Sinaloa bicicletero | Bicicletas blancas: el recordatorio de la tragedia

Sinaloa bicicletero | Bicicletas blancas: el recordatorio de la tragedia

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De acuerdo a datos de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal (SSPyTM), en el 2016 cuatro ciclistas fallecieron al ser atropellados por automóviles, en 2017 solamente uno, en 2018 el registro alcanzó los cuatro y en el 2019 van tres.

En Culiacán las bicicletas blancas hablan. Las bicicletas blancas dicen. Las bicicletas blancas están y no están.

Hablan de muertes, dicen de accidentes, están a modo de monumentos. No están porque alguien se las robó, porque el tiempo ya hizo lo suyo y las fue desmenuzando.

Las bicicletas blancas se fijan en los lugares de las tragedias. En los postes, en árboles, donde se pueda y sean visibles.

Las bicicletas blancas son reclamo y aviso, son protesta y recordatorio: la calle es de todos y se debe compartir.

En los últimos años, a raíz de atropellamientos y decesos de ciclistas sobre el asfalto, se gestó un movimiento local que siguió la tendencia mundial de colocarlas a modo de aviso del percance. Para hacer conciencia en el automovilista, en la reducción de velocidad, en el respeto al que va pedaleando.

José Manuel Palazuelos, activista promotor de las bicicletas blancas y del uso de la bicicleta como medio transporte en Culiacán, fue uno de los que encabezaron estas actividades.

Según sus registros, ocho bicicletas blancas fueron colocadas en diferentes puntos viales de la ciudad:

  • Bulevar Leyva Solano esquina con Manuel Bonilla.
  • Lola Beltrán esquina con Norma Corona.
  • Lola Beltrán pasando el túnel de la Universidad Autónoma de Occidente (antes de llegar a gasolinera).
  • Enrique Cabrera en el puente del Estadio Banorte.
  • Prolongación Álvaro Obregón, en la colonia Loma de Rodriguera.
  • Bulevar Jesús Kumate esquina con avenida Las Torres.
  • Calzada Aeropuerto, colonia Bugambilias.
  • Bulevar Emiliano Zapata, en las inmediaciones de la Policía Estatal de Investigación (Ministerial).

“Esas son las bicicletas físicas que se colocaron. En algunos de esos puntos han desaparecido las bicicletas”.

Son, casi casi, cenotafios.

De acuerdo a datos de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal (SSPyTM), en el 2016 cuatro ciclistas fallecieron al ser atropellados por automóviles, en 2017 solamente uno, en 2018 el registro alcanzó los cuatro y en el 2019 van tres.

Justo en vísperas de que arranque el proyecto “Muévete Chilo”, programa de bicicleta pública promovido por el Gobierno de Sinaloa, el movimiento de bicicletas blancas ha perdido fuerza.

Pero la falta de presencia no es porque no se registren tragedias (apenas el 21 de junio un ciclista murió atropellado por un tráiler en una calle de la colonia San Rafael). Sus integrantes arguyen otras cuestiones:

“El movimiento está parado más que nada porque el voluntariado requiere de esfuerzo, tiempo y dinero… Así que si alguien está interesado en participar activamente está invitado para formar parte”, dijo Juan Manuel Palazuelos.

Usar y abrazar la bicicleta

¿Cómo ves la implementación de la bicicleta pública en Culiacán?

Es un avance positivo y un servicio que cualquier ciudad desarrollada ya está ofreciendo. Es una necesidad trasladarse en la ciudad, entre más libertad tengamos todos de transportarnos más gente se moverá de la forma que lo considere más eficiente y económica.

¿La gente se desbordará a usarla como medio de transporte?

No lo creo. Nunca se ha tratado de imponer la bicicleta como principal medio de transporte, pero es muy probable que atraiga bastante nuevos usuarios. Por ejemplo los que no están seguros en hacer una inversión fuerte para experimentar si ese medio de transporte resuelve sus problemas, podría probar rentando inicialmente o incluso los que ya andamos en bicicleta podría resolvernos algunos viajes en los que no queramos salir con nuestras propias bicicletas ya sea por combinarlo con otros medios de transporte.

