Entrevista a Juan Cirerol  | ¿Te consideras punk?: Ahorita más bien sería como el pelavacas

Entrevista a Juan Cirerol | ¿Te consideras punk?: Ahorita más bien sería como el pelavacas

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Poco más de un año después de que Juan Cirerol se ganara el desprecio de la mitad de abajo del país, el cantautor visitó Culiacán para presentarse en El Pozo, un lugar que para su gusto estaba ‘muy fresa’.

Son 15 minutos pasadas las 9 de la noche y Juan Cirerol se encuentra sentado en una de las mesas de El Pozo previo a su presentación en Culiacán durante el pasado viernes 14 de diciembre.

Viste como siempre: jeans, camisa a cuadros, una chamarra negra, gorra de Mexicali y unos lentes amplios y redondos. A su lado está su pequeña maleta y la funda rígida en que resguarda su guitarra Martin de cuerdas de metal.

Cuatro fanáticos que llegaron puntuales a escuchar sus canciones lo rodean con unas coronas, dos cajetillas de cigarros y una bolsa de camarones secos sobre la mesa; Juan y sus fans hablan sobre música norteña, sobre las diferencias de tocar entre el noreste y el noroeste del país y sobre su costumbre de incluir en su show una que otra canción religiosa.

Juan cita a los Cadetes de Linares, habla de Johny Cash y de cómo durante su infancia creció rodeado del folclor del norte. Habla con confianza con quienes lo escuchan atentamente y lo ven, no como un amigo, sino como un personaje al que admiran y con el que han podido sentir a través de sus canciones.

Uno de los fanáticos vuelve con una cubeta de cervezas Pacífico. “Estamos en Sinaloa’, exclama Cirerol y brinda mientras cuenta cómo en las taquerías de Mexicali los meseros lo corrían porque les tumbaba las propinas de los comensales.

Al acércame junto al promotor del evento, este le pide unos minutos previo al inicio del show con el fin de realizar una entrevista.

Salimos a una sala a la entrada del establecimiento y, mientras preparo cámara y grabadora, Juan saca su guitarra, busca su capotasto y saluda a quienes van llegando.

Los recibe a todos con un aire de familiaridad. A algunos, intuyo, los conocía de antes; a otros no, pero eso no le impide seguir siendo él mismo.

Al sentarse le pido que toque el corrido que le compuso a Andrés Manuel López Obrador en su último disco. Juan toma su guitarra, manda un saludo a los sinaloenses y canta sin mirar mucho hacia la cámara; termina, hace a un lado el instrumento e iniciamos con la entrevista.


—¿En qué momento de su carrera está Juan Cirerol?

—Vengo en lo que se le llama la continuación de mis proyectos anuales. Hay lugares que visito año con año, hay lugares que visito cada dos años, en el caso de Sinaloa lo he visitado aproximadamente cada tres años, cada dos quizá, o cada año. Pero para mí ha sido menos frecuente en el caso de Sinaloa, me gustaría poder hacerlo más.

Afortunadamente ahorita estoy interactuando con más promotores de la región y analizando de manera muy minuciosa cómo tocar en la zona noroeste y tal vez también noreste. Hacerlo bien, de una forma que no sea muy caro para los promotores, que no sea muy caro para mí. Haciendo esos tipos de cálculo ¿no?”.

—Uno de los últimos materiales que subiste a tu bandcamp lleva el nombre de uno de tus proyectos de música electrónica de hace más de 10 años. ¿Qué intención tuviste al revivir el nombre de X=R7?

—Supongo que, pues me pareció interesante hacerlo. Es nada más con la intención de crear simpatía con los amigos aquellos que supieron de ese proyecto y que vieran el nombre ahí puesto. Una nostalgia y renovarlo (el bandcamp) de cierta manera porque es un disco de música electrónica.

—¿Y qué me puedes decir de esta dinámica que has tomado los últimos meses de grabar y estar subiendo EP’s y discos constantemente?

—Leí un libro de las memorias de Geoff Emerick que es el ingeniero que se encargó de revolucionar la música de rock & roll con los Beatles. Él estuvo de ingeniero a cargo del estudio de George Martin, desde el Rubber Soul hasta el último disco de los Beatles.

