Tema de la semana | Reordenar el transporte urbano, ¿ahora o cuándo?

Tema de la semana | Reordenar el transporte urbano, ¿ahora o cuándo?

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Esta semana distintos hechos pusieron de manifiesto las pésimas condiciones en las que opera el sistema de transporte público en Culiacán.

En la capital sinaloense, el ordenamiento del sistema de transporte público es, desde hace ya varios años, un tema recurrente. Cada año, cuando llega el momento de hacer la revisión de las tarifas, el descontento de la ciudadanía revive un debate en donde salen a relucir las principales carencias de un esquema de movilidad caduco, en el que ni concesionarios ni autoridades han dado el paso definitivo que inicie con un reordenamiento real en beneficio de los culiacanenses.

Desde aspectos que se antojan más anecdóticos, pero no por eso menos relevantes, se encuentran las eternas quejas sobre el aire acondicionado que en tiempo de frío es encendido a la más baja temperatura con el fin de seguir cobrando tarifa de primera clase; caso contrario, en tiempo de calor, hay quienes se quejan de que unidades sin aire cobran como si lo tuvieran.

Otro asunto que también molesta a los usuarios es el hecho de que algunas unidades lleven vidrios polarizados, música y hasta luces de neón, haciendo del recorrido una fiesta obligada para quienes viajan en ellos… cuando muchos de quienes suben a un camión lo que buscan es un recorrido tranquilo.

Se puede seguir con la lista de deficiencias en el servicio pasando por choferes que dan mal trato a estudiantes o aquellos que no regresan el cambio completo. Sin embargo, estos señalamientos se quedan cortos cuando el mal servicio otorgado pone en riesgo la seguridad de la ciudadanía.

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Hace algunos meses, en abril de este año, el director de vialidad y transporte de Sinaloa, Octavio Ruiz Fonseca, anunciaba que las diversas rutas del transporte urbano en Culiacán tendrían que retirar luces y música de sus unidades.

Con este anuncio envió el mensaje de que las cosas estaban por cambiar en el transporte público; sin embargo, la medida operó más en el sentido de mejorar la percepción ciudadana que en solucionar los problemas estructurales que aquejan a este servicio.

Para muestra, basta con saber que los motivos que llevaron al director de vialidad a tomar esta decisión fue un video que circulaba en redes sociales. “Andaban unos videos en las redes sociales que salen, haz de cuenta auténticas discotecas con luces de colores oscuros el camión, imagínate un asalto, una violación o algo, nadie se va enterar; yo sí quiero como director que las cosas cambien”, mencionó en aquel momento.

¿Y los problemas más graves como el exceso de velocidad y la falta de capacitación de los choferes? ¿Cuándo se atenderán?

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Esta semana tres hechos pusieron de manifiesto que el problema no está en los choferes ni en las unidades del transporte, sino en la manera en que opera el sistema de concesiones y el esquema de trabajo del mismo.

Así un choque por exceso de velocidad, una riña entre choferes que llegó hasta los golpes y un accidente causado por un problema de salud, nos hicieron preguntarnos si de una vez por todas las autoridades harán algo para poner orden en el sistema del transporte urbano.

Y es que por un lado ha sido el mismo corporativismo de los gobiernos del PRI quienes han protegido a los concesionarios del transporte para permitirles arrastrar durante décadas un sinnúmero de deficiencias y vicios históricos a la sombra de sus administraciones.

Esta protección e impunidad es la que ha solapado situaciones como el llamado trueno, que se da cuando una unidad de transporte se atrasa en el horario de su ruta y termina pagando al checador una cantidad de dinero en compensación.

Es esta misma práctica la que ha generado por lo menos uno de los tres lamentables incidentes que se vivieron en Culiacán durante esta semana: la riña entre choferes que llegó hasta los golpes debido a que uno de ellos, atrasado en su ruta, iba levantando pasaje del chofer de la otra unidad.

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En este contexto, parece aún lejano el momento en que los habitantes de Culiacán tengan la posibilidad de disfrutar de un servicio de transporte público de calidad, en donde se seleccione y capacite de mejor manera al personal, se use tecnología para la seguridad y control de rutas y vaya en comunión con un reordenamiento muy necesario para el municipio.

La tarea se ha aplazado durante décadas, pero a la sombra de estos lamentables incidentes, parece que llegó el momento en que el gobernador Quirino Ordaz ponga de acuerdo a concesionarios, autoridades y sindicato y de una vez por todas se dé solución a un asunto urgente antes de que la desidia y la falta de interés, pero sobre todo la poca importancia dada al bienestar, la seguridad y la vida de los usuarios del transporte cobre nuevas víctimas.

 


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