Desayuno del sombrero | Glamur por los que menos tienen

Desayuno del sombrero | Glamur por los que menos tienen

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Y allá estaban otra vez las mujeres, bajando de sus carros, apuradas con sus sombreros y tacones. Se veían por la calzada Las Américas, platicaban por la Carlos Lineo, llegaban por la Josefa Ortiz.

El “Desayuno del sombrero” las convocaba al Jardín Botánico. Y allá iban con todo y perfumes, pedrería y escote, son un sudorcito en las mejillas y sobre el labio superior.

Ellas solas, en escena, entre las premuras de llegar a tiempo.

Pero antes había que librar el piso irregular de las banquetas y accesos del Botánico. Y daban saltitos, se doblaban tobillos. Y ellas reponían sus siluetas y estilos, simulando que nada pasaba, el traspié. Y se agarraban el sombrero, cuidándolo para que no se les cayera.

Se topaban en la entrada y fluía el halago mutuo: por el vestido, por el maquillaje, por el color del labial, por la silueta, por el sombrero.

“A perder el glamur”, le dijo un reportero a una fotógrafa del DIF al verla bajándose de sus tacones para ponerse calzado de piso.

Pasaban las nueve de la mañana y el glamur tomaba posesión del espacio, tan llevado y traído en las últimas semanas por la cancelación del pago de agua potable por parte del Ayuntamiento de Culiacán.

Allá iban las mujeres de los secretarios de estado del gabinete del gobernador, las mujeres del patronato del Sistema DIF Sinaloa.

Y había sombreros de copas altas y alas largas. Sombreros rojos, negros, cafés, blancos, amarrillos. Y una que otra que se atrevió con uno naranja y otro azul rey.

Sombreros con plumas, con dibujos, con mariposas y velos. Con nombres en las alas. Con mantillas y flores. Sombrero de vaquera, sombrero de penacho, sombrero con la boca abierta y la lengua de fuera de los Rolling Stones.

Un violinista amenizando en ese calorcito de marzo que muchas intentaban espantar con abanicos y manos. Y hasta guardaespaldas y meseros solicitados por ellas para que tomaran una foto.

Silfies aquí. Selfies allá. Selfies para las redes, el facebook, el “insta”.

Y allí entre ellas, Rosy Fuentes, la organizadora, con un sombrero negro de sevillana, explicó el objetivo del desayuno: dignificar los servicios funerarios que el DIF Sinaloa ofrece a las familias de escasos recursos.

Mil 120 asistentes habían pagado boleto cuyo costo rondó los 500 pesos. Mil 120 sombreros por las familias que menos tienen.





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