Dijo que dentro de los obstáculos principales ve la falta de voluntad política porque algunos funcionarios tradicionales aprovechan el tema para poner trabas a la movilidad en bicicleta, y algunos que la impulsan de buena fe, la falta de información técnica los lleva a hacer propuestas que van en detrimento de la movilidad en bicicleta.

¿Qué papel juega el clima de la ciudad?

Comienzo preguntando qué papel juega el clima en nuestro estilo de vida. Aunque el clima de nuestra ciudad importa, la realidad es que ya existen cientos de persona usando la bicicleta con las condiciones actuales, y siendo más objetivos aún, el IMPLAN Culiacán, la extinta organización Ciclos Urbanos y Pro-Ciudad, han hecho sondeos y encuestas sobre las principales razones para no usar la bicicleta como medio de transporte, y en ninguna de ellas la primera opción es el clima.

¿Hay infraestructura?

Menos de la mínima. La infraestructura no es solo hacer ciclovías sino calles en las que sea seguro y cómodo circular; en ese sentido por cada infraestructura ciclista, se invierten millones de pesos para empeorar las condiciones de peatones y ciclistas.

¿Realmente las calles son seguras para los ciclistas?

Pongámoslo de esta forma, es tan seguro como caminar por la ciudad. Coexistimos 800 mil personas en Culiacán. No porque nos transportemos con facilidad significa que no se puede mejorar. Está demostrado que entre más seamos en las calles, más se adaptan los automovilistas a ver otros usuarios de la vía, haciendo la ciudad más segura.

¿Qué pasa con los automovilistas, en verdad respetan al ciclista?

Afortunadamente ha habido un cambio de mentalidad en los últimos 10 años. A pesar de la poca consideración urbanista más gente de todos los niveles socio-económicos anda en bicicleta y con ello la sociedad en general respeta más ahora que antes. Algunos podrán renegar para ellos mismos mientras tienen alguna bicicleta enfrente, pero cada vez son menos los que tocan el claxon o que gritan que te quites.

¿Qué decir de los choferes de camiones urbanos?

En resumen no es un asunto de choferes, el sistema completo está mal desde que no se han arreglado los famosos “truenos”, mientras se le cobre al chofer por llegar atrasado a un punto sin importar el motivo estamos en peligro todos. Es un asunto económico.

“Falta muchísima cultura del respeto, a pesar de que ha mejorado no estamos a niveles aceptables. Esa educación no va a llegar pronto, ese respeto llega a través de muchas generaciones. Solo habrá cultura cuando en las primarias públicas se les enseñe a los niños a andar en bicicleta como parte de sus aulas y les enseñen a reconocer sus derechos a trasladarse en la ciudad en lugar de enseñarles a tener miedo para cruzar la calle. Es decir, no se puede respetar lo que no se tiene ni idea de su funcionamiento”.

Transportarse no debe costar vidas

Juan Manuel Palazuelos dice que todos los casos de atropello de ciclistas le golpean. Pero hubo uno que le llegó más, le hizo reflexionar.

Es la historia del despachador de una gasolinera de la colonia 4 de Marzo. Vivía a 100 metros de su trabajo. Todos los días se iba en bicicleta. Una costumbre muy suya. Hasta que una automovilista lo arrolló y lo mató.

El despachador se llamaba José Manuel. Entonces José Manuel Palazuelos, el activista de las bicicletas blancas, empezó a recibir mensajes de sus amigos. Pensaban que él había sido el muerto, que le pondrían su bicicleta blanca.

“Transportarse no debe costar vidas y no fue un accidente… A qué velocidad hay que ir para además de costarle la vida al señor, la automovilista chocó más adelante. Una desgracia inaceptable”.

FOTO: Juan Carlos Cruz/Contraluz.

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