VECINDAD TÓXICA | La basura es nuestra

VECINDAD TÓXICA | La basura es nuestra

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La falta de organización vecinal en las colinas de Culiacán ha dado origen a un sinfín de problemas que deben preocupar a la administración municipal. La falta de cultura de convivencia entre vecinos, aunado al clima de violencia que impera en la ciudad, crea los escenarios perfectos para que conflictos menores afecten la seguridad de los culichis.

-La basura es tuya- Le dijo mientras regaba los desechos en su porche.

Entre los escombros del concreto que una vez resguardaron a un par de contenedores que colocó el gobierno municipal y que él mismo derribó porque estaba harto del hedor frente a su casa, a un costado de las heces de las mascotas de casi todo el vecindario, abajo del departamento de la universitaria que convierte su espacio en una discoteca cada fin de semana, ahí vive Roberto.

Frente a la casa de Roberto vive la líder de la cuadra, Sonia, una amante de los perros que a la vez ha improvisado una pequeña carnicería en su cochera, y que además gusta de dejar los cueros y huesos en la basura, para que los perros callejeros coman por las tardes.

Era miércoles y el camión de la basura no había pasado, lo esperaban desde el jueves y las moscas verdes ya eran parte de la fauna de aquel vecindario en Villas del Real. Molestos, pero aún pasivos, los vecinos se quedaban sin decir nada y preferían convertir el patio frontal que compartían Roberto, un contador regordete, y Emilio, un fotógrafo que rara vez estaba en casa, en el basurero de la cuadra.

La administración de Jesús Estrada Ferreiro ha implementado un nuevo esquema de recolección de basura en la ciudad de Culiacán, asegurando que no es necesario que los camiones recolectores pasen todos los días, proponiendo que la recolección se dé cada tercer día.

Esa mañana pasó. El perro de Sonia yacía en entre bolsas de supermercado y carteras de huevo, estaba muerto, con espuma en la boca, lo habían envenenado. Roberto salió de casa solo para encontrarse con un grupo de vecinos con cara de enfado y a la misma Sonia envuelta en llanto.

-La basura es tuya- Le dijo entre dientes mientras regaba los deshechos en su porche.

Efectivamente, Roberto había tirado una bolsa de veneno para ratas entre salchichas y restos de carne deshebrada, la había colocado cuidadosamente una noche anterior entre las bolsas negras que la mitad de la cuadra había dejado en la banqueta frente a su departamento.

-¡La basura es tuya!- Le gritó justo en el momento en el que se le dejó ir a golpes.

Los vecinos observaban, algunos grababan y otros insultaban a Roberto, que aún se defendía entre la basura de su histérica vecina.

-¡La basura es nuestra, de todos!- Le dijo mientras se la quitaba de enfrente.

La mujer se separó aun viéndolo con odio y se fue a su casa.

Entonces se fueron todos, lo dejaron ahí con la basura de todo el vecindario y una mueca parecida a una sonrisa en el rostro. Se fue a su trabajo contento, sentía que había ganado una batalla.

Esa tarde volvió y se llevó la gran sorpresa, su patio estaba limpio, toda la basura se encontraba en bolsas negras y apiladas frente a la casa de Sonia.

Caminó un poco más y la cara se le fue desencajando, la felicidad se le fue del rostro al ver sus ventanas rotas y las flores de sus macetas vueltas trizas, se asomó a la puerta y encontró un pequeño letrero que decía.

“Atención vecino: la basura ahora pasará cada tercer día; martes, jueves y sábado”.

Bajo la premisa de crear mejores espacios de convivencia en la capital sinaloense la Dirección de Atención a Colonias de Culiacán  se encuentra desarrollando el Programa de Mediación Vecinal, que tendrá como objetivo principal reducir los conflictos entre vecinos por temas menores.

Lee más: VECINDAD TÓXICA | El vecino de Francisco


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