El día que el priismo sinaloense apapachó a Rosario Robles

El día que el priismo sinaloense apapachó a Rosario Robles

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Hoy, a la ex funcionaria federal de Enrique Peña Nieto caída en desgracia, nadie quiere reconocerla.

“Rosario no es priísta, nunca ha sido priísta”, recalcó Jesús Valdés Palazuelos, actual presidente del PRI en Sinaloa cuando hace unos días le pidieron su opinión por la detención de Rosario Robles, ex funcionaria de alto rango en el gobierno federal que encabezó Enrique Peña Nieto.

Rosario Robles es acusada por “ejercicio indebido en el servicio público” por un presunto desvío de 5 mil millones de pesos que estaban destinados a programas sociales pero que se fueron a otros fines político-electorales para el Estado de México en beneficio del PRI. El caso quedó documentado en una investigación periodística denominada “La estafa maestra” y en la cual se involucra a universidades, funcionarios públicos y empresarios.

“Todos los funcionarios estamos expuestos a eso, y finalmente tenemos que respetar a todas las figuras, a todas las instituciones y que bueno que se esté dando el ejercicio del seguimiento, pero en el caso del partido, Rosario Robles no es priista”, recalcó Jesús Valdés.

Sin embargo, hubo un día en que la “crema y nata” del priismo sinaloense acogió a Rosario como si fuera suya; como si fuera una gran priista, con la que todos querían tomarse la foto, y muchos lo lograron, incluyendo Jesús Valdés. Las fotos son la prueba de ese gran día en que el priismo sinaloense apapachó a Rosario Robles, aunque hoy se deslinden de ella.

Fue el sábado 11 de noviembre de 2017, ocho meses antes de la debacle del PRI en el país, cuando gozaba de una aparente buena salud. Eran las 10:40 horas de ese día cuando Rosario Robles Berlanga, entonces titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, ingresó al auditorio Benito Juárez, en la sede del PRI estatal.

A esa hora, el lugar lucía abarrotado por priistas de todo tipo por el quinto informe de actividades de la entonces senadora Diva Gastelúm, y Rosario Robles era una de las pocas invitadas especiales, así lo gritó el presentador del evento al anunciar la llegada de la entonces funcionaria federal. El auditorio se llenó de aplausos.

A su paso hacia la primera fila en donde se sentaría a la derecha del gobernador Quirino Ordaz Coppel y su esposa, Rosario Robles fue requerida por decenas de integrantes de la “clase política” priistas para que se tomaran la foto del recuerdo. Se peleaban por ella.

Rosario, con un vestido estampado de flores, sonriente y dejándose apapachar, se tomó fotos o dejó que se tomaran fotos con ella, diputadas, funcionarios y líderes del partido, de ese entonces y de hoy.

Allí, en las fotos, estuvo en primera fila Araceli Tirado Gálvez, actual directora de Ismujeres y a quien a cada rato colectivos de mujeres recuerdan su mediocre actuar en la lucha contra la violencia de género y violencia familiar en Sinaloa. También aparece Lorena Cruz Sánchez, entonces titular del Instituto Nacional de las Mujeres, quien invirtió 162 millones de pesos en campañas de publicidad para prevenir el embarazo adolescente y la violencia contra las mujeres sin poder obtener resultados favorables.

También en las fotos con Rosario aparece Irma Tirado Sandoval, entonces líder de los diputados del PRI y presidenta de la Junta de Coordinación Política, a quien se señala de derrochar recursos en el Congreso del Estado; también aparecen Gloria Himelda Félix Niebla y Mónica López Hernández, actuales diputadas locales por el PRI.

En otra imagen luce al centro Rosario Robles, rodeada por el propio Carlos Gandarilla García, entonces presidente del PRI en Sinaloa, y  Erika Sánchez, actual diputada federal y ex secretaria general del PRI en ese entonces. Y junto a ellos, nada más y nada menos que Jesús Valdés. Todos con una gran sonrisa y con el logo del PRI de fondo.

Rosario Robles dejó que se tomaran fotos con ella a diestra y siniestra. Incluso hasta posó con el marco de la senadora Diva y todas sus asistentes. En las fotos, Rosario y todos alrededor de ella siempre lucen sonrientes.

Dos horas antes, Rosario Robles, funcionaria cercana al entonces presidente de México, Enrique Peña Nieto y quien llegó a ser presidenta del PRD y jefa de gobierno de la Ciudad de México, arribó a Culiacán en un jet. Y desde que llegó, el priismo se doblegó ante ella. Aunque hoy renieguen, hubo un día en que el priismo sinaloense apapachó a Rosario Robles con todo y que la “Estafa Maestra” ya pesaba sobre ella.

LA ESTAFA MAESTRA

Es una investigación periodística que documentó en el 2017 un presunto desvió de 400 millones de dólares del erario público hacia 128 empresas fantasmas y en el cual habrían participado 1 dependencias del estado, 8 universidades públicas, diversas empresas; más de 50 servidores públicos, entre ellos presuntamente Rosario Robles.


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