Ariadne, un final feliz para la tortuga Laud rescatada en mares sinaloenses

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La semana pasada Ariadne quedó atrapada entre una maraña de redes de pesca, por quien sabe cuánto tiempo, hasta que fue rescatada por un grupo de pescadores de Dautillos, frente a las costas de Navolato, para posteriormente ser trasladada, en coordinación de personal de la Procuraduría de Protección al Ambiente (PROFEPA) e investigadores del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional del Instituto Politécnico Nacional (CIIDIR-IPN) en la ciudad de Guasave, encabezados por el Dr. Alán Zavala Norzagaray, a un centro de rehabilitación en esa dependencia.

Ariadne sufrió raspones y algunas magulladuras leves, que no pusieron en peligro su vida, después de su rescate y traslado al centro de atención de quelonios que se ubica en el CIIDIR-IPN, en donde permaneció bajo observación, poco menos de un día, previo su retorno a las aguas del Pacífico.

Este animal de más de 130 kilógramos, de sexo aún indefinido por ser un “adulto joven”, lleva el nombre de “Ariadne” debido a que “el donante del transmisor satelital así lo solicitó”, esa fue la respuesta del Dr. Zavala, quien lleva años en esta tarea de rescate de tortugas en las costas de Sinaloa.

Ariadne no es cualquier tortuga, este visitante solitario es considerada como una de las tortugas marinas más raras que se mueven por los mares del planeta, se dice que es un descendiente directo de tiempos de los dinosaurios, un “fósil marino viviente”, que para sobrevivir ha desarrollado diversas estrategias, como el “regular su temperatura corporal como los mamíferos”, recordemos que los reptiles y anfibios son animales de “sangre fría”, su carpacho o caparazón, que puede medir hasta dos metros, tiene siete quillas en el dorso y vientre, sus aletas dorsales son extremadamente grandes, entre otras características la hace una superviviente de los tiempos. Se alimentan básicamente de medusas.

Como todas las tortugas marinas que se reportan para México, Ariadne es una especie que se encuentra bajo estatus de protección, en este caso las Dermochelys coriacea se catalogan como especie en peligro de extinción de acuerdo a la NOM 059 SEMARNAT 2010. En otros países también se manejan diversos estatus de protección.

El Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES con sus siglas en inglés) es un tratado internacional que regula sistemas de permisos y certificados para la exportación, importación e introducción, reexportación, importación e introducción de especies listadas en sus tres Apéndices, los cuales se describen a continuación:

Apéndice I. Incluye especies en peligro de extinción para las que el comercio internacional está restringido a circunstancias excepcionales;

Apéndice II. Incluye especies que no necesariamente están en peligro de extinción pero cuyo comercio internacional requiere regularse para evitar que así sea; y especies no afectadas por el comercio pero que pudieran confundirse con otras incluidas en los Apéndices.

Apéndice III. Incluye especies para las que uno o más países solicitan apoyo para regular su comercio internacional debido a su situación a nivel nacional o regional.

Para el caso de las tortugas Laud estas se encuentran en el Apéndice I, por lo que su comercio o aprovechamiento es prohibido. Son muchas las razones por las que estas tortugas se encuentran en peligro de extinción, en este caso se asocia más a los nidos con sus huevos, y las crías, que las que pudiera tener un animal adulto. Nidos y huevos son expuestos a cambios en la modificación de la estructura de las playas, depredación natural por animales oportunistas, mientras que las crías recién nacidas tienen una carrera en la playa para evitar la depredación por aves y animales y una vez en el mar siempre se tienen otros animales marinos que las incluyen en sus dietas. El cómo afecta el hombre puede ser desde el trasiego de vehículos en la playa que modifican la composición de los sitios de anidación, las luces que desorientan a las áreas de desove, entre otras.

Al regresar a Ariadne con el transmisor satelital sujetado en el caparazón, se abre una grandiosa oportunidad para la conservación, debido a que todos los periplos que tenga serán monitoreados en el CIIDIR por el Dr. Zavala y su equipo de trabajo. Ariadne se encargará de informarnos si los mares sinaloenses le son favorables para la alimentación o por su amarga experiencia determine el moverse a otros mares o resulte que es una hembra y salga en alguna playa a desovar o si es un macho la única playa que conocerá será la de Las Brisas, Guasave y la que corrió cuando fue una cría; ¿en dónde sería esta?, eso lo podremos hoy determinar con las nuevas tecnologías que se han desarrollado para conocer los movimientos de estos y otros animales. Hoy lleva un transmisor satelital que dará un cúmulo de información científica, que se sumará a otras “Ariadnes” para tener más herramientas científicas para su conservación.

Ariadne es un final feliz para estos sobrevivientes de los océanos o mares tropicales y subtropicales, que por sus características únicas enfrenta graves retos en la conservación. Final feliz porque Ariadne ya regresó al mar y no terminó en el fondo del mar o peor aún en un plato como estofado.

En menos de 24 horas Ariadne ya nos puede dar cierta información, el Dr. Zavala Norzagaray nos envió información sobre ella: posterior a su liberación este animal se movió paralela a la costa por aproximadamente 30 kilómetros, aparentemente descansó o comió medusas frente a las playas del poblado de “Las Glorias” para seguir su periplo al sur y actualmente se encuentra en mar abierto a la altura de la boca Norte de Bahía de Santa María.

Un final feliz gracias a los trabajos de investigación y de educación que por años realizan en los campos pesqueros los “tortugueros sinaloenses”, como se les conoce a estos investigadores y conservacionistas. De igual manera agradecer al padrino de “Ariadne”, el cual donó ese transmisor satelital, que hoy envía información de sus movimientos. Se ocupan más transmisores satelitales y en el CIIDIR-IPN se encargarán de bautizar a las siguientes tortugas marinas con el nombre del donador.

¿Qué sorpresas nos depara Ariadne para la próxima semana?

Eso se lo encargaremos al buen amigo Alán “el tortuguero” del CIIDIR-IPN.


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