Tras la caída del gigante | Los restos del Gigante (Parte IX)

Tras la caída del gigante | Los restos del Gigante (Parte IX)

—Perdón, no venimos a cooperar con la operación de la DEA, no venimos a lo relacionado con el Alacrán, somos división especial, se nos informó de un sembradío de marihuana y venimos a recoger a los soldados que cayeron en paracaídas antier.

—Se cancelaron y se bloquearon todas las operaciones por estos rumbos, solamente lo relativo a Alan García está activo en este momento, voy a pedirle que ahorita que nos encontremos muestren sus identificaciones, me comunicaré con la Zona Militar para que confirme su información.

—Por supuesto, nos iremos acercando para no perder tiempo, nos encontramos en el arroyo.

—Adelante —respondió el otro guachito.

—Háblale en friega a Ricardo y dile qué está pasando, más va a valer que tenga otro contacto en los cuarteles para que nos salve.

—¡Ricardo!, necesitamos que conteste —hablaba Katia con fuerza y cierto nerviosismo, hasta que el empresario contestó.

—¿Qué pasa?

—Nos interceptaron, van a hablar a la Zona Militar para asegurarse de que no somos impostores, necesitamos que…

—No se preocupen por eso, chamaca, ya estaba esto previsto. Nomás no vayan a hacer alguna tarugada.

 

Me acomodé en mi asiento y volteé a ver a don Héctor.

 

—Ahora sí, dame mi 38 súper, por si las moscas, en estos rumbos me urge tenerla.

—Ahí te va —me dijo Katia, sacándola de un morralito.

 

Pasamos junto a los guachos sin ningún problema, el contacto de Ricardo en el Ejército nos salvó de las broncas. Seguimos por un rato más a través de la terracería hasta que llegamos a La Aguama.

 

—Písale, hay que pasar recio este pedazo —le dije a don Héctor —si alguien llega a vernos estamos fritos.

—Nunca había estado en este lugar, ¿en serio esta gente fue la que los chingó?

—Esta gente junto con los mismos de la DEA que barrieron con tu campamento —le tuve qué cerrar el hocico.

 

Vi derechito a la casa de don Miguel cuando pasamos fuera de ella, algún día volvería a desaparecerlo a él y a su gente, pero en aquel momento había negocio que teníamos qué terminar.

Unos minutos después, todos bajábamos después de estacionarnos en el arroyo, frente al laboratorio subterráneo que días atrás estaba a su máxima capacidad.

 

—¡Órale changos!, van desarmando las partes que les dijeron para irnos lo más rápido que se pueda de aquí.

—Quiero que se estén tranquilos y que lo hagan con calma; las piezas son las siguientes —habló Mario sacando varias imágenes y repartiéndolas entre los soldados. Necesitamos recuperar estas piezas íntegras —dijo con su tonito militar, nomás por hacerla de fregón.

—Está bueno, me voy al monte a asegurarme de que nadie venga.

—Nada de eso, si te ven estamos muertos. Si alguien de La Aguama llega a acercarse, nosotros debemos de estar escondidos, y los soldados van a arreglarlo.

—Sería bueno que se estuviera callado arriba del camión, nomás viendo —le completó su hija.

—Entonces, ¿para qué me trajeron? —contesté, cargando mi pistola y yendo al monte.

—¡Por si necesitamos defendernos! —me gritó el ruco, apuntándome con un cuerno —quiero que te subas al camión y te estés en paz.

Al darme la vuelta, no pude ver a Katia, seguramente estaba lista para brincarme; don Héctor y tres soldados más me apuntaban: sabía que no había forma de ahorrarme la derrota.

—Está bueno —tuve que contestar, bajando mi arma y avanzando hacia el camión.

—Y regrésame el arma —dijo la muchacha apareciendo atrás de mí, sin quitarme el cañón de la espalda.

 

Pero de pronto todas mis alertas se encendieron, y olvidé aquel conflicto con mis propios aliados cuando escuché claramente la voz de don Miguel.

 

—¡Buenas tardes!, quedamos en que se avisaría cada vez que viniera alguien para evitar infiltrados del cártel de Tacuilola, y nadie nos dijo que vendrían.

 

Entre las voces de quienes lo acompañaban, reconocí claramente la de Hermilo y don Chuy. Sin embargo, seguramente venía acompañado de quince o veinte hombres: aquello aún estaba lejos de terminar.

© José María Rincón Burboa.

 


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