Los amores de Elba Esther en Sinaloa | El análisis de Alejandro Luna

Los amores de Elba Esther en Sinaloa | El análisis de Alejandro Luna

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Dos son los factores fundamentales que toman en cuenta los grandes líderes para elegir a quién integrar en sus equipos para acompañarlos en la construcción de grandes proyectos o, incluso, la constitución de gobiernos: el amor y la rentabilidad.

Al margen de la multiplicidad de variables que refieren sesudos politólogos y economistas, entre las que destacan la preparación profesional y el dinero, lo cierto es que los hombres y mujeres del poder se conducen más por emociones y evidencias empíricas que por estudios científicos. Así, amor y rentabilidad son determinantes.

Elba Esther Gordillo, quien llegó a considerarse la mujer más poderosa de América Latina – neutralizada el sexenio anterior debido a su encarcelamiento—, y quien ha emprendido un eficaz proceso de reempoderamiento mediante la constitución del partido político Redes Sociales Progresistas y la búsqueda de recuperar el control del SNTE, tiene en Sinaloa dos amores.

El evento constitutivo de RSP en Sinaloa el pasado primero de junio confirmó esta conclusión. Elba Esther tiene en Sinaloa dos amores. En el camino los ha protegido, los ha impulsado, los ha solapado y a pesar de las críticas por los errores de éstos, los ha tolerado y los mantiene ahí, bajo su manto. No representan rentabilidad electoral –más bien ahuyentan el voto— ni reúnen ninguna de las múltiples variables que refieren los académicos, pero los mantiene en el círculo más cercano, en el círculo familiar, en el círculo íntimo de sus decisiones. Fernando González y Manuel “El cacho” Cárdenas.

La maestra quiere tanto a Fernando González, aquel joven inquieto que se le acercó en la campaña de Francisco Labastida, que lo adoptó como hijo político al darle como esposa a su primogénita Maricruz Montelongo. Luego de hacerlo su operador en asuntos de negocios, adquisición de bienes y algunos asuntos financieros, y de sacarlo de varios líos en que se metió con el propio SNTE, Elba Esther lo hizo subsecretario de educación básica en el gobierno de Felipe Calderón y lo apoyó en sus aspiraciones a la senaduría por el partido Nueva Alianza por el estado de Sinaloa.

Fernando es ahora el coordinador político nacional del proyecto de partido Redes Sociales Progresistas y para tenerlo formalmente en la estructura nacional del nuevo partido, Elba Esther lo incluyó en la lista de delegados por Sinaloa a la asamblea nacional del partido, aunque éste no tiene ningún arraigo en Sinaloa. Fernando acompaña a Juan Iván Peña Neder en el proceso de construcción del partido a nivel nacional. Fernando no tiene rentabilidad política ni dinero, así que su incorporación al proyecto sólo se explica desde el amor que le tiene su suegra.

Pero Fernando no es el único amor de Elba Esther en Sinaloa, pues de última hora, y sin haber estado en la relación del presídium, se subió al templete Manuel “El cacho” Cárdenas, quien tampoco tiene ninguna rentabilidad política ni dinero, pero ha ostentando gran cantidad de cargos públicos por decisión y respaldo de la maestra.

“El cacho” era diputado federal  (por el PRI) en el 2003, al mismo tiempo que Elba Esther. Este se convirtió en su secretario particular cuando ella fue nombrada coordinadora de la fracción priísta en San Lázaro, sin embargo, en ese tiempo se dio un enfrentamiento entre la maestra y el dirigente nacional del PRI, Roberto Madrazo, quien la acusaba de apoyar al presidente FOX, acusación que terminó con la destitución de Elba Esther y se nombró en su lugar a Emilio Chuayffet Chemor.

Sin embargo, Elba Esther se negó a entregar las lujosas oficinas que había remodelado para ejercer su coordinación. Y un día, Chauyffet y un equipo de colaboradores fueron a sacarla por la fuerza. Ese día marcaría el destino de Cárdenas Fonseca. “El cacho”, armado con una silla en las manos, impidió el desalojo y selló así su futuro a la sombra de la maestra.  Desde entonces, fue su protegido y operador en el círculo cercano, compitiendo  incluso, con Fernando González.

“El cacho” trabó amistad con Mónica Arriola, la segunda hija de Elba Esther, quien mantuvo eternas diferencias con Fernando González y con la primogénita Maricruz Montelongo, ya que no eran hijas del mimo padre. El “cacho” mantuvo una relación tan cercana con Mónica y con Elba Esther, que lo nombraron suplente de Mónica, quien encabezó la lista al Senado por Nueva Alianza. El deceso de Mónica, siendo senadora, llevó a “El cacho” a asumir funciones como senador de la república en la última etapa del sexenio anterior.

Desde el final del sexenio de Peña Nieto,  Cárdenas Fonseca había engrosado las filas de los desempleados hasta que fue llamado de última hora al evento de RSP del primero de Junio en el salón Figlostase. Tampoco estaba en la lista de delegados de Sinaloa al consejo político nacional del partido. Entró en el último minuto, desplazando a Manuel Carrillo y llevando como suplente al profesor Ángel Robles. Otra vez el amor de la maestra por “El cacho” fue determinante y contra eso casi nada puede.

En la política, el poder del dinero es muy importante pero es circunstancial, mientras que los amores trascienden etapas, circunstancias y siglas de partidos. ¿Podrá más el dinero y los compromisos políticos que los amores de Elba Esther en Sinaloa en el 2021?


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