Necesita Sinaloa un Servicio Civil de Carrera | El análisis de Enrique Hubbard

Necesita Sinaloa un Servicio Civil de Carrera | El análisis de Enrique Hubbard

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En nuestro país siempre han existido servicios profesionales de carrera, aunque se han concentrado principalmente en las fuerzas armadas. El más antiguo desde la perspectiva civil es el Servicio Exterior Mexicano y aunque han ido surgiendo otros -aduanas, INE, magisterio, poder judicial- fue hasta hace relativamente poco tiempo que se intentó crear un servicio civil de carrera integral, que abarcara todo el sector público. Lamentablemente los resultados fueron pobres tanto en su alcance y penetración, como en su efectividad. De hecho, nunca se cumplió con el esquema.

Desde el punto de vista estatal son aún menos los esfuerzos por profesionalizar el servicio público o por crear un servicio civil de carrera. Básicamente se experimenta en el magisterio, sin constancia, sin continuidad y, ahora, con amenaza de cancelación como parte de la revisión de la llamada reforma educativa.

Cabe señalar que en los sistemas parlamentarios es regla general que solamente los cargos de rango superior, ministro y viceministro, son de nombramiento político, todo el resto del aparato administrativo es de carrera, incluyendo el más alto rango que puede alcanzar un servidor público, que es el de “secretario permanente”. Éste es el gran administrador del ministerio, el que se ocupa de los asuntos de recursos humanos y materiales, en otras palabras, es el que administra el ministerio. Los servidores de los estratos superiores sólo tienen atribuciones políticas.

En realidad, poco o nada se discute la pertinencia de las siguientes premisas, aunque su aceptación no haya sido suficiente para crear dicho sistema. Incorporar al aparato de gobierno a servidores públicos por razón de su mérito, su capacidad, su experiencia, y su bagaje de valores éticos, sociales y morales, es garantía de un desempeño honesto, alejado de prácticas corruptas.

Además, propicia:

  • Finanzas públicas sanas y manejo transparente de recursos públicos con decisiones lo más democráticas posible;
  • Prestación de servicios de calidad que garanticen seguridad jurídica y la gobernabilidad.

Por tanto, parecería obvia la pertinencia de profesionalizar la planta de servidores públicos; también que es recomendable llenar un vacío legal existente en Sinaloa, instituyendo legalmente el servicio profesional de carrera en los poderes del Estado y organismos autónomos, aunque en la práctica el sendero haya estado sembrado de obstáculos y apunte en sentido contrario.

La teoría de la administración pública describe al servicio de carrera como aquel en el cual el servidor público, una vez reclutado, pasa a formar parte del aparato administrativo del Estado, conformado por una estructura jerarquizada de puestos de diversos niveles, donde permanecerá a lo largo de su vida profesional hasta su retiro.

El sistema de confianza o recompensa política se sustenta en el nombramiento de su clientela electoral en los puestos o cargos administrativos de niveles de mando medio y superior, con base en su lealtad ideológica, servicios prestados en campaña o su militancia dentro del partido. Las tensiones de la contienda política inclinan a los partidos y a los gobernantes a reclutar a sus militantes basados en la confianza o en la identidad ideológica y desestimando a quienes tienen la capacidad, el mérito y la experiencia necesarias para un buen desempeño. Así, las probabilidades de que quienes lleguen a ocupar puestos públicos de responsabilidad no sean los más idóneos o más capaces, se multiplican.

Gandhi decía que aceptar un cargo para el cual no estamos capacitados, es una forma de corrupción.

Por tanto, es evidente que, a diferencia del sistema de carrera, el sistema de recompensa política propicia la corrupción. El Estado debe contar con un sistema integral de administración de recursos humanos que le permita captar e incorporar al personal necesario, capacitado, con experiencia, con solidez ética y actitud de servicio. Asimismo, debe poder garantizar a éste la estabilidad en el empleo, remuneraciones competitivas en el mercado laboral, no contrarias a los parámetros que establezca la ley de la materia; que le permitan vivir con dignidad, así como, en una perspectiva de largo plazo, acceder a una pensión digna para el resto de su vida. La evaluación periódica de su desempeño justificará ascensos y, en su caso, la permanencia.

La recomendación es obvia: se requiere crear en Sinaloa un Servicio Civil de Carrera.

SOBRE EL AUTOR

Enrique Hubbard Urrea es integrante del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal y Municipal Anticorrupción de Sinaloa.

 


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