Infonavit Humaya, con marca de agua | “Será que nos vamos a ahogar”

Infonavit Humaya, con marca de agua | “Será que nos vamos a ahogar”

Un sector del Infonavit Humaya se inundado dos veces en tres días. Con poquita lluvia, dicen los vecinos. Vuelve la preocupación ante la temporada de huracanes.

A doña Consuelo no le gustan las cámaras, los micrófonos. Ve a los reporteros y les huye. Se esconde. Más en estos tiempos en los que se aparece otra cosa que le cae mal: la lluvia.

“¿A qué vienen? ¿Qué se ganan haciendo preguntas y preguntas? De todos modos no hacen nada (las autoridades), a uno no le dan nada”.

Lo dice porque desde el domingo pasado los ha visto desfilar por la orilla del colector pluvial Agustina Ramírez, donde actualmente el Gobierno de Sinaloa realiza obras de ampliación para evitar que la zona se inunde.

Sin embargo, el domingo en la madrugada su casa se inundó; el martes por la noche también.

“El domingo el agua subió como 35 centímetros; ayer como unos 15. Y eso que casi no ha llovido. Dicen que con esta obra ya no nos vamos a inundar. Dirán bien”, señala y se ríe y vuelve a su seriedad mientras ve los trabajos del colector.

La frase es una especie de sentimiento común que se alarga entre sus vecinos. Es algo así como rabia e impotencia y resignación mezcladas, compartidas.

En tanto, las versiones del Ayuntamiento y de Gobierno del Estado no coinciden, chocan. Gobierno del Estado informó que la inundación del domingo se debió a la basura acumulada que derrumbó una losa… El Ayuntamiento acusó al contratista de la obra por realizar un mal trabajo, además que incumplió con el permiso de construcción…

Por las orillas del colector, los vecinos se asoman a la obra, saludan a los trabajadores. Por las calles pasa una camioneta con enseres y muebles mojados, quizá inservibles.

Hay colchones húmedos recargados en las paredes y un poste de luz está amarrado al pilar de una casa, intentando evitar que se precipite al fondo del colector.

La marca de agua se ve en las paredes, en las casas de este sector. Una aquí y otra allá. Viviendas sobre las orillas del afluente, donde cordones amarillos prohíben el paso al peatón.

Doña Consuelo dice tener 20 años viviendo en este sector. Asegura que antes no se inundaba. La primera vez que se vio en ese apuro fue en el 2013, con la lluvia del huracán “Manuel”. Recuerda que esa madrugada se bajó de la cama y el agua ya casi le llegaba a las rodillas.

La segunda fue el año pasado con el paso de la depresión tropical 19-E. En esa ocasión dice haber visto el agua metiéndose por las ventanas de las viviendas.

Dos veces en 20 años. Es eso a lo que ella misma llama inundaciones serias, porque el agua estaba arriba del metro. Ahora lleva dos en tres días, aunque han sido leves. Sustos menores: todo se remite a amanecer sacando el agua y el lodo a cubetazos.

Sí, la inundación baja. Pero la marca de agua queda como aviso, como recuerdo.

“Le escarbaron al canal y lo ampliaron. Lo van a tapar. Dicen que ya no nos vamos a inundar”, señala y recalca con sarcasmo: “Será que nos vamos a ahogar…”

Una foto, se le pide a doña Consuelo. Y ella hace la cara chueca y se mete a su vivienda.


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