Leyes secundarias de la nueva reforma educativa, ¿a la medida de la CNTE? | Tema de la semana

Leyes secundarias de la nueva reforma educativa, ¿a la medida de la CNTE? | Tema de la semana

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Al grito de “¡ya cayó, ya cayó, la reforma ya cayó!” la mayoría del Movimiento Regeneración Nacional en la Cámara de Diputados aprobó, entre jaloneos de las fracciones parlamentarias, las leyes reglamentarias de lo que el presidente Andrés Manuel López Obrador llama “nueva reforma educativa” que echa abajo por completo la normatividad en la materia que se implementó desde 2013, durante el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto.

Mientras los legisladores de Morena festejaban que “ni una coma quedó” de la reforma educativa de EPN, las bancadas de los partidos Revolucionario Institucional, Acción Nacional, de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano alertaban que con estas leyes secundarias se atendió la actitud de chantaje de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la organización afín al gobierno de López Obrador cuya estrategia de lucha ha sido la alteración del orden constitucional.

La acción fast track de Morena deja más dudas que certidumbres respecto a si se atendió el interés nacional por educación pública de mejor calidad, o prevaleció la atención a los líderes y maestros de la CNTE que desde que inició el debate sobre el tema se mantuvieron en plantón afuera del palacio legislativo federal.

Ganó el chantaje de la CNTE.

Los festejos de los diputados federales morenistas, a los que se unieron los legisladores de los partidos del Trabajo y Encuentro Social, así como las tomas de la tribuna por uno y otro bando parlamentario y las arengas de derrotismo y triunfalismo según les fue en la feria, delatan más los apetitos de poder que la obligación de los congresistas de darles oportunidades de un mejor futuro a millones de niños en edad de ir a las escuelas.

Como un aviso oportuno, o bien podría ser la alerta amarilla que prevé las posibles consecuencias, se exponen los siguientes cinco puntos críticos derivados de la jornada legislativa que en la madrugada del viernes 20 de septiembre consumó lo que se veía venir desde el primero de diciembre de 2018, cuando López Obrador asumió la presidencia de México:

  1. Se está jugando de nuevo con la estrategia educativa nacional y el derecho de los escolares del sistema educativo básico a pedagogías de calidad, impartidas por los maestros más capacitados y en instalaciones lectivas dignas. Más que las mejores estrategias de enseñanza, lo que está avanzando es el dominio de un partido político sobre otro, tendiente a imponer sus prototipos educacionales.
  2. Por encima de las consultas y consensos lo que prevalece es la presión de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación para que se ajuste a su medida el sistema educativo, implicándose mediante la coacción en el engranaje más sensible de la maquinaria nacional para el desarrollo. La CNTE está de fiesta porque pudo arrodillar a las instituciones y hacerlas ceder a caprichos del ala magisterial más retrógrada de México.
  3. Las nuevas Ley General de Educación, Ley Reglamentaria en Materia de Mejora Continua de la Educación y la Ley General del Sistema de Carrera de las Maestras y los Maestros borran la reforma educativa de Peña Nieto, sin embargo, no logran establecer una propuesta innovadora que genere expectativas de crecimiento y mejora en los componentes y procesos nacionales de la enseñanza pública.
  4. Al desechar las evaluaciones diagnósticas como parámetro para determinar la asignación o permanencia en plazas magisteriales, se les otorga manga ancha a los sindicatos de maestros, fundamentalmente a la CNTE, para que regrese la asignación de lugares o puestos en la labor docente con base al tráfico de influencias, cuotas políticas o la subasta de posiciones a través de componendas corruptas.
  5. En el caso de la Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros elimina la experiencia, los conocimientos y capacitación de los profesores para acceder a plazas magisteriales o mantenerse en ellas, al darle preferencia a los egresados de escuelas normales, Universidad Pedagógica Nacional y de los Centros de Actualización del Magisterio, para laborar de docentes en el Servicio Público Educativo.

Al final de esta jornada la sensación social que prevalece tiene más que ver con las prerrogativas entregadas a la CNTE, la agrupación de maestros que en el contexto de la elección presidencial de 2018 paralizó durante meses las actividades educativas en Oaxaca, Tamaulipas y Chiapas, entre otros estados, secuestrando la garantía constitucional de educación en perjuicio de miles de alumnos del nivel básico.

La mancha que enturbia las leyes reglamentarias de la nueva reforma educativa es la sombra de la negociación política por encima del acuerdo por mejor educación, recibiendo la CNTE la tajada presupuestal que peleó con la táctica de entorpecer ciclos escolares completos, así como el control de grandes huestes magisteriales al mismo nivel o tal vez peor que por décadas lo practicó el SNTE. El monopolio del sector maestros persiste; solo ha cambiado de dueño.

Existen otros puntos que fomentan el desánimo colectivo, tales como desaparecer el Instituto Nacional de Infraestructura Física Educativa y dejar en manos de padres de familia la tarea de construir o reparar escuelas, cosas raras que por ser nuevas merecen ser evaluadas en la práctica y darle, como lo dicta la actual moda nacional, al gobierno de López Obrador la oportunidad de demostrar que sí sabe lo que está haciendo y que es consciente también de que está jugando con lo más valioso que tiene México para forjarle a las nuevas generaciones un provenir de progreso y bienestar sustentado en el conocimiento.

 


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