Él narra que la mecánica de antes era sacar música muy rápidamente. Entonces, ya alejado de la industria musical mexicana yo quiero vivir algo similar a ese libro. O sea, no es que quiera vivir en los 60, pero yo quiero sacar música así.

Y aparte porque compongo de manera muy rápida, yo mis arranques creativos son muy rápidos y no puedo esperarme meses, tengo que hacerlo rápido.

Algún día voy a encontrar la excelencia en eso y entonces sí: tener un estudio bien fregón y pum! me pega la loquera creativa acá y pum! pum! pum! sacarlo todo de buena calidad.

—¿Tienes la cura de sacar canciones de una toma?

—Todas mis canciones están hechas de una toma, nada más el disco que saqué en la industria musical no.

—Hace rato mencionabas que este lugar está muy fresa, ¿dónde te gusta tocar y por qué?

—Lugares de mala muerte por lo general. Es por enfadoso nada más, me gusta molestar pero sin ser grosero. Entonces, ¿cómo puedo hacerle para molestar sin ser grosero? Pues por ejemplo no tocando en los lugares donde no toda la gente va y toca.

Porque luego obtengo el doble, lleno un lugar en donde no es muy común llenar, ¿no?, tengo la bendición, y luego, a la siguiente lleno en donde sí es común”, responde Juan quien un día después de esta presentación tocaría también en los mariscos Agua Chiles de Villas.

—¿En qué momento de tu vida te sientes? ¿Qué temas te están haciendo componer?

—Pleno. Ninguno en especial. Juan Cirerol empezó en la era preselfie, entonces con todo respeto estas preguntas para mí son irrelevantes —responde Cirerol en tono condescendiente.

—¿Te consideras punk? —pregunto inmediatamente después.

—Ahorita más bien sería como el pela vacas —añade luego de pensarlo por un par de segundos.

Mientras el show inicia llegan cada vez más personas y alrededor de las 10 de la noche termina Rotceh, la cantautora culichi invitada a abrir el evento. En ese momento, el organizador se acerca a decirle a Cirerol que es su turno de tocar. Este toma su guitarra, se despide y sube al escenario donde empieza su acto con dos temas de Chalino Sánchez.

El público, entre los que se pueden contar poetas, rockeros, ‘buchones’ y fanáticos de la música norteña en general, se emociona al punto de lanzar gritos de júbilo al estilo ranchero cada que inicia una de sus canciones.

“¡AHHHHHHH JAA JAA JAYYYY!”

Hay quienes golpean la mesa con las medias de cerveza emulando disparos, otros chiflan y unos más cantan a coro, a todo pulmón y de principio a fin sus canciones.

En un momento alguien le pide una de las viejitas, aquellas canciones con las que inició su carrera como cantautor de folclor hace ya 10 años, cuando publicaba sus discos bajo el extinto sello de Mexicali, Vale vergas discos.

Juan responde que esa es de las que van pa’bajo cuando al inicio del show toca puras pa’rriba. “Pero ustedes mandan”, añade y de todos modos toca la petición.

Al hacer una de sus canciones Juan Cirerol gesticula, hace caras, se retuerce mientras golpea con fuerza su guitarra.

Su show es al mismo tiempo concierto, stand up y amanecida.

Juan lleva por dentro el amor por el norte y sus melodías, una relación complicada con la embriaguez y la conciencia alterada y un espíritu contestatario que no está dispuesto a alinearse a un mundo donde todo tiene que ser políticamente correcto.

Canta sobre drogas y borracheras, pero también canta sobre amor y sobre el sopor de la vida cotidiana.

A final de cuentas Juan Cirerol es un chavo punk que volvió al folklore norteño luego de llegar hasta el fondo del cochambre y los cortocircuitos musicales que le ofreció a la escena underground de Mexicali durante los primeros años del 2000. Esa escuela, la norteña y la punk, le han enseñado a ser derecho, arremangado, contestatario y de cierto modo crítico de la sociedad contemporánea y sus poses.

O como lo dice el: “Me gusta molestar a la gente muy correcta, antes hacía y decía cosas peores, pero éramos una generación como mucho más natural”.


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