Reflexión cinéfila | Midsommar: terror sin oscuridad

Reflexión cinéfila | Midsommar: terror sin oscuridad

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Ari Aster logró consolidar su carrera dentro del medio cinematográfico gracias a Hereditary (2018). Considerada como una de las mejores películas del género de horror, el director otorgó una nueva visión para narrar este tipo de historias llevando hacia otro nivel conceptos perturbadores en relación a sus personajes.

Un año después, el director regresa con su segundo largometraje: Midsommar.  En esta ocasión se presenta al espectador una cinta del mismo género, permitiendo con ello una nueva perspectiva al relatarnos una historia que involucra cultura y tradiciones un tanto descabelladas. Otro elemento importante: los eventos más fuertes y perturbadores ocurren a plena luz del día.

La sinopsis de Midsommar nos presenta a Dani y un accidente en relación con su familia. Por otra parte, la relación con su novio parece ir en picada. Como un momento de cambio en las emociones, Dani, su novio, junto a un grupo de amigos emprenden un viaje hasta Hålsingland, Suecia, como plan en participar en una de especie de festival relacionado con el cambio de estación. Pronto el panorama cambiaría al descubrir el verdadero propósito de esas ceremonias.

Ari Aster logra en Midsommar una de las mejores películas de horror en este año. Con una historia que centra nuestra atención por el misticismo de esa cultura, se motiva al espectador para estar al pendiente de cada imagen o cada símbolo que ayude a descifrar lo que pudiera llegar a suceder.

Hablamos de una película de horror, pero la estética que emplean para presentarnos la historia es un deleite visual: desde la producción, la gran banda sonora, el vestuario y los colores empleados para sumergirnos más en contexto.

El potencial que apreciamos en Midsommar es gracias a la forma en que la trama trasciende y las excelentes actuaciones de Florence Pugh y Jack Reynor. Un golpe directo al espectador en la manera que el director presenta eventos bastante gráficos en tonos perturbadores.

Midsommar repite la dinámica que Ari Aster empleo en Hereditary. Otra buena película dentro del género que sin duda alguna seguirá dando de qué hablar.

Este día en ESPEJO, la recomendación cinéfila de la semana para aquellos cinéfilos con estómago fuerte.

¡Imperdible!


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