¿Habrá “calendario Florentino” en la evaluación educativa? | El análisis de Alejandro Luna

¿Habrá “calendario Florentino” en la evaluación educativa? | El análisis de Alejandro Luna

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Los aliados del candidato, que fueron muy necesarios en la elección del 2018 para que llegara a ser presidente, han empezado a convertirse en algunos de los principales obstáculos para la transformación del país comprometida por Andrés Manuel López Obrador. Por un lado, están los candidatos “de relleno” acostumbrados a perder, sin preparación y sin suficiente calidad moral como para participar en la construcción de una sociedad ética. Y por la otra, los “vividores” de la política que vieron a tiempo el derrumbe inminente del régimen y sin ningún escrúpulo abandonaron el barco para montarse en la ola de la “cuarta transformación”, presentándose  como adalides de la democracia.

Y aunque el presidente no comparta la calidad moral de unos y la impreparación de los otros, tiene que lidiar con ambos. Porque en buena medida a ellos les debe el triunfo y se comprometió con ellos cuando aún no tenía la presidencia. No sería justo deshacerse de ellos sin cumplirles. Sin embargo, no le sirven para su proyecto de la cuarta transformación y tendrá que deshacerse de ellos a mediano plazo. Si no lo hace, terminarán por hundirlo junto con todo y su proyecto de la cuarta transformación, pues la percepción social del desempeño de varios legisladores, alcaldes y funcionarios deja mucho que desear.

López Obrador aceptó “lo que había a la mano” para postular candidatos que lo acompañaran en el proceso electoral del 2018 y sumó a todos los aliados que se le ofrecieron, sin importar su pasado político y su maltrecho prestigio, como el de Elba Esther Gordillo y Napoleón Gómez Urrutia.

La justificación fue que los necesitaba para ganar y ahora que los necesita para transitar. Lo cual es cierto, pero ¿hasta dónde en ese tránsito se avanza hacia la cuarta transformación o sólo está regresando al empoderamiento de grupos para formar una “nueva mafia del poder”, con los mismos personajes pero con otros mandos, vestidos ahora de morado?

El nombramiento de Florentino Castro en el nuevo instituto encargado de la evaluación para la mejora continua de la educación del país fue producto de una negociación y “la palabra debe honrarse y los compromisos se tienen que cumplir…” dijo el presidente del senado, Ricardo Monreal cuestionado sobre el perfil del ex director del ISSSTE y ex secretario de educación de Sinaloa, célebre entre los sinaloenses en su paso por la SEPYC por el famoso “calendario florentino”, durante el gobierno de Jesús Aguilar Padilla, mientras Rubén Rocha Moya se desempeñaba como coordinador de asesores del gobernador.

Florentino dejó la SEPYC en manos de Maira Zazueta para irse a coordinar la campaña a gobernador de Jesús Vizcarra Calderón, por el PRI, que resultó un rotundo fracaso a pesar de la evaluación de “cuentas alegres” que le presentara Florentino a Vizcarra y que terminó con la derrota del empresario de la carne. La frustración por el engaño provocó tal ira de Vizcarra que golpeó a Florentino en la cabeza con el mouse de una computadora, en el cuartel de campaña.

Ese pasaje seguramente ha quedado superado. De no ser así no se notaría la mano de Vizcarra-Aguilar-Rocha en la negociación con Ricardo Monreal para el nombramiento del autor del “calendario florentino”, muy recordado en el sector educativo por suspender una semana de clases en prevención de un ciclón que no llegó. Ni siquiera llovió.  Esperemos que no se suspenda la evaluación de la mejora continua de la educación del país sólo porque esté nublado.

Sin embargo, no puede haber una verdadera cuarta transformación si no hay una transformación moral del país. O dicho de otra manera, la transformación moral de la sociedad es pieza fundamental para hace realidad la transformación del país. Por ello –sin dejar de responder a los propios y a los aliados—, el presidente, Morena y sus aliados deben empezar a definir el perfil de la siguiente remesa de políticos y funcionarios que deberá integrarse al impulso y promoción de la 4T, o de lo contrario, la 4T pasará a la historia sólo como un eslogan publicitario.

Desde esa perspectiva, el presidente está obligado a echar mano de la reserva moral de la sociedad como lo hizo en buena medida para conformar su gabinete, y extender ese criterio también para los candidatos que lo acompañen en la segunda etapa de su gobierno, o terminará atrapado en un círculo vicioso de vuelta a una nueva mafia del poder, o al cambio de personajes en la misma mafia, que no se ha ido.

Preparación, capacidad y honestidad debe ser el nuevo perfil de los aspirantes a ser gobierno en la siguiente etapa. De lo contrario ¿Cómo hacer un gobierno honesto conformado por corruptos? Y si no hay un gobierno honesto, en todas sus esferas, la cuarta gran transformación se recordará pronto en un tiempo sólo como un eslogan.

Por ello, vale el esfuerzo que está realizando Ramón Lucas Lizárraga con el impulso de Fuerza Social en Movimiento para generar alternativas de gobierno, que active y ofrezca alternativas de entre las bases morenistas con un mejor perfil para ir en busca de candidaturas.


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