La reforma del PRI | 90 años de historia, señales y caídas

La reforma del PRI | 90 años de historia, señales y caídas

El PRI es hoy un partido de 90 años, que intenta sobrevivir a un golpe histórico que en 2018 le asestó Morena, el partido del actual presidente de México.

Cimbrado por todos los rincones del país, el priismo pasa el trago a base de orgullo. Y festeja sus nueve décadas este 4 de marzo.

A lo largo de la historia oficial sus caídas lo han dejado en coyunturas poco favorables. Pero el priismo, la corriente política más añeja de la república, sigue en el escenario del poder.

RAÍZ

El PRI tiene sus orígenes en el Partido Nacional Revolucionario (PNR), fundado el 4 de marzo de 1929 en Querétaro.

Según el libro La Reforma del PRI. Una mirada desde Sinaloa (Andraval y Fundación Colosio), coordinado por Sergio Jacobo Gutiérrez, líder del grupo parlamentario priista en el Congreso del Estado, el primer presidente del PNR en la entidad fue Filiberto Mora y Ochoa.

El primer candidato a gobernador de Sinaloa fue Manuel Páez, quien ganó las elecciones en 1932. En tanto, el primer presidente del PNR a nivel nacional fue el general coahuilense Manuel Pérez Treviño.

CAMBIO

El PNR solo vivió nueve años.

Siendo presidente de México, Lázaro Cárdenas impulsó un cambio estratégico y estructural en el partido.

En la escena de la política nacional, el 30 de marzo de 1938 es el día en que se desvanece el PNR para dar paso al Partido de la Revolución Mexicana (PRM).

“Este no fue solo un cambio de nombre. Se trató de una transformación de fondo. De ser una coalición de grupos y caudillos, se pasa a un auténtico partido de masas organizadas, teniendo como bases cuatro sectores: campesino, obrero, popular y militar”, se resume en el libro.





OTRO CAMBIO

Y si el PNR vivió solo nueve años, el PRM solo alcanzó ocho.

La historia indica que el 18 de enero de 1946, el PRM se convierte en el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

La estrategia del entonces presidente de México, Manuel Ávila Camacho, era “consolidar los mandos civiles, después de una larga hegemonía de presidentes de origen militar”.

El primer presidente del PRI nacional fue Rafael Pascasio Gamboa Cano; en Sinaloa, fue Armando Molina Trujillo, quien asumió el cargo el mismo enero de 1946.

SEÑALES

La Reforma del PRI. Una mirada desde Sinaloa, señala que con los gobiernos priistas el desarrollo del país no fue pleno y durante décadas se acumuló un rezago social y democrático.

Relata que la primera señal de alerta fueron los hechos trágicos de 1968, luego la crisis económica de 1976 y la década perdida de los ochentas.

“Todo esto, aunado a los escándalos de corrupción, tuvo un alto costo político para el Partido Revolucionario Institucional. Paulatinamente, se fueron perdiendo presidencias municipales y espacios en las legislaturas de los estados”.

CAÍDAS

EN 1988 el PRI pierde la mayoría calificada en la Cámara de Diputados; en 1989 pierde por primera vez una gubernatura: Baja California.

La crisis de 1994, desatada por el presidente Carlos Salinas de Gortari, emanado del PRI, “repercutió fuertemente en Sinaloa, y al año siguiente el PRI perdió los principales municipios”.

La caída electoral, a nivel nacional, no se detiene.

“En 1997, el PRI pierde la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y el Gobierno de la Ciudad de México, y el año 2000 es derrotado, por primera vez, en la elección de Presidente de la República”.

Sí, apareció Vicente Fox en escena y vino la primera debacle.

En Sinaloa quien se atraviesa es un hijo renegado del PRI para propinarle su primera gran derrota en el plano estatal: Mario López Valdez (Malova). Fue en las elecciones del 2010.

La Reforma del PRI. Una mirada desde Sinaloa, indica que en 2012 el PRI recuperó la presidencia de México y en 2016 la gubernatura de Sinaloa.




EL PEOR

“El 2018, el Partido Revolucionario Institucional tuvo el peor resultado electoral de su historia, en México y en Sinaloa. Como en el pasado, el PRI tiene que aprender la lección, entender a cabalidad el mensaje que expresaron los ciudadanos en las urnas…”

El libro propone una transformación a fondo y sin simulaciones, una reforma que tiene que venir de abajo, con la participación de la militancia.

“De lo que no hay duda, es que el PRI está de pie…”


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