Zona chilanga | Sigo escondiéndome… César Cañedo

Zona chilanga | Sigo escondiéndome… César Cañedo

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Se ama lo que se conoce. Si lo escuchas te acoge, si lo miras lo amas, si lo lees lo piensas, si lo observas lo abrazas, si lo conoces lo admiras, si lo sigues te quedas, si los buscas lo descubres. Lo vi, lo busqué, lo seguí, lo escuché, lo leí, lo abracé y ahora no quiero soltarlo.

¿Tendrá que ver que somos de las mismas tierras áridas y partidas, del mismo sol sediento y caliente, de los mismos mares bravos y devastados, de los mismos cultivos andróginos, profanados y transgenizados… de los mismos cielos convulsos, de los mismos ríos manchados, de los mismos pueblos torturados… de los mismos días esperanzados, leídos en esas páginas que coincidimos sólo para poder encontrarnos?

“Cuando me gusta un hombre a primera vista es porque se parece a alguien de mi familia… Me les quedo viendo, como si con eso desatara la fantasía. Y cuando me miran con su desprecio, me gustan más porque así me miraba mi padre”, apenas un verso de su más reciente poemario Sigo escondiéndome detrás de mis ojos; ese que lo ha convertido en el ganador del Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2019. Nacido en El Fuerte, del norte de Sinaloa, un poeta que ha alzado la voz con sus letras para mostrar que a través de la literatura y de la poesía somos capaces de hermanarnos, de escondernos, de cuidarnos.

Un escritor leído, un profesor buscado, un atleta dedicado, un apocalíptico aplaudido que habla de la existencia de un destino: “Un destino que yo propongo desde el ADN, desde el genoma familiar. Como estamos todos conectados por un destino social y familiar. Luchar con el destino, aceptarlo, reconciliarnos…” , ha dicho César Cañedo, doctor en Letras por la UNAM. Un poeta que define la poesía como el mejor sitio para ahondar en el naturaleza humana. “¿Cuál será la hora de estar en contra, de buscar paredes bien educadas y rayarlas? De querer limpiarse la noche de tantas camas. La hora de ponerle un alto al color que da paz a la familia…”, César Cañedo, del mismo poemario Sigo escondiéndome detrás de mis ojos

Un personaje camaleónico del que pude conocer más desde Cuba Apocalipstick, en el V Coloquio de Letras Diversas, UNAM, donde él ha sido el principal organizador, donde cada año busca sacudir la Facultad de Letras. Justo este año, en marzo, apenas me enteré y conocí más de la cultura y literatura cuir. Escuché frases como: “Somos una idea de familia, de hermandad, de amor”, “Formamos una familia alternativa, una familia por elección”, “Nuestra venganza es ser felices”. Conocí la práctica del vogue, más de la literatura jota, el ballroom… César el académico, el poeta, el apocalipstick, el atleta, el hombre, el personaje, el compañero, el hacedor de líneas poderosas, bellas y valientes… En ese coloquio conocí más de su mundo; de su intención de quitarle solemnidad a la academia: “Compartir lo que somos. Nutrir de otra manera el trabajo docente”.

 

“La niña quisiera no tener que usar nunca faldas cortas. Quisiera meter debajo de su vestido las horribles mangueras de sus zapatos ortopédicos, esos aparatos que no combinan con ninguna infancia…”, César Cañedo, Sigo escondiéndome detrás de mis ojos. Este mes de mayo, en el marco de la Feria de San Marcos, César recibió oficialmente el premio Aguascalientes 2019. El jurado lo ha reconocido por: “porque mediante un lenguaje dinámico logra transmitir la liricidad de lo doméstico y lo familiar”. Lo primero que leí de César dice: “Nací sin una oreja. Y mi abuelo en sus manos presentándome al mundo malformado, y mi madre diciendo: ¡hay que arreglarlo!, y mi padre diciendo: ¡yo lo pago! y mi abuela, tan sólo: ¡qué belleza! y ese niño incompleto creció y se hizo poesía incompleta…”. Mirarte a los ojos fue enmarcar la poesía.

Enhorabuena, César Cañedo.

 

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