Letras sustentables | La calidad del aire en Sinaloa

Letras sustentables | La calidad del aire en Sinaloa

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Un gran número de problemas ambientales pueden ser solventados de manera más eficaz y económica cuando se aplican medidas preventivas y no las correctivas, que al final del día son las que se terminan implementadas. Degradación de ecosistemas, especies invasoras, contaminación del agua, son sólo algunos de estos problemas de los que hablo.

Recientemente la ciudad de México y en general, el centro del país, ha sido el epicentro de las noticias por la grave contaminación atmosférica que afrontan en la megalópolis. Una capa de humo o nata compuesta por partículas suspendidas y otros contaminantes  invade los cielos de la capital mexicana, trastocando toda actividad para aquellos que viven en esta región.

El sur y centro de México arden con los incendios forestales, y el humo y cenizas son arrastradas por las corrientes de aire hasta la capital y zonas circunvecinas, obligando a las autoridades a cancelar clases, eventos al aire libre y a restringir la circulación de vehículos con el consecuente daño económico y social.

Los factores que provocaron esta contingencia ambiental en el centro del país han sido ya ampliamente descritos y comentados en diversos medios, pero vale la pena mencionarlos: incendios forestales, más condiciones atmosféricas adversas (calor, ausencia de lluvias, ni una brisca de viento), y las condiciones topográficas se conjugaron y hoy nos informan que los niveles de contaminación atmosférica rebasan los límites permitidos y que la urbe azteca tiene una peor calidad del aire que Pekín, China.

Tanto es el impacto mediático que ya el problema se subió a la arena política y se argumenta que los fondos de CONAFOR, institución encargada de prevenir y combatir los incendios forestales, sufrió un drástico recorte presupuestal, y es por ello que no existen brigadas forestales para combatir todos estos incendios, otros argumentan que las políticas y programas de gobierno se encaminan a la apertura de tierras para incrementar la superficie arable e incrementar la producción agrícola.

Argumentos de este tipo sólo sirven para incrementar las dudas entre el ciudadano común, que ve el cómo sus centros de trabajo son cerrados o debe de quedarse en casa porque sus hijos no asisten a la escuela, o el comerciante tiene menos clientes porque están encerrados, o el turista no puede visitar una u otra atracción en la capital porque el aire está contaminado, sea cual fuese el giro o actividad, la ciudad se trastoca y todos pierden porque no se prepararon con tiempo los trabajos de prevención contra incendios forestales.

¿Cuánto dinero se perdió en la capital del país o en el resto de los Estados por no prevenir los incendios forestales? Peor aún, ¿cuánto se gastará en combatirlos?, como lo mencioné letras arriba, la prevención es la clave.

En Sinaloa el problema de la contaminación atmosférica no es grave, de acuerdo a los datos de monitoreo de la calidad del aire, en las tres principales ciudades se considera como buena, los niveles de Dióxido de Carbono (CO); Óxidos de Nitrógeno (NO2): Dióxido de Azufre (SO2), y Partículas totales suspendidas (PM) se encuentran dentro de los parámetros que exige la normatividad. Sin embargo, las condiciones ambientales son completamente distintas a las de la capital, en Sinaloa los contaminantes se dispersan por la acción del viento y eventualmente se depositan en la Sierra, lo que podría ser causal de acidificación de mantos freáticos, a qué niveles, se desconoce, pero es un impacto negativo.

Importante asociar la problemática ambiental derivada de los incendios forestales, como ocurre en la ciudad de México. Actualmente son ya más de 250 hectáreas las afectadas por ocho incendios, comparadas para estas fechase el año pasado, ya eran más de 1200 hectáreas producto de 31 incendios. ¿Suerte?, no lo creo, aún y cuando se reconoce que se requieren más brigadas forestales, en el Estado se tiene un trabajo en la prevención de incendios con trabajos de brechas cortafuego, limpieza de predios, y otras medidas.

Sí son menos hectáreas las impactadas no quiere decir que el dinero se desperdició, en la conservación de los recursos naturales se aplica el concepto de los seguros que algunos tenemos para los automóviles, gastos médicos y otros, los tienes con la idea y el deseo de que no sean utilizados nunca.
Ahora, la prevención cuenta mucho, pero los incendios, en la mayoría de los casos, son causados por factores antropogénicos, en Sinaloa destacan los “panaleros”, quienes por 5 litros de miel pueden causar un incendio de grandes magnitudes, sucedió en años anteriores. Si existe esta actividad es porque tenemos mercado, ¿valdrá la pena el comprar esa miel de monte?, podría ser para algunos, pero el costo ambiental es elevado, yo prefiero la miel de abeja de los apiarios.

Es obvio que requerimos más recursos económicos para incrementar la capacidad humana en la prevención y combate contra los incendios forestales, como también es necesario que las políticas públicas en materia ambiental se orienten más a la prevención, esto aplica para varios temas, no solo los incendios forestales.

Pero, siempre tenemos un “pero”, se requiere de una participación activa de sociedad y gobierno, este binomio es primordial para paliar la problemática ambiental.


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