Tema de la semana | El dilema de Culiacán: más deuda o colapso de servicios públicos

Tema de la semana | El dilema de Culiacán: más deuda o colapso de servicios públicos

 

El desmantelamiento del equipamiento que sirve para atender los requerimientos más indispensables de la ciudad, tales  como limpieza, alumbrado público, rehabilitación de calles y seguridad pública, podría originar que entren en crisis los servicios públicos en Culiacán y la solución también implica correr riesgos: endeudar más las ya comprometidas finanzas municipales.

La Dirección de Vialidad y Transportes del Gobierno del Estado adquirió equipo de repuesto para reparar los semáforos en Culiacán, que en su mayoría cumplieron el periodo de vida útil, y le pide al Ayuntamiento que realice las labores de instalación. La respuesta de la Comuna es que de doce grúas que tiene solo tres funcionan y las está destinando a la reposición de luminarias del alumbrado público.

En tanto, el parque vehicular municipal es un desastre. De 145 automotores solamente doce están en posibilidad de circular y el resto son chatarra que tendrá que abaratarse a establecimientos que venden piezas automotrices usadas. Entre estas unidades están los camiones conocidos como pipas que tendrían que estar llevando agua a las zonas del municipio afectadas por la sequía.

Por si fuera poco, 469 armas de fuego que utilizaban los policías para proteger a la población son obsoletas y tendrán que darse de baja, en detrimento de las tareas de seguridad pública y en una situación de repunte de los delitos que afectan directamente a las familias: robos domiciliarios, asaltos a establecimientos comerciales y despojos a personas en la vía pública.

Este es el panorama en Culiacán, según lo ha expuesto el Cabildo y el alcalde Anotnio Castañeda en el transcurso de la semana. El erario municipal carece de solvencia económica para hacerle frente a tal crisis y procederá a solicitar que el Congreso del Estado le apruebe contratar un préstamo por más de cien millones de pesos (sin precisarse el monto) que alcanzarán para paliar los problemas.

Quizás el remedio no sea peor que la enfermedad pero le añade dolencias a una ciudad que lentamente se ve superada por los problemas. En cuestión de deuda pública a largo plazo, asciende a 745 millones de pesos, mientras que la de corto plazo es por 734 millones. La primera se desglosa en 431 millones con Banorte y 314 con Banobras.

Las obligaciones financieras de corto plazo que comprometen gran parte de los recursos captados vía impuestos se desglosan en 299 millones a proveedores, 128 millones a contratistas, 236 millones por retenciones, 33 millones en cuentas por pagar y 36 millones en fondos y bienes de terceros en garantía. Habrá que agregar pagos pendientes por 71 millones de pesos por juicios que el Gobierno de Culiacán ha perdido frente a particulares.

Se trata de “herencias” que han dejado las anteriores administraciones municipales, sobre todo las que presidieron Aarón Rivas Loaiza y Sergio Torres Félix, haciendo suya la política de más deuda, al cabo que el pueblo paga y el siguiente edil sufre las consecuencias, siendo el caso de Tony Castañeda que está entre la espada de pedir prestado o dejar que colapse el sistema de servicios públicos.

El manejo irresponsable de las finanzas públicas se hizo bola de nieve que está a punto de caer encima de los culiacanenses. El actual presidente municipal enciende señales de alarma y afirma que las deficiencias que afectan hoy a los ciudadanos podrían agravarse porque el equipamiento de atención urbana es obsoleto y se carece de recursos públicos para mejorarlo.

 


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