Luna, la tortuga Carey viajera

Luna, la tortuga Carey viajera

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Luna fue una tortuga Carey rescatada por pescadores en la Bahía de Navachiste, frente a las costas sinaloenses. Con un transmisor satelital colocado en su caparazón, Luna viajó mil ciento seis días en el Pacífico mexicano, generando información científica para la conservación de otros individuos de su misma especie, que se encuentra en peligro de extinción.

Las Carey son consideradas como una de las especies de tortugas marinas más llamativas por su parecido a las aves, con un pico curvado, y su caparazón, que parece un manto de conchas de multicolores, perfectamente camuflado para vivir en arrecifes, zonas rocosas y mares no muy profundos, principalmente los tropicales.

Luna fue capturada en Agosto de 2014, cuando unos pescadores de la Bahía de Navachiste la encontraron al garete con diversas lesiones. La trasladaron al centro de rehabilitación de tortugas marinas del IPN-CIIDIR Sinaloa, en donde fue completamente rehabilitada, bajo los cuidados del Dr. Alán Zavala Norzagaray y sus colaboradores. Luna y otras tortugas marinas han sido tratadas y rehabilitadas en este centro de investigación y dependiendo de sus condiciones son liberadas en las playas de Guasave.

Después de casi un año de permanecer en cautiverio y completamente rehabilitada, a Luna se le colocó un transmisor satelital e inició una travesía que fue permanentemente monitoreada por los investigadores. Su liberación, el 19 de Julio de 2015, en Las Glorias, Guasave, fue todo un acontecimiento para aquellos espectadores que estuvieron ese soleado día. Al menos cien personas, niños y adultos en fila viendo a un animal introduciéndose en las aguas profundas del mar, sabiendo que era un evento irrepetible.



Son muchos años de trabajo por el grupo tortuguero del Noroeste, quienes sistemáticamente se han acercado a las escuelas para informarles a los alumnos de la importancia de la conservación de estas especies marinas y del cuidado ambiental. Pero más que a los niños, estos tortugueros anónimos mantienen contacto permanente con los pescadores, quienes han tomado una parte activa en la conservación.

Hoy un número importante de los quelonios que son capturados de manera accidental por los pescadores son trasladados al CIIDIR para su rehabilitación, ya no es como antes cuando se sacrificaban para consumir su carne. Hoy saben que todas estas especies están protegidas y su aprovechamiento ilegal es sancionado, tanto por el consumo de la carne como el de los huevos.

Luna ganó su carrera al mar, las olas no fueron un impedimento para sumergirse y moverse a su hábitat natural, no era la alberca que la mantuvo en recuperación. ¿Qué hizo Luna cuando fue liberada? Originalmente su trayectoria, mar adentro, fue al Norte, para virar frente a Topolobampo, hacia el sur, y dirigirse a Altata, para seguir bordeando la costa hasta llegar a Mazatlán. Como todo turista, “Luna” permaneció en Mazatlán, alimentándose frente a las costas del puerto, para posteriormente seguir más al sur hasta llegar a la zona de Marismas Nacionales, en el vecino estado de Nayarit, forrajear por un tiempo para emprender una travesía a las Islas Marías.

En ese archipiélago mexicano desovó. Luna como el resto de su especie se aparean en lagunas o zonas marinas bajas y tranquilas, usualmente cerca de la playa donde van a desovar, esto quiere decir que en esa zona en esas fechas también se encontraron machos apareándose con otras hembras, una vez apareadas las hembras salen a la playa de noche, en donde cavan un agujero y depositan entre 90 a 140 huevos, los cuales son cubiertos con la arena. La espera para la eclosión y salida de las tortuguitas tarda un par de meses.

¿Qué hacen estas crías y los juveniles? La realidad es que la información al respecto no es abundante, pero aquellas que alcanzan la edad sexual tienen entre 20 y 40 años. Por lo que podemos asumir que la edad de Luna estaba en ese rango. Terminado su ciclo reproductivo Luna regresó a la costa de Mazatlán, siguiendo la misma ruta que la llevo a las Islas Marías.

Luna fue encontrada muerta en el mes de octubre de 2018 en las playas de Mazatlán, tres años y tres meses después de su liberación, aparentemente estrangulada por redes de pescadores.

El monitoreo de Luna aportó datos importantes para la conservación de su especie y demostró que la bahía de Mazatlán es de suma importancia para la tortuga Carey y que su conservación debe estar sujeta a mejores manejos en el sector pesquero.





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