Acompañamiento docente, la nueva oportunidad | El análisis de Ángel Leyva Murguía

Acompañamiento docente, la nueva oportunidad | El análisis de Ángel Leyva Murguía

Compartir:

Lograr que las escuelas se conviertan en comunidades de aprendizaje donde se garantice el derecho a aprender de todas las niñas, niños y jóvenes requiere de múltiples factores, entre los cuales destaca, en gran medida la labor de los docentes.

Por estas razones, la legislación secundaria debe responder a las exigencias constitucionales que los reconocen como agentes de cambio fundamentales del sistema educativo garantizando sus derechos profesionales.

Uno de estos derechos es el acompañamiento en los primeros años de servicio, ya que el periodo de inserción a la docencia es de los más complicados, al enfrentarse a contextos diversos, complejos y desconocidos, en los cuales se requiere de la experiencia y apoyo de otros compañeros para apoyar su labor pedagógica.

La anterior estrategia de tutoría implementada con la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD) enfrentó diversos obstáculos y limitaciones como: falta de disponibilidad presupuestal para pagarle a los docentes que decidían ser tutores, desconocimiento de la pertinencia de esta función y, la ausencia de un registro público para conocer cuántos tutores hay, en cuáles modalidades trabajan, cuántos tutorados atienden y el salario que reciben.

En 2016, Mexicanos Primero a través del estudio “Índice de Cumplimiento de la Responsabilidad Educativa”, detectó que en el ciclo el ciclo 2014-2015, solo 12 estados registraron la tutoría docente y, en el caso de Sinaloa únicamente 2 de cada 10 maestros de nuevo ingreso recibieron este acompañamiento. El mismo ejercicio se realizó dos años después para el ciclo escolar 2017-2018 sin embargo, no hubo respuestas a las solicitudes de acceso a la información.

Otro gran problema en Sinaloa fue la falta de pago a los tutores, lo cual se manifestó en protestas en algunos municipios. Esto con fundamento en que el marco de tutoría estipulaba que los incentivos económicos se fijarían con base en la disponibilidad presupuestal lo que propició que muchos de ellos se desincentivaran a participar.

Por estas razones, la legislación secundaria de la nueva reforma educativa debe garantizar los derechos profesionales docentes con una estrategia de acompañamiento adecuada que tome en consideración lo aprendido en estos años para su fortalecimiento.

En ese sentido, los nuevos docentes deben recibir durante sus primeros dos años de servicio el acompañamiento de un tutor con el perfil adecuado a sus necesidades, por nivel y modalidad, es decir, un docente de español debería recibir tutoría de otro profesor de español, no de química, formación cívica y ética u otra materia.

Los tutores también deben recibir oportunidades de formación antes y durante su desempeño con el fin de mejorar sus habilidades. Asimismo, debe garantizarse su salario en tiempo y forma.

Otro elemento importante es la existencia de un sistema público federal y estatal para conocer la situación de la tutoría docente y una adecuada estrategia de evaluación para corregir y mejorar las áreas de oportunidad detectadas.

Esta oportunidad debe ser aprovechada, y es preciso corregir la omisión de este tema en el texto constitucional, ya que sin un acompañamiento efectivo que impulse más y mejores prácticas de aprendizaje, el derecho a aprender difícilmente será una realidad.

SOBRE EL AUTOR

Ángel Leyva Murguía es director general en Mexicanos Primero Sinaloa.


¿Tienes una denuncia? | Hazla en ESPEJO:

Si cuentas con fotografías o videos de interés público, compártelos con nuestros lectores. Envíalos al correo electrónico: [email protected]

Compartir: