El plástico en Sinaloa | Un problema global con implicaciones locales

El plástico en Sinaloa | Un problema global con implicaciones locales

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“O nos divorciamos del plástico, o nos olvidamos del planeta”, “Nos inundamos de plástico”, “El planeta se ahoga en una sopa de plástico”, estos son sólo algunos de los reclamos que a nivel global se leen en páginas de organismos y organizaciones internacionales preocupadas por el bienestar de la tierra.

Texto: Dr. Xicoténcatl Vega Picos

Situación similar se puede observar en las redes sociales, en donde se nos muestran ciudades, playas y animales afectados por esta epidemia mundial denominada “plásticos desechables”

El plástico, en todas sus presentaciones y derivados, es un material relativamente barato de producir y diseñados para ser desechados a la brevedad posible, por lo que su vida útil es muy corta una vez que este es utilizado. Una bolsa de plástico tiene un promedio de utilidad de 12 minutos, una botella de plástico PET puede ser útil el tiempo en que sacias tú sed, antes de ser desechada y considerada como basura.

Lo preocupante de esto es que por ser un material “barato, ligero y fácil de producir” su producción rebasa la capacidad para su manejo, no digamos su correcta disposición final, además de que su reciclaje es mínimo, globalmente reciclamos menos del 9 por ciento. Para producir todo este plástico se requiere de un 10 por ciento de la producción mundial de petróleo, por lo que al problema de su “desechabilidad” se le debe de sumar los potenciales efectos que tienen en el cambio climático.

No existe material en el planeta que haya mantenido una producción y generación tan acelerada como el plástico, la producción de este derivado del petróleo se ha incrementado significativamente en los últimos cincuenta años, pero es más preocupante que en la última década su producción haya sido mayor que en toda la historia de la humanidad. Tan sólo en el 2016 se utilizaron más de 335 toneladas y se espera un incremento a las 500 toneladas para el 2020. Con esta cantidad se podría cubrir el equivalente a la superficie de Argentina, el octavo país más grande del mundo

Hoy los derivados plásticos se encuentran en cualquier confín del planeta: bolsas, botellas, encendedores, boyas, entre otros son, sólo algunos de los artículos confeccionados con este material. Sin embargo, lo más preocupante son las partículas de microplásticos, las cuales se integran a microorganismos, que eventualmente pueden terminar en el cuerpo humano.

Esto no es una fábula, estudios realizados en personas de países europeos demostraron que en las heces humanas ya se tiene la presencia de estos microplásticos, Pero ¿cómo llegan a nuestros platillos estos elementos?, la historia de esta fábula dice que las botellas y otros materiales plásticos llegaron al mar, por ejemplo más de 13 millones de toneladas en el 2018, todas ellas, con la acción de los rayos solares, microorganismos y el golpeteo de las olas, eventualmente se descompusieron estos materiales en partículas menores a una micra de longitud, las cuales fueron consumidas por pequeños animales marinos, incluyendo el plancton y la sabia naturaleza nos dice que los más chicos son comidos por los más grandes, incluyendo en esta dieta cantidades mínimas de microplásticos, que al final del día terminan en el inodoro.

El impacto de estos microplásticos en nuestra salud aún no es del todo conocido, sin embargo, otros animales marinos mueren diariamente al confundir las bolsas de plástico con alimento y muchos más son puestos en los restaurantes para su consumo, aún y cuando estos plásticos pueden estar en los intestinos y estos no los consumimos; los bivalvos, crustáceos y peces pequeños sí nos sirven de alimento.

Ante un problema de tal magnitud, diversos países han iniciado campañas para inhibir este consumo irracional de plásticos, otros han decretado leyes para prohibirlos. En México y muchas entidades estatales se han unido a esta tendencia, con leyes y normas que prohíben o inhiben el consumo de estas bolsas o inclusive su prohibición total como el municipio de Ensenada, Baja California.

En Sinaloa los pasos son incipientes pero ya avanzamos, recientemente se decretó la Ley de Residuos, en ella se prohíbe la entrega gratuita de bolsas de plástico no biodegradable, e inclusive faculta al gobierno estatal y los ayuntamientos a multar a aquellos establecimientos que las entreguen. La Ley de Residuos es innovadora en diversos aspectos, pero también requiere del acompañamiento colectivo: gobierno y sociedad trabajando en pro de un mejor planeta, alejado de los plásticos y otros materiales de desecho para transitar a una economía sustentable.

Es tiempo de actuar, cambiar nuestros usos y costumbres por productos que sean reutilizables, visualizar nuestro planeta como una casa que requerimos mantenerla limpia.

¿Lo hacemos? Eso ya depende de cada uno de nosotros. Yo digo que vale la pena, ¿o no?


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