Surrealismo crudo | Thanos vs los niños candidatos

Surrealismo crudo | Thanos vs los niños candidatos

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Películas como Avengers: Infinity War son de verse en el cine. Hay que aprovechar el equipo de las salas comerciales para asistir a ese espectáculo de efectos y madrazos extraterrestres en todo su esplendor.

Deja el drama del cine indie para tu laptop. En una pantalla gigante digital con sonido surround la última de Marvel es la que manda. De entrada, sabes a lo que vas. Tu mente está dispuesta a recibir otra dosis de fantasía y ciencia ficción protagonizada por los monitos que vas a querer comprar apenas pongas un pie en la calle.

Te preparas para disfrutar el evento, nada puede sacarte de tu estado de ánimo. Ni siquiera el spot de los niños candidatos, ese que ponen antes de la película, donde unos niños imitan los gestos y las vestimentas de los actuales candidatos a la Presidencia de México. Es fácil digerir ese teatro si va antes de los Avengers. A final de cuentas se trata de otra ficción. Niños que actúan como gente grande, repitiendo las frases que los aspirantes han vuelto populares.

Nada mal con el anuncio, excepto si te da por pensar en la posibilidad de que en cuestiones de política, ningún mensaje emitido al público sea totalmente neutral. Vamos más allá: si te da por desconfiar, puede que el spot tenga una intención de fondo. ¿No crees? Tal vez la alcances a ver si analizas la puesta en escena. Si observas las actuaciones con detenimiento, podrías hasta creer que todo el anuncio fue orquestado para que uno de los candidatos luzca mal. Sí, ese candidato que estás pensando. O hay guerra sucia o a los actores les falta oficio.

Disfrutas los Avengers de principio a fin pero la otra película te hace más ruido en la cabeza. ¿Quién va a ser el próximo presidente, el que dijo esa frase loquísima que tu familia no puede olvidar o el del meme que anda compartiendo la raza? ¿El que va a convertir a México en el país que no conoces o el que promete que todo será como ese país al que tampoco has ido? ¿El de tenerle miedo o el de tenerle más miedo? ¿El hippie o el malo? ¿El bueno o el viejo?

La distracción no para. Claro que puedes informarte y revisar las propuestas, pero los mitotes de este novelón te llegan primero y sin que le rasques demasiado. Como si fuera la gasolina que enciende los motores del electorado, energía pura en medios y redes sociales para resaltar el nivel dramático de este suceso, la superficie en que todo parece una lucha del bien contra el mal. Asómate a los pozos de coraje que son Twitter y las secciones de comentarios. Escucha las conversaciones en la calle. Los símbolos flotan en el ambiente, referencias para alimentar percepciones según el bando que se adopte. La verdad, quién sabe. Por eso no hay certeza de que tan siquiera uno de los candidatos sea una persona de fiar.

De buenos contra malos, esta vez el mejor es Thanos. Vaya personaje y vaya dolor que carga en su corazón, tan intenso como la destrucción que deja a su paso. Un monstruo insensible al que si acaso algo le arranca un lamento y le agacha la mirada, es una ironía maldita que le pesa como un asteroide en la espalda. Thanos conmueve y te toca con su drama, por más extraterrestre y digital que el personaje luzca.

Del otro cuento más bien te preguntas qué tanto de la trama coincide con la realidad. A estas alturas, ¿de verdad la moneda sigue en el aire?


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