Culiacán, capital de mitos y arquitectura

Culiacán, capital de mitos y arquitectura

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Fundada en la época del Virreinato, hace ya 487 años, la ciudad de Culiacán mantiene en su casi medio milenio de existencia numerosas riquezas que a lo largo del tiempo mantienen viva la historia de la capital sinaloense.

Entre mitos, personajes y desarrollo arquitectónico, Culiacán se acerca a los 500 años de su fundación con el reto de mantener viva su historia. La ciudad, fundada el 29 de septiembre de 1531 por el conquistador Nuño Beltrán de Guzmán y cuyo primer trazo fue realizado por el arquitecto Luis F. Molina, guarda en sus casi 500 años las incontables razones del orgullo de ser culiacanense.

A través de un pasaje por algunas de estas piezas de historia culichi te invitamos a conocer algunos de estos motivos para sentirte aún más orgulloso de ser culiacanense.

El dios Coltzin

Muchos años antes de su fundación como la Villa de San Miguel de Culiacán, existió una población indígena llamada Huey Culhuacan, la cual se presume estaba asentada próxima al pueblo de Culiacancito. El nombre de este poblado se originó en la tribu colhua y simboliza al Coltzin el ‘dios torcido’, mismo que hasta el día de hoy se encuentra en el escudo municipal y está representado por un cerro con una cabeza humana en la cima e inclinada al frente.

Túneles de Culiacán

Uno de los mitos más curiosos y que más debate generan en torno a la ciudad es la supuesta existencia de una red de túneles subterráneos que atraviesan el primer cuadro de Culiacán con accesos en lugares como Catedral, el santuario, el estadio universitario, en la Aurora y demás fincas del Centro Histórico.

En un escrito publicado en el año 2002 en Noroeste, Arturo Murillo M señala que uno de estos tuneles sería un acueducto que derivaba agua del Tamazula y corría por terrenos paralelos al rio llevándo agua a los cañaverales y huertas de Las Quintas, al ingenio La Aurora y a la fábrica de hilados y mantas El Coloso.

Además, este surtiría de agua a ‘fuentes públicas, a Catedral, el Obispado (Plazoleta de esquina Hidalgo y Obregón), al Seminario (ahora Palacio Municipal) y al viejo Palacio Municipal (hoy Masín)’.

Asimismo, consigna que las leyendas que señalan a los túneles como pasadizos secretos para huir en tiempos de la Revolución o para ‘comunicar Catedral con el Obispado y el Seminario o entre Palacio de Gobierno’ son producto de la imaginación de quienes, al construir en el primer cuadro de la ciudad se ha encontrado con trechos de esta obra pluvial.

Arquitectura a la QR

Entre los eventos agendados para los festejos del aniversario de Culiacán, cancelados debido a la contingencia generada por la tormenta tropical 19-E, se encontraba la develación de códigos QR en diez edificios históricos del centro de la ciudad.

Estos funcionarán de manera que, al pasar un lector por dichos códigos desde el celular, este arrojará una seríe de datos históricos referentes al inmueble.

Así que, en algunos días o tal vez en algunas semanas, los siguientes edificios te ofrecerán un poco de su historia en la palma de tu mano, todo gracias al uso de la tecnología:

  • Archivo histórico.
  • Museo de Arte de Sinaloa (Masín).
  • Catedral basílica de Nuestra Señora del Rosario.
  • Palacio Municipal.
  • Edificio Central de la UAS.
  • Plazuela General Álvaro Ovbregón.
  • Mercado Municipal.
  • Plazuela Rosales.
  • El Mesón de San Carlos.
  • Santuario del Sagrado Corazón de Jesús.

Si quieres conocer un poco más sobre estos edificios históricos puedes consultar esta nota en ESPEJO donde, con ayuda de los arquitectos Carlos Ruiz Acosta y Martín Sandoval Bojórquez, hablamos un poco del viejo Culiacán.

Culiacán en los ochentas

¿Te ha pasado que al pasar por la glorieta Cuahutemoc tu abuelo o alguno de tus padres le llaman La Canasta y tú no sabes porqué?

En el Culiacán de los años ochentas muchos de los espacios y edificios que conoces lucían muy distintos a como se encuentran el día de hoy. Tal es el caso de la Glorieta Cuauhtémoc, conocida aún como La Canasta por la escultura que se ubicaba en ese espacio. Otro caso es el de la Plazuela Obregón, la cual por aquellos años lucía un estilo mucho más limpio y ordenado que el del día de hoy.

Esto lo sabemos gracias a la labor del cronista culiacanense, Jesús R. Valenzuela, al coleccionar algunas postales que muestran el Culiacán de principios de los años 80.

Colección Miguel Tamayo: el registro fotográfico

En diciembre del 2013, el Ayuntamiento de Culiacán, el Instituto Municipal de Cultura y el Conaculta, editaron un libro de fotografías del antiguo Culiacán que recoje el archivo gráfico del coleccionista Miguel Tamayo para, en algunos casos mostrarlas al público por primera vez.

Este está dividido en siete secciones que abarcan desde el paisaje de espacios edificados, hasta imágenes del trabajo, ocio y diversión en el Culiacán de la primera mitad del siglo XX.

¿Y para ti… qué es lo mejor de Culiacán?


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