Género en alerta | Mujer y Narco: víctima, trofeo, jefa

Género en alerta | Mujer y Narco: víctima, trofeo, jefa

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“… la mujer del narcomundo ocupa el lugar de heroína, hembra valerosa, mujer bella e inteligente; valoraciones de un machismo arraigado”.

– Anajilda Mondaca. Las mujeres también pueden. Género y narcocorrido.

A inicios del siglo XXI, el papel de la mujer dentro del narcotráfico era, por lo general, el de víctima. El 90 por ciento de las personas asesinadas en Sinaloa eran hombres. La criminalidad era eminentemente masculina. La mujer se encargaba del penoso trámite de dar la cara y reclamar el cadáver. No era el único rol que le era reservado, por ejemplo, su belleza aunada a vulnerabilidades económicas o sociales, lograron que muchas mujeres fueran cosificadas y exhibidas como trofeo por los narcotraficantes.

Pero las cosas cambiaron. La necesidad del Narco de producir constantemente riqueza ilícita, requirió de una nueva fuerza de trabajo con habilidades diferentes a las del personal reclutado tradicionalmente, los hombres. A lo largo de los años hemos atestiguado una presencia más amplia de la mujer en el narcotráfico, llegando a ejercer funciones no solo de cómplice sino de jefa.

Tal vez no exista una exposición pública de estos roles tan nítida como la que observamos durante el juicio de Joaquín El Chapo Guzmán. El contraste entre el comportamiento de Emma Coronel y Lucero Sánchez es revelador.

Emma Coronel

La ex reina de belleza de Canelas, Durango, casada por la iglesia con el Chapo, madre de dos de sus hijas, las más pequeñas, egresada de la carrera de ciencias de la comunicación, la joven que le dijo a Proceso en 2016, “lo que me conquistó de él fue su plática, su forma de tratarme… no me llevó grandes regalos ni grandes cosas, sino que él se gana a las personas por su forma de ser”; Emma Coronel Aispuro llegó al llamado juicio del siglo en el rol de esposa del capo.

Mientras se desarrolló el proceso judicial, estuvo presente casi todos los días, mostrando y demostrando el apoyo incondicional a su marido, siempre desde el asiento que las autoridades norteamericanas le reservaron en la segunda fila de la sala de audiencias de la Corte del Distrito Este de Nueva York que presidió el juez Brian Cogan.

Escuchó las declaraciones de los más de cincuenta testigos de la fiscalía sin inmutarse. Incluso cuando uno de ellos la implicó en la fuga de su marido del penal del Altiplano en 2015 o cuando se reveló que recibió mensajes de él pidiendo que escondiera unas armas antes de una redada de las autoridades mexicanas. Solo en una ocasión perdió la compostura. Un día que había llevado a sus hijas a la corte y la fiscalía introdujo a la sala de audiencias, como pruebas, un lanzagranadas y varios rifles AK-47 o cuerno de chivo. En ese momento, Emma Coronel tomó a sus hijas y abandonó la sala.

Casi al final del juicio, entrevistada por el New York Times, sostuvo: “Yo no conozco a mi esposo como la persona que tratan de enseñar quienes declaran en su contra”, “Más bien, lo admiro por ser la persona que conocí y con la que me casé”.

Lucero Sánchez

La ex diputada sinaloense por Cosalá llegó al juicio como uno de los testigos colaboradores de la acusación. Al ser interrogada por el fiscal Anthony Nardozi respecto a su relación con el Chapo, respondió: “Hasta el día de hoy estaba confundida porque creía que era una relación amorosa”.

Durante sus dos días en el estrado, Lucero Sánchez declaró que traficó marihuana para el Chapo porque él se lo pidió, desde octubre de 2011. Viajaba en avioneta para recolectar la droga en la sierra entre Durango y Sinaloa. Después la enviaba a Guzmán Loera. Dijo que nunca cobró nada. A los paquetes de marihuana les colocaba la marca M4♡, M por ella, 4 por el cumpleaños del Chapo, el 4 de abril, y el corazón porque “estaba agradecida con Dios por haberlo conocido”.

Lucero Sánchez dijo que entre 2011 y 2013 vivió con el Chapo Guzmán y “lo atendía como mujer de casa, hacía compras para él de cuidado personal, su ropa, sus cremas, todo lo de cuidado personal”. Incluso refirió que ella estaba con él en la madrugada del 16 de febrero de 2014, cuando tuvieron que escapar de las autoridades mexicanas por un túnel bajo la tina del baño de la casa de Culiacán donde había dormido con el Chapo.

Emma y Lucero

El segundo día del testimonio de Lucero, la pareja Guzmán – Coronel apareció en la corte vistiendo ambos el mismo tipo de  chaquetas de terciopelo color tinto. Para Alan Feuer, reportero del New York Times, el mensaje fue claro: después de todo lo que habían pasado, la pareja seguía unida, mientras que Lucero Sánchez, vestida con el atuendo de la prisión, estaba sola.





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