Tema de la semana | Construir paz en Sinaloa requiere más que reducir los delitos

Tema de la semana | Construir paz en Sinaloa requiere más que reducir los delitos

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A la par de las estadísticas del Instituto para la Economía y la Paz y del Semáforo Delictivo que sustentan la reducción en el número de delitos de alto impacto en Sinaloa, los expertos en procesos de pacificación señalan que para fortalecer la tendencia hacia la legalidad con estabilidad y progreso se necesita cambiar la realidad de la entidad con políticas públicas para la cultura, los valores y la concordia social.

Desde el mes de abril el sistema Semáforo Delictivo detectó la reducción del 18% en la incidencia de homicidios dolosos en Sinaloa, durante el primer trimestre de 2019, en comparación al mismo periodo de 2018, tendencia a la baja que confirma el Instituto para la Economía y la Paz al exponer que de 2015 a 2018 el estado presenta una disminución del 35 por ciento en ese tipo de ilícitos.

Inclusive los datos oficiales que la Fiscalía General del Estado muestra en su informe general apuntalan la hipótesis de la pacificación gradual con 286 muertes violentas en los primeros cuatro meses de 2019, contra 373 reportados el mismo cuatrimestre de 2018, mostrándose el comportamiento sostenido en la disminución del delito que más preocupa a los sinaloenses.

El balance resulta alentador, positivo y por supuesto genera expectativas muy altas en materia de seguridad pública, sin embargo, todos los involucrados en el esquema para restablecer la tranquilidad están obligados a ser responsables con  el manejo de la realidad y la esperanza que se le genera en una sociedad que desde hace décadas aspira a vivir segura. Lo único cierto ahora es que sí existen logros importantes en seguridad pública pero omisiones y olvidos en la estrategia por la paz.

Al tiempo que las posturas optimistas empujan la posibilidad de que exista mayor seguridad pública en Sinaloa, en Culiacán se realizó un panel de expertos por la organización Construyendo Espacios para la Paz, de donde surgió un llamado a la sensatez para trabajar con los ciudadanos en las obras ética, educativa, cultural y de armonía.

Vale la pena rescatar algunas de las reflexiones formuladas por algunos de quienes poseen trayectorias y calidad moral en la construcción de paz:

“La paz es una construcción común, pero no es la suma de las voces individuales solamente sino que tenemos que señalarla en una voz realmente común. Y en ese sentido tiene que ver con cómo nos comportamos y, evidentemente, eso incluye el tema de la ética”.

Dora Elvira García González, representante en México de la Cátedra de Paz de la UNESCO.

 

“Hace falta darle más voz a las víctimas de la violencia… es el proceso mismo de extraer la sabiduría de ese sufrimiento, y de decirle a las víctimas que se sienten realmente muy aisladas y olvidadas, que no están solas porque todos nosotros tenemos una historia. Tenemos que aspirar a crear una ética de compartir esas historias para que no queden en el olvido”.

Everard Meade, director del Instituto Transfronterizo en la Escuela de Estudios de Paz de la Universidad de San Diego.

 

“La pregunta pertinente aquí es, ¿qué podríamos hacer con ese recurso si no tuviéramos el miedo en las calles, si no tuviéramos la violencia, si no tuviéramos que desembolsar millones y millones de presupuesto público y privado para contener y combatir la violencia? ¿Qué otros problemas podríamos estar resolviendo?”

Carlos Juárez Cruz, director para México del Instituto para la Economía y la Paz.

 

“El tema es entender que ese muerto debe tener un contexto y un sentido; si no, caemos en que la gráfica se nos hacen datos y no personas, y empezamos a normalizar la violencia. Y eso lo vivimos todos los días desde nuestro medio: los muertos en Sinaloa ya no son nota, son las notas menos leídas”.

Adrián López Ortiz, director del periódico Noroeste.

 

Sinaloa reporta buenos resultados en la contención de actividades delictivas que de sostenerse el proceso a largo plazo contribuirá a que la población viva más tranquila. La paz, sin embargo, requiere mucho más que seguridad pública pues la concreción de la misma tiene bastante que ver con abatimiento de la corrupción, inversión para satisfacer las necesidades de servicios de la población y llevar oportunidades de empleo, movilidad y educación a las regiones más pobres, así elevar la confianza en las instituciones y en quienes la dirigen y fortalecer la buena convivencia y solidaridad entre los ciudadanos.

La disminución en delitos de alto impacto es un buen comienzo, un importante resultado; es, sobre todo, el punto de arranque para políticas públicas e intervenciones sociales enfocadas a construir paz, esa tarea cuyo éxito depende de que gobierno y gobernados vayan juntos, tan tomados de las manos como para ser los blindajes resistentes y perdurables que detengan ahora y en el futuro cualquier fuerza que intente transgredirnos.

Nota del editor: Con información de Noroeste


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