir. Es como traer el tiro arriba: ya lo traes ahí y tienes la ansiedad de escribir la nota.

—En la presentación de tu libro mencionabas que una de las motivaciones para escribirlo fue el reclamo de los deudos de la guerra contra el narco. ¿Sentiste propio este reclamo?

—Es que no hay de otra. Yo no puedo tomar distancia. Para mí esas crisis son personales. Lo que le pase a un niño, eso es personal; lo que le sucede a esas madres y a esos esposos, es personal.

Entrevista publicada originalmente en la edición No. 14 de ESPEJO.

Subject: foto del decente

Paúl Mercado

Ese sábado no hubo cruda. El viernes no había sido tan etílicamente violento como suele ser la costumbre en la redacción de Ríodoce. Fue de las pocas veces que Javier Valdez “asumió las riendas” del semanario. Ahí te encargo el barquito cabrón, le dijeron en repetidas ocasiones. Y una vez que se sintió director en funciones, el bato decidió ser ejecutivo: Ya saben lo que tienen que hacer cabrones. Y así fue. Cada quien —como siempre— hizo lo suyo. En medio de la fiesta en que se convirtió aquello, coincidimos en que para el sitio web debíamos destacar un espacio para la Malayerba, su columna. Eso porque se dio cuenta que ya habíamos hecho un diseño de la columna del director, con fotografía incluida, lo que desató el celo y el reclamo al mismo tiempo: Culero, ¿y a mí por qué no me hacen un diseño de esos? Fue entonces que quedamos en hacerlo. Pero había una condición: la fotografía debía ser en una pose mamona, por no decir formal… o al menos decente. Y muy importante: que estuviera completa, no como una que me había pasado donde le faltaba un pedazo de cabeza. ¡Que le corten la cabeza!, bromeó al tiempo que admitía que esa le gustaba. Cerramos la edición, nos terminamos las cervezas, nos dimos el abrazo de todos los viernes y reímos por la foto decente. Al día siguiente abrí mi correo electrónico de Hotmail y veo que tengo un mensaje de [email protected] con el asunto: foto del decente. Al abrir el archivo adjunto, veo la misma foto mocha que me había sugerido y le contesto: ¡Pinchi Wero, te dije que ocupo la foto donde no te corten la cabeza! ¡Que le corten la cabeza!, agregué parafraseándolo pues había entendido el mensaje. Y dicho y hecho, sin prisa, me respondió unos diez minutos más tarde: Es la que tengo, bato. Ni modo

El hijo de papel

Alejandro Sicairos

Era el padre primerizo ajustando al partero para que le mostrara al recién nacido. Daba vueltas sobre el mismo círculo con pasos de ansiedad. Salía aprisa por un whisky que guardaba en la guantera del automóvil y apenas sentía el trago y volvía a inquirir. ¿Ya salió? ¿Puedo verlo? El de la ventanilla hacía una llamada y respondía: “No, todavía no”. Javier Valdez ya tenía lista la lágrima de emoción para soltarla al tocar ese bulto que era parte de su alma. Quería saber, sentir, que había valido la pena la espera, el salto al vacío y el jugársela con otra aventura. Le cosquilleaban los dedos por marcar un número en su celular y darles la noticia a quienes cerveza en hielera y carne en asador esperaban la buena nueva. Se había acordado que la fiesta empezara hasta que el alumbramiento ocurriera, pero la verdad es que ya todos estaban pedos y con la panza repleta. Qué esperar ni qué nada. No vaya siendo que no nazca, como habían augurado unos; morirá después de ver la luz, deseaban otros con su mal agüero. Y ese pinche vigilante que ni se inmutaba y salía con lo mismo. Todavía no, yo le aviso; Pues qué lentitud, ya me estoy encabronando. Y el puto whisky se me acabó. Entonces oyó el grito de ¡ya salió! Pase pa’que lo vea.Y hasta entonces se dio cuenta que el desespero era también de otros que como él corrimos a arrebatar los primeros ejemplares de la edición número uno de Ríodoce. Ese recién nacido, de tinta y papel, tenía varios padres. Qué importaba: todos lo queríamos igual que Javier, porque al conocerlo y sentirlo, igual cacaréabamos como gallinas cluecas.

PARA SABER:

Gracias al patrocinio de la Asociación de Comunicadores y Periodistas 7 de Junio, Malayerba tendrá una segunda edición, la cual se presentará durante la Jornada Nacional de Protestas. Puedes adquirir el tuyo sin costo durante la Velada Artística Cultural por Justicia Javier Valdez en la explanada de Palacio de Gobierno a partir de las 20:30 horas.

Lee más: Carmen Aristegui visitará Culiacán por aniversario luctuoso de Javier Valdez

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Lumbre Fanzines 2017
Diseño de portada: Carolina Limón.

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