#DíaDeMuertos | Calaveritas 2018… una tradición muy viva

#DíaDeMuertos | Calaveritas 2018… una tradición muy viva

Compartir:

Las calaveritas literarias son una composición en verso que data del siglo XIX y que en México es de gran tradición la víspera del Día de Muertos. ESPEJO te comparte algunas que, a modo de divertido epitafio, solo pretenden mantener viva esa costumbre tan mexicana de reírse de la muerte y de uno que otro vivo.

A Quirino

No me hagas caras Quirino, me habías de conocer.

Vine por ti, este es tu sino, ya fue mucho padecer.

Te equivocaste Quirino y perdiste la elección,

Por aferrarte a tu dino, esa fue la perdición.

 

Disculpa que no permita, tu gobierno terminar,

Pero eres muy indeciso, la fuerza en ti ya no está.

Roban en tus narices y te da por dormitar,

Prometes castigo a los malos, pero nunca llegará.

 

A veces por los colchones, a veces por la salud,

¿Será traición de tu gente o es simple ineptitud?

El pueblo esperaba otra cosa, quería ver decisión,

Pusiste la mano blanda con la alta corrupción.

 

El ataúd ya te espera, mas eso que no te angustie,

Sé que el andar sin sueldo puede que te disguste,

Pero el panteón te recibe como si fuera gobierno,

Puro Sinaloa dicen, desde el meritito averno.

 

A Estrada Ferreiro

“Por ser un tipo ocurrente, nos teníamos que topar.

Andas peleando con todos. Cambiaste el modito de andar.

Apenas tomaste el puesto de presidente municipal

Y ya complicaste todita la existencia terrenal”.

 

Todo eso le dijo la Muerte a don Jesús, el legal.

“Te perdono la tenencia por no ser constitucional,

Pero cobrar al panteón hasta el Impuesto Predial,

Ese agravio me lo tomo de manera personal”.

 

“No me asustas calaca”, le respondió sin titubear,

“Tus clientes fríos y tiesos también me van a ayudar,

Pagando todos las cuotas que yo mismo voy a fijar,

¿O creías que por la tumba ellos se iban a salvar?”.

 

Muy triste quedó la huesuda de su destino fatal.

“Este salió tan bravo como el terrible nahual.

Por lo pronto me propongo más almas recolectar,

No sea que el cementerio terminen por embargar”.

Al Congreso de Sinaloa

La Parca prometió llevarse, a toditos los diputados,

Esos que van entrando, del pueblo se dicen ahijados.

No se ponen de acuerdo, ni en el monto de su sueldo,

Ahora por mal avenidos, arderán todos en el infierno.

 

En el panteón ya se cavan fosas, hoyos y agujeros,

Para guardar a uno que otro legislador muy ratero,

También al que dice ser pobre pero que tiene dinero,

Sin olvidar los del caucho, que otros llaman huleros.

 

Un problema tiene la Muerte para limpiar el mugrero,

No sale el punto de acuerdo, ni de hoy para febrero.

Y eso que el orden del día hizo del tema su objeto,

Mas tomada fue la tribuna por los derechos del feto.

 

Desesperada la Muerte se dirigió a Ríos Rojo,

Y a grito vivo le dijo no ocultó en nada su enojo—,

“¡A todos los organizas, como año que inicia en enero!

¡Uno a uno irán cayendo o a ti te llevo primero!”.

A Rubén Rocha Moya

En el día de los muertos, la Parca consultó su lista.

“Es hora de llevarme a un hombre cabal socialista”.

“Aunque la verdad no creo que tal persona exista”,

Dijo mientras ojeaba un viejo libro cabalista.

 

De pronto topó con el nombre de Rubén Rocha Moya.

“Hoy mismo será el velorio, con pompa y café de l’olla”.

Rauda y veloz la Calaca pronto voló hasta el Senado.

Localizó al sinaloense tranquilo, en su curul sentado.

 

Sorprendido, don Rubén abrió muy grandes los ojos.

“Te equivocas yo trabajo, llévate a uno de los flojos”.

“Además traigo pendiente una que otra iniciativa”,

“En temas de educación y hasta pa’bajarle al IVA”.

 

“Y si te dejo, seguro, querrías ser gobernador”,

Dijo la huesuda airada, sin tono conciliador.

“Yo te llevo sin consulta tipo López Obrador”,

“Tu nuevo cargo en la tumba, solo será profesor”.

A Andrés Manuel

Estaba emocionado el Peje en un juego de beisbol,

La Parca era quien pichaba y él trataba de dar jonrón.

—Si te poncho vas pa’bajo a pura punta de coscorrón.

—Mejor lanza y no te muevas como si batieras un jaibol.

 

La cuenta llegó al máximo, todos muertos de emoción

El siguiente lanzamiento definía a la nación

AMLOvers y derechairos contenían la respiración

¡Olga Sánchez y Marcelo, muertos ya del corazón!

 

La Calaca pichó veloz, como Resortes le enseñó,

Bola de humo le llamaban, Andrés Manuel ni la vio.

“Ej que como hablo bateo, despacito, no hay que ser”.

La decisión del umpire me va a dar por desconocer”.

 

“No me vengas con tus cosas, la mortaja te va a gustar,

En el Aeropuerto de Texcoco es donde reposarás,

O en tu rancho La Chingada los huesos enterrarás,

Mejor que decida el pueblo en gran consulta popular”.


¿Tienes una denuncia? | Hazla en ESPEJO:

Si cuentas con fotografías o videos de interés público, compártelos con nuestros lectores. Envíalos al correo electrónico: [email protected]

Compartir: