Letras sustentables | Sinaloa “estado bicicletero”

Letras sustentables | Sinaloa “estado bicicletero”

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Es un pueblo bicicletero, así nos referimos a aquellos pueblos que tienen un atraso económico y social, o abandonado de la mano de dios. Es más, recientemente fue utilizada la frase por una autoridad municipal.

Ojala esa frase se haga realidad –en el buen sentido- en las principales ciudades del Estado y que eventualmente los pueblos bicicleteros a los que nos referimos entiendan y atiendan una política pública que nos encamine al uso masivo de este medio de transporte sustentable.

En Sinaloa los primeros pasos han sido incipientes pero firmes en materia de conectividad por medio del más eficiente y ecológico modo de transporte que existe: las bicicletas. Es una tendencia irreversible a nivel global que no podemos detenerla por todos los beneficios que esto conlleva.

Actualmente grandes ciudades, en todos los continentes, están adoptando políticas “bicicleteras” como una opción viable, económica y saludable para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, entre las ciudades bicicleteras se encuentran Barcelona, Madrid, Paris, Ámsterdam, Washington, Nueva York y el número de ciudades, de ese calibre sigue, afortunadamente, incrementándose. Es un pedaleo que no se detiene y el momentum continúa para el bien de nuestro entorno.

Hablar de que mejora la salud no es necesario, mucha tinta se ha vertido sobre esto en diversos medios informativos y, es de todos conocidos que, las bicis son un excelente vehículo para mejorar tu salud.

Los primeros diseños de las bicicletas tienen ya más de 200 años pero alejados de las que hoy conocemos, su evolución fue paulatina, hasta que en 1886 se inventó el prototipo actual, coincidentemente en esas fechas también aparece el automóvil. El automóvil que trastocó y puso de cabeza el balance del planeta por el uso de combustibles fósiles, lo contrario a las bicis.

La sustentabilidad en las ciudades debe de incluir a las bicicletas y darle prioridad como medio de transporte, incluyendo también el peatonal, por todos los beneficios ambientales. En el reporte, Cities100 solutions for 2016 climate action in cities, bosquejan una serie de acciones que 60 ciudades alrededor del mundo han implementado para aminorar el efecto del Cambio Climático, para sorpresa son muy variados e incluyen tecnologías sofisticadas o acciones comunitarias, todo un abanico de oportunidad dignas de análisis.

En 2016 en Washington implementaron un -Programa Comunitario de Socios-, el cual puso a disposición una membresía de bajo costo para el uso de bicicletas en los sectores más pobres de la ciudad. Esto se realizó por medio de Organizaciones de la Sociedad Civil, Agencias Gubernamentales y Organizaciones sociales; con este descuento se les permitió este beneficio social, que les brindó un modo de transporte seguro, sustentable y saludable. Los socios ya superan los 35 mil y en promedio mensual realizan más de 250 mil viajes. Con ello la ciudad espera incrementar, aún más, el uso de la bicicleta, bajar el costo de la membrecía, cursos sobre manejo seguro, que eventualmente permitan que sean más los usuarios de este modo de transporte.

En New Haven se promovió el servicio de transporte público y la movilidad activa como una alternativa de fácil uso para los residentes y, de esa manera, reducir las emisiones de CO2, concientizando al público a cambiar a las bicis e intensificar el uso del transporte público. La iniciativa se implementa desde el 2014 y la reforzaron con eventos públicos al aire libre, mejoraron arboledas para disponer de más sombra, crearon aplicaciones para incrementar el número de pasajeros en los automóviles, incrementaron el número de espacios gratis para el estacionamiento de las bicicletas, entre otros.

No parecen actividades muy onerosas, pero los beneficios para esas ciudades bicicleteras fueron bastantes atractivas, desde la perspectiva ambiental, se mejoró significativamente la calidad del aire, con menos contaminantes atmosféricos, de igual manera se mejoró la calidad del agua, se incrementó el uso de este medio de transporte y otros alternativos como el transporte público, menos viajes en automóviles, más salud, se promovió la convivencia familiar, entre otros.

Visualizar el llegar a ser un pueblo o estado bicicletero que pedalea en línea recta a la sustentabilidad y que en el asiento y el volante de esa bicicleta se monta una comunidad en pro de la mejora del entorno local es, sin lugar a duda, un paso importante para la  economía local y social de esos pueblos alejados de la mano de dios, en el transitar por un camino llamado sustentabilidad.

Vamos bien, son pasos incipientes pero orientados en la dirección correcta; falta pedalear y ser innovadores, cacarear los ahorros en energía que se transforman en toneladas de CO2 y otros gases contaminantes no emitidas a la atmosfera, es por ello que el determinar las cantidades exactas que se dejan de emitir es importante para tener una línea base importante, que nos digan el costo o huella ambiental de cada pedaleada bicicletera, trabajar otras variables que aquellos que entienden más del pedaleo deben de considerar.

La brecha es ancha, se requiere de grandes esfuerzos, participación colectiva, educación vial, aumentar los kilómetros de ciclopistas seguras para aquellos que las usan, más conectividad y espacios públicos para recibir a todos estos que ya lo hacen y a aquellos que lo siguen pensando, como en este caso: yo.


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