Letras sustentables | El manejo de los residuos sólidos en Sinaloa, ¿A años luz de Europa?

Letras sustentables | El manejo de los residuos sólidos en Sinaloa, ¿A años luz de Europa?

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Tuve el gusto y honor de trabajar con Alina. Típica joven inquieta, acelerada, y congruente con lo que estudió: ingeniería ambiental. Como todo joven, sus ansias de aprender más sobre diversos temas relacionados con la sustentabilidad y su gran capacidad intelectual, la llevó a obtener una beca para estudiar en Europa.

Sin miedo a enfrentarse a nuevos retos y nuevas culturas Alina partió a una aventura académica nueva: credenciales y entusiasmo le sobraban. Me imagino que se adaptó pronto a su nueva vida universitaria, pues enviaba fotos de su escuela, viajes y experiencias.

Coincidentemente la contacté de nuevo para solicitar su gestión con los empresarios que tienen la concesión de la salina de Ceuta, Elota, porque me comprometí con algunos miembros del Grupo de Aves del Noroeste de México, del Servicio Forestal de los Estados Unidos y Point Blue Conservation Sciences, para implementar un proyecto de conservación de aves playeras, en este caso el Chorlo nevado (Charadrius nivosus), especie que se reproduce en ese sitio y que se encuentra en peligro de extinción dentro de la NOM 053 SEMARNAT 2010.

En este intercambio de mensajes Alina me envió un video que me pareció por demás interesante. Como todo estudiante falto de recursos y, en este caso con responsabilidad ambiental, ella visitó un “fix shop”.

¿Qué es un fix shop?

Es un sitio en donde las personas acuden a reparar aquellos objetos que consideran que aún tienen una vida útil, entre ellos se incluye ropa, objetos de carpintería, electrónicos, electrodomésticos, entre otros.

¿Cuál es su finalidad?

Evitar la generación de desechos sólidos o basura, entre más remiendos tenga la ropa menos trapos viejos irán a parar a los rellenos sanitarios.

Perdón, ¿escribí “rellenos sanitarios”?

En realidad les dicen vertederos, pero estos, en los últimos años han ido a la baja, algunos países los utilizan muy poco en sus programas de manejo; curiosamente es en aquellos países en donde no se cobra impuestos por el uso de estos vertederos o rellenos sanitarios en donde los porcentajes de basura son más altos.

Los países europeos han centrado sus esfuerzos para reducir la basura en el reciclaje y lo hacen bien, por ejemplo, el vidrio se recicla por arriba del 73 por ciento y en algunos países como de la Comunidad Europea rebasan el 90 por ciento; mientras que otros como los del viejo bloque socialista tienen números similares a los de México, que oscila entre el 10 y 12 por ciento, considerado como bajo.

Mientras en Europa se promueve la inversión privada, sobretodo en la generación de energía eléctrica a partir del uso de residuos sólidos como combustible y se refuerza a los municipios en los trabajos orientados a la reducción y reciclado con metas ambiciosas para el 2025, como la de llegar al 65 por ciento en el reciclaje, para evitar el menor uso de los  rellenos sanitarios, como una manera responsable, eficiente y amigable con el entorno ambiental, que aumenta la generación de empleos y sobre todo privilegia la no generación de basura, con economías circulares.

En Sinaloa se mantiene la controversia sobre el cobro o no cobro en el manejo de los residuos sólidos, o la participación de la iniciativa privada en este servicio público.

Los rezagos ambientales en Sinaloa son demasiados, incluyendo aquellos relacionados con los desechos sólidos. Abonar en las discusiones estériles entre todos los sectores involucrados no nos lleva a solucionar la grave problemática que los residuos sólidos requieren en la entidad.

Una planificación adecuada en la prevención y el reciclaje de todos estos desechos es lo mejor para el Estado, el país y si queremos ver en una mayor escala, al planeta. Alejarnos de “nuestra cultura consumista que adoptamos de los Estados Unidos de Norte América”, es lo mejor como dice Alina. Visualizar y adoptar lo que otros países hacen para aprender de sus experiencias es lo mejor que nos puede pasar.

El más de lo mismo es seguir “sacando la bolsa de basura a la banqueta frente a nuestra casa, para esperar que pase el camión recolector a recogerla, dar una primera separación o pepena por los mismos trabajadores, trasladarla a unos rellenos sanitarios que no cumple con la normatividad o a un basurón a cielo abierto, cañada o quemarla”, en detrimento de las presentes y futuras generaciones.

¿Será mucho pedir? O podremos aspirar a más: trabajar en pro de un manejo integral de los residuos sólidos.


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