‘El odio le arrebató la vida a mi hijo y le quitó sus sueños’

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¡Justicia, justicia y mil veces justicia!, grita una madre a la que la transfobia y el desprecio por la vida le arrebataron a un hijo. “Ya no queremos más homicidios… ¿Por qué el Gobierno se hace?”, reclama.

“Yo me siento a veces a esperarla a ver de dónde va a salir, más cuando prenden el carrito de ella, digo: ‘ahí viene’… pero no”, cuenta Martha Ofelia Quintero, quien a meses de la muerte de su hija, Yamileth, aún no puede conciliar con el dolor. “El proceso de una madre es muy doloroso, perder a un ser querido sin esperar que te lo arrebaten de la noche a la mañana… Pero día con día se lleva este dolor”, cuenta.

Yamileth, reyna de belleza trans asesinada a finales del pasado mes de mayo luego de que acordara encontrarse con unas personas a través de las redes sociales, es una de las 34 mujeres que asesinadas en lo que va del año en Sinaloa, cifra que, aunque menor que las 50 del 2016 o las 86 del 2017, nunca será suficientemente baja para aquellos a los que se les ha arrebatado a un ser querido.

Martha recuerda aquel día con lágrimas en los ojos. “Él fue a México a operarse, venía muy contenta con sus bubis y le duró el gusto 3 días nada más… Dos personas lo llevaron con ese hombre a donde él se quedó de ver en Plaza Sur y ya no regresa a casa, regresa en un ataúd sin decirme ‘adiós mami, ya me voy; me arrancaron la vida’. No se despidió”, cuenta.

Nunca rechazada… siempre reina

En su hogar, en la colonia Salvador Alvarado, guarda con orgullo una ofrenda compuesta de veladoras, fotos y lonas con imágenes de Yamileth, así como coronas y condecoraciones de los certámenes de belleza en los que había participado.

“Ella concursó para reina en la Cruz de Elota y ganó… Esa fue la primer vez. La segunda, la última vez fue en el Mamma Mia con un vestido muy bonito. Ella todo lo que se pusiera se le miraba bonito”, recuerda.

Querida y reconocida entre los amigos de Yamileth, Martha nunca rechazó o discriminó a su hijo por sus preferencias sexuales e incluso frecuentemente la acompañaba de compras.

Cuenta que fue alrededor de los 8 años cuando, al jugar a ponerse su ropa, bolsas y zapatos, empezó a sospechar que su hijo ‘era del otro bando’. Sin embargo, en aquel momento su pensamiento fue que si era así ‘pues adelante’. Martha conocía muy bien la tristeza y el dolor de otros conocidos al que sus familias no los aceptaban y no quizó provocar eso en su hijo.

“Incluso amigos de mi hijo le decían que quisieran tener una mamá como la suya, y él les decía que yo jamás la había corrido o rechazado”, añade.

Más adelante, en las salidas de compras recuerda cómo le decía: “Alan, mira aquí está una blusa para ti”, con la intención de que las muchachas lo voltearan a ver y se lo chulearan.

“Me preguntaban ‘¿es su hijo’, ‘Sí’, les decía yo. ‘¿De veras es su hijo?’, ‘Sí’ les digo, ‘es mi hijo’. Ay oiga, ¡qué hermosa! me decían.

Le quitaron sus sueños

Al regresar de la Ciudad de México tres días antes de su asesinato, además de sus nuevas ‘bubis’, Yamileth llegó con la novedad de que la habían invitado a Colombia a concursar de reina de belleza.

“El sueño de ella fue irse a Colombia, ya que ella se recuperara y estuviera bien de sus pechos ella iba a ir a Colombia, ese era el sueño de ella”, dice.

“Pero aquí desgraciadamente el odio fue arrebatarle la vida a mi hijo y quitarle sus sueños. Así lo querían, ya está hecho, ya hicieron con él lo que quisieron”, añade entre sollozos.

¡Justicia, justicia y mil veces justicia!

Al recordar a quien fuera una de las luces de su vida, Martha solo tiene una petición: que se haga justicia y que paren los asesinatos, tanto de hombres, mujeres, niños o transexuales.

“Lo que quiero es justicia. Justicia, justicia y mil veces voy a pedir justicia. Que indaguen, que busquen, que vuelvan a abrir carpetas, que vuelvan a abrir el caso que esto no quede así para que no sigan más transexuales. Porque ahorita es ella, al rato es otra y otra y ahí se va a seguir yendo. Ya no queremos más homicidios. Ya no queremos más ola de violencia, queremos estar a gusto”, reclama a las autoridades.

Añade que, así como ella ahora está sufriendo, hay mamás de muchachas que tienen dos o tres años y su caso sigue estancado ‘porque no ha habido más quien le mueva’ y porque ‘el Gobierno se hace’.

“Porque el gobierno se hace, el gobierno no se debe de hacer si somos seres humanos.  Sean feminicidios, de mujeres, de hombre, quien sea, no debe de haber tanta violencia. Más para ellos de ese género, por qué homofobia hacia ellos, es homofobia, es coraje, o sea, ¿porqué?”, finaliza.


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