El pacto de las Quintas: ¡Vamos por el SNTE 53! | El análisis de Alejandro Luna

El pacto de las Quintas: ¡Vamos por el SNTE 53! | El análisis de Alejandro Luna

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Líderes académicos, políticos y sindicales del magisterio estatal, militantes de distintos partidos políticos –PRI, PAN, MORENA, PT y RSP—, provenientes de diversas regiones del estado, se reunieron este fin de semana en un salón privado de conocido restaurant de la colonia Las Quintas, en la ciudad de Culiacán, para establecer el “pacto de la tercera opción”, por la democratización de la vida sindical y con la meta única de arranque: “conquistar la sección 53”.

Con la convicción de que el grupo que encabeza la actual dirigencia de la sección 53 del SNTE ya no representa a los intereses de la mayoría de los maestros estatales, los líderes de “la tercera opción” se pronunciaron por democratizar y transparentar la vida sindical; por volver a escuchar la voz de los maestros para tomar decisiones y por llevar los beneficios conquistados, a todos los maestros y trabajadores, no sólo a unos cuantos, como ha sucedido en los últimos años.

Lo que se considera el inicio del proceso de renovación de la vida sindical del SNTE 53 y base para la integración de más de 13 mil maestros y trabajadores del sector educativo estatal activos y cerca de 7 mil jubilados “que ya no se sienten representados” por la actual dirigencia sindical, sucedió a menos de 30 días que el dirigente nacional del SNTE, Alfonso Cepeda Salas, anunciara a secretarios generales y concejales, en consejo nacional en la ciudad de México, que la renovación de todos los comités seccionales, incluyendo los de las secciones 27 y 53, de Sinaloa, sería por “voto universal”.

El anuncio de Cepeda en el Hotel Camino Real, aeropuerto, en la ciudad de México, el 13 de mayo de 2019, fue el disparo de arranque para los proceso de democratización del sindicalismo magisterial en México, por el método de voto universal y la posibilidad de que los maestros elijan libremente a sus dirigentes sindicales, enmarcado en la reciente reforma laboral y los propósitos de la Cuarta Transformación, anunciada por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

En esa misma perspectiva, el cónclave de Las Quintas, acordó activar a todas las expresiones inconformes con la actual dirigencia sindical en todo el estado y desplegar una gran variedad de estrategias de contacto con las bases hacia el proceso de renovación de la dirigencia sindical de la sección 53 del SNTE.

La estimación de datos esbozados en la reunión indica que el grupo dirigente, que, además de la sección sindical, controla la estructura de educación básica de la SEPYC, sólo conservaría –gracias a esos controles–, cerca del 10% de la votación total de los maestros en una elección por votación universal. Es decir, que en votación universal –como la que anunció Cepeda— 9 de cada 10 maestros estatales no estaría a favor de la actual dirigencia ni de su candidato.

Y aunque se prevé que por diversos medios –usados históricamente— como el chantaje, la amenaza, el miedo, la confusión, la desinformación, incluso, por medios ilegales, el grupo que dirige la sección podría intentar aumentar su votación, el hartazgo del magisterio estatal es tanto que se prevé que habría una votación arrasante en su contra.

Sin embargo, no se trata de un pleito. Ni de enfrentarse a nadie con violencia. Simplemente de cerrar un ciclo en la vida sindical. El ciclo de la actual dirigencia ya se agotó –en dos décadas en el poder se volvió autoritario y caciquil; se quedó en el pasado— y debe dar paso a nuevos liderazgos, actuales, con esquemas democráticos, de diálogo, que respondan verdaderamente a las necesidades del magisterio. Una nueva generación de líderes sindicales que escuchen y atiendan a los maestros –y su demandas laborales—, y no dirigentes que sacrifican su misión sindical por atender a “jefes políticos” con ambiciones electorales.

El ciclo de vida del grupo que ostenta la actual dirigencia sindical ya concluyó. Su líder llegó a ser grande y carismático, muy querido por los maestros en sus inicios, pero hace tiempo que se agotó. Su organización llegó a ser tan poderosa que desafío al comité nacional del SNTE, pero ya de eso nada queda; igual que el partido en el que nació y creció su liderazgo, después de haber sido tan grande y poderoso que parecía invencible, hoy está al borde de su desaparición.

Se trata, por ello, en “la tercera opción”, de encausar y representar el sentir y el pensar del magisterio estatal, que está ávido de democracia y de diálogo; de ser escuchado y de sentirse apoyado y representado por sus líderes sindicales. De representar a ese magisterio que se siente abandonado, humillado; manipulado en épocas electorales, o incluso, utilizado para grupos de choque contra los propios maestros que se animan a criticarlos.

“El SNTE 53 es de todos los maestros estatales”, no sólo de unos cuantos que se lo han apropiado y que lo usan como patrimonio particular. “Hay que recuperar la sección 53”. Estas son algunas de las expresiones vertidas en la reunión de Las Quintas, donde se pactó la decisión de poner en marcha el proyecto de “la tercera opción” para la democratización de la vida sindical y, en particular, para ir por la sección 53.


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