¿Cepeda, Elba Esther o maestros? ¿Quién definirá en el SNTE 27? | El análisis de Alejandro Luna

¿Cepeda, Elba Esther o maestros? ¿Quién definirá en el SNTE 27? | El análisis de Alejandro Luna

 

El inicio del nuevo ciclo escolar marcará también el arranque de la competencia por la dirigencia de la sección 27 del SNTE en un proceso inédito en el que por primera vez habrá elección por la vía de la elección universal (no habrá votación por delegados) y en el que nadie tiene el poder absoluto y por tanto, nadie tiene garantizado el triunfo.

La elección, que se espera para antes del fin de año, sucederá en el marco de un proceso nacional de transformación sindical inducido por el cambio en la legislación laboral pactada en la negociación del tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, que obliga a la democratización sindical de todos los sindicatos del país, y coincide además con los aires de democratización y transparencia impulsados por la 4T.

El cambio sindical ha despertado muchas expectativas en el magisterio, tanto por la definición de las nuevas reglas del proceso como por la posibilidad de que, por primera vez, los maestros elijan directamente a sus dirigentes.

Tradicionalmente los maestros sólo podían elegir a sus delegados de centro de trabajo y éstos acudían al congreso seccional para elegir de entre ellos a sus representantes en las distintas carteras de la estructura sindical. Sin embargo, la elección del secretario general no les correspondía de hecho a los delegados. Era facultad exclusiva del o la dirigente nacional y a los delegados sólo les correspondía ratificar esa decisión. Insisto, “de hecho”, porque el estatuto indica que los delegados elegirán también al secretario general.

Es decir, primero se negociaban las distintas carteras sindicales, de acuerdo al número de delegados de cada grupo o “expresión” sindical, y después se esperaba la decisión del o la líder nacional y luego se integraba el nombre en el primer lugar de la lista de la planilla “de unidad” que se sometía a votación. En el mejor de los casos, se “contrataba” entre  los delegados a otro aspirante para simular que había competencia democrática. En esos casos, se le llamaba para decirle que él no sería el próximo secretario general pero que se le estaba encargando “la alta encomienda” de presentar una planilla para legitimar el proceso “democrático”. Cuando mucho podía elegir alguna cartera en pago por sus servicios de “palero” del prospecto nombrado por la dirigencia del CEN.

Ahora, la reforma laboral indica la elección de dirigentes sindicales por la vía del voto personal (ya no delegado), directo y secreto, por lo que los maestros podrán elegir directamente a sus líderes sindicales sin el tradicional ritual de simulación democrática. Y eso es precisamente lo que ha generado bastantes expectativas y controversias entre quienes suponen que todo seguirá siendo igual, o así lo desean, quienes pretenden aplicar las nuevas reglas para mantener la misma tradición de poder y nombramiento de dirigentes,  y quienes piensan en los nuevos escenarios de configuración de fuerzas.

LAS EXPRESIONES

Por lo pronto, ya se advierte una novedad en la reconfiguración de fuerzas, pues la CNTE, que en Sinaloa siempre fue marginal, ha cobrado bastante notoriedad en los últimos días a partir del destape del profesor Carlos Alfonso Rea Camacho, que goza de la simpatía de los maestros morenistas,  el apoyo de su compañero de organización, el diputado presidente del Congreso del Estado, Horacio Lora Oliva, y muy probablemente se ganaría el voto de un buen número de maestros jubilados si el diputado Lora Oliva logra destrabar los recursos para el pago de la homologación del aguinaldo de los jubilados con los activos a 65 días. Rea no esperó los tiempos ni pidió permiso para hacer campaña, lo que expresa su desprecio por las reglas institucionales, hechas, en gran medida, para favorecer el control político.

A este ritual del poder magisterial el maestro “centista” Carlos Rea dio el primer golpe y le ha sacado buena ventaja, sin embargo, su destape aseguró también la división del morenismo magisterial, pues para nadie es secreto que el ex presidente municipal de Navolato y actual diputado federal por el PT (principal aliado de Morena) Fernando García Hernández, también tiene interés en la dirigencia del SNTE 27 y contaría para ello con el apoyo de Maestros por México si la maestra Elba Esther Gordillo así lo decide.

Ante el destape de Rea Camacho y para evitar la confrontación con éste,  Fernando García prefirió apoyar, para la secretaría general de la sección 27 del SNTE, a su compañero de expresión y ex jefe político Jesús Manuel Carrillo, ex diputado y ex presidente municipal de Cosalá y quien buscaría el apoyo de su amigo, Rafael Ochoa Guzmán, dirigente nacional de Maestros por México para asegurar un buen número de votos que lo metan a la pelea. Sin embargo, si la maestra Elba Esther Gordillo decide entrar a la pelea por el control de la dirigencia nacional del SNTE –y es muy probable que lo haga—, su cuadro más rentable en Sinaloa (por su investidura y plataforma), sería el diputado federal petista Fernando García. Y tiene de sobra con qué obligarlo o convencerlo de competir, empezando por pagarle su salario de diputado durante el tiempo que esté de licencia para la elección.

