Zona chilanga | Pinche Chica… Chic

Zona chilanga | Pinche Chica… Chic

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Si lo tuyo es la moda desfachatada, desenfadada y antisolemne, esa que defiende tu soberano gusto por lucir bien, por dentro y por fuera, tan bien y segura de sí como para robar miradas pues no eres un ser de serie que anda por la vida como robotizado multiplicando marcas ajenas, seguro serás una digna Chica Chic; siempre y cuando sigas las recomendaciones de Pinche Chica Chic. Para empezar, aquí va el primero de sus tutoriales: ¿Cómo lograr un maquillaje de a ladrido bien perrón?… no podrás creerlo: https://www.youtube.com/watch?v=RtmUSxRdT-g

Irónica, crítica, desafiante, irreverente… una publicación que te hace reír y pensar. En su número de primer aniversario, coleccionable, apareció un artículo que destroza la moda en serie, esa que se produce sin ningún estilo propio, esa que solo se interesa por las ventas sin importar la calidad y el buen gusto, esa que solo quiere uniformar con prendas desechables, esa baratija —o no tanto— que te llenará los cajones de prendas que nunca usarás y a las que no lograrás imprimirles un valor emocional —en la próxima visita a la tienda la despreciarás por otra.

Recuerdo que para asistir a su primer aniversario te pedían que tu atuendo fuera lo más chic que encontraras en el ropero. Empezaron mis problemas; no sabía si asistir en calzones de baño, enredarme en gasa y enmoñarme la cabeza o de plano irme bien darketa con calcetas a media pierna y plataformas plásticas; pero eso no importa, apenas llegué y empezaron las sorpresas.

Así me adentré hace dos años al mundo de Pinche Chica Chic, una publicación de estilo cucho; pura hechura fina. Cuando la tuve en mis manos pude comprobar que han escrito en ella destacados personajes de la literatura mexicana, que sus páginas están escritas con impecable redacción y sus contenidos son bien sesudos. Cien ejemplares por edición; cada dos meses. Si te lo perdiste ni modo —un producto para pocos. Un fanzine que hace cuestionar todo lo que traemos encima.

A dos años de distancia, en su número de segundo aniversario, encontré respuesta a la dudas de mi amiga: ¿Pero de dónde viene eso de que ahora cualquiera se monte un chongo en la cabeza?, Ana García Bergua echa a volar su imaginación y escribe: El regreso de los chongos cebolleros —chonguitos muy socorridos por los jóvenes hipsters mexicanos, especialmente esos que deambulan por las calles de la Condesa. ¿Qué tanto se podría guardar en un chongo cebollero?, ¿qué dijeran estos si hablaran?

En su más reciente número, 14, el viernes pasado, sí se volaron la barda: hicieron un fanzine invisible: Charla de vestidor, un homenaje a la casi difunta tradición oral, en un local del Centro Histórico en plena zona chilanga. Una charla con invitados que próximamente estrenarán en mp3.

Nombres groseros, altisonante y muy chocantes son algunos de los sustantivos y adjetivos que llenan las páginas de Pinche Chica Chic, pero con unos contenidos que se toman muy en serio; hasta han retado a sus lectores a que indiquen errores en la escritura —al parecer, no han encontrado ninguno. Hay de todo: poesía, ensayo, crónicas, pasarelas en 3D, testimonios: Al principio cuando me maquillaba, encontraba que la pintura sirve como una marca de doble filo: te empodera hasta la farsa y te vulnera desde la minoría. Un fanzine de nombre muy mexicano, donde sus valientes editoras, Diana Gutiérrez y Angélica Olavarría, hacen derroche de un auténtico y original talento.


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