Es tan culichi | Admítelo: te sabes el coro de algún narcocorrido

Es tan culichi | Admítelo: te sabes el coro de algún narcocorrido

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Aunque la narcocultura puede ser vista como uno de los clichés que han popularizado a la ciudad de Culiacán alrededor de México y en ciertas regiones de Estados Unidos, Latinoamérica y España, el tema de los corridos es siempre uno de los más polémicos, principalmente entre el sector juvenil culichi, que separa a los que gustan de este género musical que ha sido arropado por el espectro del narco y los que tratan de alejarse lo más que pueden de él, aunque muy probablemente se saben alguno.

Aunque el corrido es un género musical que nació en el norte de México en el siglo XVIII y que comenzó narrando las aventuras de los pistoleros, eventos políticos, históricos o historias sentimentales y que conjuga variaciones poéticas, baladas y norteño, actualmente en Sinaloa existe un subgénero del mismo que se ha vuelto polémico por catapultar las historias de los pesados del ambiente delincuencial, a través de la música, popularizando sus hazañas, desventuras y sucesos chuscos entre la población.

No importa el sector de población al que una persona de Culiacán pertenezca, seguramente ha tenido la oportunidad de escuchar una o más de estas piezas musicales, en algunos casos tan simples y repetitivas que logran invadir la mente de quien los oye. De seguro te has descubierto tarareando algún corrido, siguiendo la pista cuando suena en la radio o cantando a todo pulmón los versos del coro de un narcocorrido al final de una fiesta entre amigos, porque en Culiacán, si una fiesta no termina con banda o norteño, no se puede llamar fiesta.

Puede ser o no un motivo de orgullo, lo cierto es que el narcocorrido forma parte de la cultura popular de la ciudad de Culiacán y este género musical que incluso fue prohibido por las autoridades en algún momento, es característico de casi todos los sectores de la población, desde las clases sociales más bajas, hasta quienes viven la vida de riqueza que comúnmente se narra en estas canciones.

El narcocorrido empodera, ya sea como un ingrediente o aderezo de las reuniones entre amigos, incluso de quienes no gustan de este género musical y terminan escuchándolo como un guiño de gracia a la cultura muy particular de la capital sinaloenses o entre aquellos que viven en otras regiones del país y se convierten en el cliché culichi y presumen a toda voz su gusto por este particular y a veces violento tipo de música.


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