Por otro lado, está el grupo local de Maestros por México, que dirige el profesor Jaime Quiñonez Muñoz, ex secretario general de la sección 27, reconocido por haber desertado de la campaña de José Antonio Meade – a la que se les había indicado que se integraran todos los maestros, desde la dirigencia nacional del SNTE, encabezada por Juan Díaz de la Torre—, para integrarse a la campaña de Andrés Manuel López Obrador, a través de Maestros por México.

Jaime Quiñonez, quien le profesa especial afecto a la maestra Elba Esther y a quien le sirvió eficazmente durante su dirigencia sindical de la sección 27, tiene su propio prospecto en el profesor Sergio Campas, quien sirvió durante su gestión sindical y se mantiene actualmente como miembro de la sección 27 del SNTE. Quiñónez tiene el mérito de haberse integrado a tiempo a la campaña de AMLO y tener simpatía entre los maestros morenistas, entre los que buscaría el apoyo para Sergio Campas.

En esa misma línea opositora se menciona la posibilidad de la profesora Rosy Ceballos Rivera, ex diputada local y dirigente local del partido Redes Sociales Progresistas –también “propiedad” de la maestra Gordillo. Su posibilidad se sustenta en el apoyo de su compadre José Fernando González Sánchez, yerno de la maestra Elba Esther y secretario nacional de asuntos políticos de RSP, al mismo nivel del dirigente nacional Iván Peña Neder.

Por la parte institucional, se mueve el añejo grupo priísta tradicional, alineado con Manlio Fabio Beltrones, que encabeza Ernesto Moreno Morales, ex líder de la sección 27 del SNTE y brazo derecho de Joel Ayala Almeida, líder nacional de la burocracia “fetsista” y a quien milagrosa o inexplicablemente nadie ha tocado en la cuarta transformación. Moreno Morales impulsa localmente a Segismundo Mendivil, quien ostenta la certera de asuntos jurídicos de la sección 27 y pertenece al grupo del ex secretario general Bernardo Vega Carlos, quien sirvió como subsecretario de planeación de la SEPYC en el gobierno de Malova.

Se mueve también, el veterano jefe de sector, ex regidor y ex funcionario de la SEPYC, Saúl Gómez, miembro del grupo del ex líder sindical Crecenciano Espericueta –ambos ex miembros del grupo de José “chino” Mendívil—. Saúl es uno de los más experimentados cuadros sindicales de la vieja guardia y su apuesta es que la fuerza de Espericueta (actual delegado sindical del CEN del SNTE en su natal Nayarit) logre colocarlo en el ánimo de Alfonso Cepeda Salas para que envíe la señal al institucional líder local Eden Inzunza, para apoyarlo.

Pero el secretario general Edén Inzunza, quien ostenta el poder institucional local, tiene su propio prospecto en el profesor Genaro Torrecillas, secretario de conflictos de primaria, quien ha sido un cuadro efectivo y leal a Edén, pero goza de pocas simpatías en las bases por lo que al actual dirigente le costaría bastante trabajo convencer al magisterio de darle su voto.

En la misma línea institucional, con presencia en el comité nacional, aparece el propio José “chino” Mendivil, ex secretario general de la sección 27 del SNTE, quien apoya a su compadre Ricardo García, supervisor escolar, quien ha tenido cargos menores en la sección, entre las que se cuenta su colaboración con la secretaria de finanzas Georgina Madrigal, en el periodo de Jesús Salomé Rodríguez Manjarrez, quien abandonó antes de tiempo la secretaría general para refugiarse en la candidatura a la diputación federal por Nueva Alianza, antes de que la reclamación del magisterio por el robo del SIAP incendiara su gestión. Como segunda opción, José Mendívil maneja al profesor Juan Antonio López Osuna, quien ha aspirado también en varias ocasiones.

Y también en el bando institucional, con su propio grupo pero sin padrino ni respaldo nacional aparece Jaime Valdez, ex secretario de carrera magisterial del comité seccional y quien ha competido sin éxito en dos ocasiones por la secretaría general. Compitió frente a Jesús Salomé Rodríguez, en el periodo de Jaime Quiñonez y frente a Edén Inzunza, en el periodo de Salomé. Jaime tiene la esperanza de que esta vez sí se le reconozca su trabajo.

De acuerdo con los tiempos estatutarios, la elección deberá ser en noviembre y la toma de posesión en diciembre, por lo que si todo sale como se espera para antes del fin de año ya habría nuevo dirigente de la sección 27 del SNTE. Y aunque seguramente habrá quienes intenten llegar o influir para que sus prospectos lleguen por la vía tradicional de “cargadas” y “línea” desde el centro, la novedad sería que ésta vez serían los propios maestros los que elijan a su próximo secretario general y no sus delegados.

Y en este proceso, al igual que en todos los que saque adelante a partir de ahora la actual dirigencia nacional que encabeza Cepeda, tendrán que ser democrático y transparente, pues cualquier turbiedad manifiesta o irregularidad denunciada por el magisterio, y solapada por Cepeda, o su comité ejecutivo, podría ser motivo de su salida de la dirigencia nacional. A Cepeda, más que a nadie, le conviene que las elecciones seccionales, y en entre ellas la de la sección 27, salgan completamente democráticas y transparentes. Asegurar la democracia y la transparencia en el SNTE es su salvoconducto para permanecer en la dirigencia nacional del SNTE.


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