Letras sustentables | Subsidio al automóvil contra subsidio a la bicicleta

Letras sustentables | Subsidio al automóvil contra subsidio a la bicicleta

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En temas de planificación de ciudades, el automóvil sigue siendo el centro de atención para aquellos que tienen la capacidad de decisión política y por ende económica, lo que algunas veces puede contraponer o trastocar una planificación sustentable que realizan los especialistas en esos temas.

Esto aleja a las urbes de la sustentabilidad ambiental y se aleja aún más de la sustentabilidad financiera, en esto nos incluimos todos, sociedad y gobierno. En primer lugar por lo onerosas que puedan resultar y por la visión, a corto plazo, de resolver problemas vehiculares con más obras costosas, que por el contrario promueven el uso del automóvil y alejan otras opciones de transporte.

Constantemente se anuncian obras faraónicas con el propósito de mitigar los problemas de congestionamiento, dar una buena imagen, facilitar el trasiego de cargas, entre otras cosas, la lista de razones para estas obras es larga, pero el punto toral es que son costosas, pueden ser controversiales, afectar negocios ya establecidos, entre otros y al final sólo agravan la problemática.

Por otro lado, al incentivar y continuar construyendo infraestructura para que la circulación de estos vehículos sea más fluida y rápida, indirectamente estamos contribuyendo a incrementar los niveles de contaminantes y continuamos incrementando los niveles de gases de efecto invernadero. Recordemos que las proyecciones para disminuir estos gases han sido rebasadas y la amenaza del Cambio Climático es patente.

A nivel local, la acumulación de los diversos gases contaminantes favorece la presencia de diversas enfermedades entre los habitantes, como el incremento de gripes, alergias, infecciones en los ojos, entre otras.

Otros ejemplos palpables y más económicos sobre el subsidio a los automóviles se puede observar con las lluvias. Las calles se vuelven intransitables por los baches, especialmente las esquinas, que es donde los vehículos duran más y por ende, el asfalto soporta más pesos en las intersecciones, por lo que si se le suma el acumulamiento de agua, el resultado son los ya famosos cráteres o campos minados. Reparar esto es otro costo a las finanzas municipales.

Ahora, ¿qué se ha realizado para subsidiar el uso de la bicicleta?, creo que se llevan buenos pasos. En Mazatlán se hacen esfuerzos plausibles con la ciclopista en el malecón y el parque lineal; en Los Mochis se dio el banderazo para la construcción de la ciclopista en el Cerro de la Memoria y en Culiacán existen senderos construidos exprofeso para los ciclistas. Un número importante de ciclistas las utilizan para diversos fines, el principal: hacer ejercicio, trasladarse a sus centros de trabajo, convivir con familiares o amigos o simplemente salir a escuchar el barullo de las olas y de los mazatlecos.

Todo esto es bueno, sin embargo, las inversiones son bajas y escasas, en comparación con las obras para automóviles. Promover más kilómetros de ciclopistas en las ciudades es necesario, pero también se requieren de otros insumos que alienten el uso de este medio de transporte, por ejemplo, destinar y construir espacios exclusivos para estacionar las bicicletas, zonas arboladas, bebederos, incrementar las medidas de seguridad y sobre todo, más respeto a aquellos bicicleteros es primordial.

Comparativamente hablando resulta más barato el acondicionar un cajón o varios cajones de estacionamiento para que sean espacios destinados a las bicicletas, que el construir un puente o un túnel, pero ese tipo de infraestructura urbana, en Sinaloa y en México, son escasos. Acondicionar y dar las facilidades para que el ciudadano se sienta seguro en una bicicleta y que cuando llegue a su destino tenga un lugar seguro para resguardarla es importante son los pasos adecuados para lograr ciudades que permitan una sana convivencia.

Al final del día, si continuamos con esta tendencia de subsidio al automóvil no habrá presupuesto que alcance para acondicionar infraestructura urbana que permita esta política, por lo que el buscar opciones sustentables ambientalmente es lo que los actuales gobierno deben de seguir impulsando, la semilla entre la sociedad ya está sembrada, falta que abonen capital económico para tener un mejor futuro en nuestras ciudades.


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