Ecoturismo: Por su Biodiversidad, una Opción Viable en Sinaloa

Ecoturismo: Por su Biodiversidad, una Opción Viable en Sinaloa

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Mazatlán, Sinaloa es considerada como la Perla del Pacífico por ser un sitio conocido a nivel mundial por el turismo de sol y playa que históricamente se ha explotado con gran éxito. A su infraestructura turística se suma la cordialidad, hospitalidad y generosidad de los mazatlecos, además de sus playas y espectaculares puestas de sol.

El puerto sigue siendo el principal destino turístico en Sinaloa. Datos de CODESIN indican que, en 2017, más de tres y medio millones de turistas pisaron tierras sinaloenses y de estos casi el 70 por ciento estuvo en Mazatlán, el resto se distribuyó entre Culiacán, Ahome, El Fuerte, Escuinapa y Rosario. Ese año la derrama económica en la entidad fue de un poco más de 5,530 millones de pesos, destacando que la mayor parte derivó del turismo nacional.

¿Qué tienen en común todos estos municipios que podría ser un detonante en sus economías? Una riqueza natural que no ha sido del todo aprovechada y que en otros países con una diversidad biológica similar a la de nuestra entidad se convirtió en su principal fuente de ingresos, caso concreto: Costa Rica.



Ese país centroamericano desarrolló una estrategia económica basada en sus riquezas naturales, no en vano el 20 por ciento de su territorio ha sido destinado a la conservación como Áreas Naturales Protegidas (ANP), y es ahí donde un número significativo de turistas se concentra. El Ministerio de Turismo costarricense reportó, tan sólo en el 2015, la entrada de más de 2.6 millones de turistas, quienes generaron una derrama económica superior a los $2.8 billones de dólares.

Este país es reconocido por sus atributos biológicos, los cuales son el imán principal para estos turistas ávidos del contacto con la naturaleza. Las visitas a las ANP van a la alza y son manejadas sustentablemente, entendiendo que son estos recursos los que mueven la economía tica. Cuidan sistemáticamente la gallina de los huevos de oro, y para ello existe una constante capacitación a los que trabajan en este sector, pues el mantenerse en las grandes ligas no es fácil, y entienden que existen otros países que han seguido su ejemplo e igualmente tienen una riqueza biológica única e importante. Nueva Zelanda, Australia, Indonesia, Nicaragua y Panamá son competencia y por ello es importante el conservar sus recursos naturales.

Sinaloa, al igual que Costa Rica, se encuentra en una zona de transición biogeográfica: las provincias Neártica y Neotropical para el caso de Sinaloa, mientras que Costa Rica lo es para dos Continentes: América del Norte y América del Sur. Esto los hace únicos al ser puentes biológicos que permite el encontrar especies de estas dos regiones.





En Sinaloa se han reportado más de quinientas especies de aves, Costa Rica tiene más de novecientas, la diferencia estriba en el alto endemismo ornitológico, que Sinaloa también lo tiene pero no en esas cantidades. En Costa Rica una de las principales atracciones es el jaguar, Sinaloa lo tiene en toda la Sierra Madre. No pretendemos ser regionalistas, estamos conscientes de que la diversidad biológica en ese país tropical es mucho mayor que en Sinaloa, pero ¿cuál es la diferencia y ventaja de Sinaloa? Sin lugar a dudas lo es la cercanía, mientras que en Costa Rica viajan cuatro horas para poder ver al jaguar, en Mazatlán son menos de 45 minutos. Mazatlán te ofrece avistamientos de ballenas al igual que Costa Rica, pero a minutos en Mazatlán.

¿Qué adolece Sinaloa? Un sistema de ANP, en cualquiera de sus categorías, que mantenga y proteja todo el acervo biológico, incluyendo sus diversos y variados ecosistemas, que brindan invaluables servicios ambientales, pero estamos alejados de uno que puede favorecer a los habitantes de la sierra o de la costa. Entender que la diversidad biológica sinaloense puede ser un beneficio importante para el sector turístico y que es necesario entender que la conservación paga y paga bien, inclusive en dólares como en Costa Rica.

Actualmente en Sinaloa se promueven activamente los decretos de regiones que mantienen un excelente estado de conservación como lo es Monte Mojino, en El Rosario y Concordia, con un poco más de doscientas mil hectáreas de selva baja; otras ochenta mil hectáreas en la zona costera de Marismas Nacionales, en El Rosario y Escuinapa, que se sumarían a las más de 200 mil hectáreas de ese mismo ecosistema que ya decretadas en Nayarit; la región costera de Bahía de Santa María-La Reforma y Arrecife El Elefante, en Navolato, Angostura, Guasave y un cacho de Mocorito (Sierra del Tigre) son otras 135 mil hectáreas que vale la pena su conservación; todas ellas están propuestas para su decreto ante la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP); y, finalmente, la Sierra de Tacuichamona, municipios de Culiacán, Cosalá y Elota, con sus poco más de 40 mil hectáreas, protegerían una de las zonas con más alto endemismo en plantas del Estado.

El conservar la naturaleza otorga beneficios económicos directos a las comunidades que en ellas habitan. Entender que es importante su conservación es el primer eslabón en ruta a la sustentabilidad y el turismo, puede ser ese mecanismo debido a que los beneficios son tangibles y aterrizan en las manos de quienes tienen ese preciado recurso. Avancemos en ese objetivo: conservar para mejorar económicamente, lo vale.





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