Letras Sustentables | Malas nuevas de “Ariadne”, la tortuga Laúd

Letras Sustentables | Malas nuevas de “Ariadne”, la tortuga Laúd

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Es difícil dilucidar qué fue lo que pasó con la tortuga Laúd “Ariadne”, pero el “final feliz” que comunicamos el pasado 24 de marzo en Espejo duró pocos días. Lamento escribir esto pero Ariadne dejó de transmitir señales del transmisor satelital once días después de su liberación.

Quiero imaginarme qué fue lo que pasó con esta tortuga marina que, en este corto tiempo, simple y llanamente dejó de transmitir información, ¿qué fue lo que sucedió?. Le pregunté incrédulo al Dr. Alán Zavala Norzagaray, responsable del Programa de Rescate de Tortugas Marinas en el CIIDIR-IPN, quien apesadumbrado me respondió “no lo sabemos, lo único que te puedo decir es que ya no tenemos su señal, la perdimos”.

¡Ahora cómo le hago para continuar con este escrito y tratar de reflexionar sobre las causas que pudieron suceder para que el trasmisor se muriera? Son muchos los factores que saltan a mi cabeza.

El primero de ellos es que se le cayó el trasmisor y yace en el fondo del mar, imposibilitado para emitir señal alguna y Ariadne continúa su travesía al sur, rumbo a aguas más cálidas en busca de otra tortuga Laúd para procrear y continuar con su ciclo de vida, que es: salir a una playa arenosa, reptar varios metros, excavar lenta y pausadamente un hoyo o agujero en la arena y empezar a depositar los huevos, para posteriormente taparlos y regresar de nuevo al mar, esperando que sus crías, tengan suerte y sobrevivan como ella lo hizo durante todos estos años, superando todas la vicisitudes y amenazas que enfrentan durante toda su vida.

El segundo de estos factores es que el transmisor se haya descompuesto, es factible, es tecnología costosa, pero no deja de ser una posibilidad. Por lo que Ariadne sigue su periplo y realizará lo que escribimos letras arriba: continuar su ciclo de vida.

Esperemos que alguno de estos dos factores hayan sucedido, y que el final feliz continúe como todos los tortugueros lo desean: que estos quelonios se preserven y conserven para las futuras generaciones, como ha sucedido por muchos siglos con estos fósiles vivientes que transitan por los océanos tropicales del mundo.

Días antes, el Dr. Zavala me pasó un reporte sobre Ariadne, mismo que inicié con mucho entusiasmo, pero por alguna razón no lo terminé, ahora utilizaré algo de esa información para que sepamos qué hizo en este tiempo, son sólo dos días.

Ariadne fue liberada el 22 de marzo, su primera señal satelital fue a las 18:21 horas a diez kilómetros de la playa Las Brisas, el segundo punto se registró 21 minutos después, para sorpresa de todos su recorrido fue de 26.5 kilómetros aproximadamente, un poco más de un kilómetro por minuto. Ese día Ariadne emitió diez señales, pernoctando en los límites de la Bahía de Navachiste, Guasave.

El 23 de marzo se movió temprano debido a que a las 04:21 nadó un poco más de ocho kilómetros, continuó nadando en zigzag por 20 kilómetros hasta las 08:48 horas. En este tiempo es probable que haya descansado, y que sus movimientos siguieran el compás del oleaje, dando una que otra aleteada, al fin que recorrer 20 kilómetros descansando se ve difícil. En fin, esa mañana Ariadne despertó frente a las costas de Bahía de Santa María en su parte Norte, a nueve kilómetros de la Isla de El Rancho. Ese día nuestra heroína Ariadne recorrió 59 kilómetros aproximadamente, acelerando su nado al Sur como a las 11.00 horas y dando la última señal satelital a las 22:47 horas. Sin embargo su periplo natatorio no paró esa noche, la trayectoria de las 22:00 horas del día 23 hasta las 06:30 por la mañana del día 24 fue de ochenta kilómetros, un promedio de 10 kilómetros por hora. Esta es parte de la información que generó la tortuga Laúd en esos dos días o tres si sacamos bien las cuentas.

Ahora volvamos al otro factor del que no quiero hablar: el factor humano. En este caso la pesca incidental de tortugas marinas que ocurre con muchos barcos pesqueros, desafortunadamente es un número indeterminado de tortugas las que quedan atrapadas o enganchadas en anzuelos de palangres que van dirigidas a otras especies marinas. Los datos sobre estos números son escasos, pero se estima que estas capturas podrían ya ser tan significativos, que es poco factible que algunas especies de tortugas puedan recuperar sus poblaciones, incluyendo la especie Dermochelys coriácea, que es la especie de Tortuga Laúd a la que pertenecía Ariadne.

Es importante reconocer que los esfuerzos para la conservación de estas especies marinas migratorias son importantes y significativos, especialmente para reducir la pesca incidental. Por ejemplo, la Convención Interamericana para la Protección y Conservación de Tortugas Marinas (CIT, con sus siglas en inglés) obligó a los países afiliados a prohibir la captura, retención o muerte intencionales de las tortugas marinas, así como el comercio doméstico de las mismas, sus huevos, partes o productos y cumplir con las obligaciones establecidos en el tratado internacional de Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES con sus siglas en inglés), además todos aquellos barcos camaroneros que exportan sus capturas deben de utilizar Dispositivos Excluidores de Tortugas.

Pero lo más importante en términos de conservación es que se detengan los saqueos en tierra, parar el comercio ilegal de huevos y carnes, incrementar las acciones de educación entre aquellos que los consumen, dejar atrás los mitos de que estos productos son afrodisiacos y pasar a acciones concretas de protección, educación, incrementar el número de campamentos tortugueros, dar más apoyo a Organizaciones de la Sociedad Civil e instituciones de educación e investigación para que implementen y hagan lo que ellos saben hacer y les apasiona.

Generar una cultura para la conservación de estas y otras especies de flora y fauna es un trabajo de todos los días. Ariadne es otro número más en las fatídicas estadísticas de las especies que se encuentran al bordo de la extinción, evitemos que haya más Ariadnes, es una responsabilidad de todos.


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