Urbe de concreto | Culiacán: con cemento se acaba sus pulmones

Urbe de concreto | Culiacán: con cemento se acaba sus pulmones

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La ONU recomienda que las ciudades tengan 16 metros cuadrados de área verde por persona. Culiacán tiene 11.7 pero el desarrollo urbano golpea y no hay freno. Se destruye más de lo que se crea.

La masa de cemento avanza sin freno ampliando el casco urbano de Culiacán. En tierras ejidales ahora se siembran casas. Predios donde había tres, ocho, diez árboles ahora hay un coto residencial, un fraccionamiento.

Y se estira el asfalto sobre las calles, el concreto hidráulico sobre las avenidas y bulevares. El desarrollo urbano avasalla al medio ambiente. Y Culiacán se reviste, se enmascara de cemento.

Por la zona de Pradera Dorada, una construcción para la que se ha tumbado un árbol detalla el problema. La obra se corona con el sello de Puro Sinaloa. FOTO: Juan Carlos Cruz/Contraluz.

El fenómeno, que lleva años, lo tiene claro el titular de la Secretaría de Desarrollo Sustentable (Sedesu) de Sinaloa, Carlos Gandarilla García, que dice:

“Culiacán está dentro de lo aceptable (en áreas forestales y verdes), pero se siguen haciendo afectaciones y no se están recuperando. Hay un desarrollo nuevo y ni remotamente se está recuperando lo que se perdió. Lo que tenemos que hacer es que se recupere. Se siguen autorizando fraccionamientos sin un ordenamiento definido…”

Desarrollos de vivienda dan paso al concreto. FOTO: Internet.

Acusa que los institutos de planeación de los 18 municipios no han renovado sus instrumentos para tener ciudades planeadas y los urge a que lo hagan porque algunos trabajan con documentos de 10, 15 años de antigüedad.

Culiacán va en la lista. Y también Mazatlán, Guasave, Ahome, Choix, Cosalá, Navolato. Y Elota y Salvador Alvarado y Angostura y Mocorito y Badiraguato y El Fuerte. Concordia, Escuinapa. Y El Rosario.

“A como va el crecimiento si no se toman medidas de prevención y no empezamos a apretar a cualquier desarrollador, cualquier crecimiento de la ciudad, inclusive en las facultades de las autoridades municipales para recuperar zonas afectadas, cuidado eh”.

La ley, insiste, obliga a los desarrolladores a habilitar áreas verdes pero la verdad es que no se hace, no se hace. En Culiacán y todo el estado de Sinaloa estamos por debajo de la recomendación que se hace a nivel mundial de metros cuadrados por persona. Tenemos que seguir forestando.

Plántulas desarrolladas en el vivero de la base militar El Sauz en convenio con la Sedesu.

Menciona que dotarán de árboles a los municipios y buscan plantar 250 mil árboles en todo Sinaloa en la presente administración estatal.

Gandarilla García menciona que en el caso Culiacán la ciudad tiene varios “pulmones” que le permiten estar bien y que hay oportunidad para seguir creciéndolos.

Indica que la Secretaría de Desarrollo Sustentable busca que la sindicatura de Tacuichamona sea reconocida como área natural protegida. Lo mismo pretende en el caso de Monte Mojino, Marismas Nacionales, la Bahía Santa María y el Arrecife El Elefante.

 

EL GUAYACÁN Y SU PLACA

Hay rumbo a la salida a Imala un fraccionamiento cuya construcción habrá de girar en torno a la vida de un guayacán.

El árbol está a unos metros de la carretera, en esa zona donde el desarrollo de vivienda no para y el concreto parece invadirlo todo. Ahí está el guayacán con su placa del Ayuntamiento.

La placa es un aviso. Y resume que la vida del guayacán debe ser respetada y que todo lo que se levante a su alrededor debe preservar su existencia.

 

LOS PARÁMETROS

La Organización de las Naciones Unidades (ONU) recomienda que las ciudades y estados tengan 16 metros cuadrados de área verde por persona.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece como mínimo nueve metros cuadrados de área verde por persona en las ciudades.

En Sinaloa el registro es entre tres y cinco metros cuadrados de área verde por persona. Muy por debajo de las recomendaciones de estas instancias federales.

Parque Las Riberas en el centro de Culiacán, uno de los principales pulmones verdes de la ciudad. FOTO: Juan Carlos Cruz/Contraluz.

Los resultados preliminares del Programa Estatal de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano de la Sedesu establecen que Ahome tiene 6.24 metros de área verde por persona, Culiacán 11.7 y Mazatlán 3.4.

EL HOMBRE QUE PLANTÓ 200 MIL ÁRBOLES

Desde hace cinco años el ingeniero agrónomo con especialidad en irrigación, Ramón Guillermo López Díaz, dejó de contar el número de árboles que había plantado. En ese entonces la cifra se aproximaba a los 200 mil.

Sabino, capule, macapule, higuera, amapa, amapa de castilla, venadillo, olivo negro, samán o árbol de la lluvia, mangos, guayabos, arrayanes. Palmeras como las washingtonias (filifera y robusta), sabal mexicana de Yucatán, palma real, dátiles, cocos y tantas especies más.

“Todos pudieron crecer y no afectar la futura urbanización (de La Primavera); no hubo necesidad de tumbarlos. Esto en una superficie de 800 hectáreas aproximadamente”, dijo el encargado de Áreas Verdes del complejo La Primavera.

Dijo que Culiacán es una de las ciudades del noroeste de México más agradables en función de lo verde, comparada con otros sitios, aunque el esfuerzo entre gobierno y ciudadanos se puede perfeccionar.

La Primavera, un ejemplo de arborización. FOTO: Sinaloa 360.

López Díaz mencionó que La Primavera cuentan con un plan maestro de arborización que fue asesorado por Carlos Murillo, creador del Jardín Botánico; el plan abarca cerca del 20 por ciento de la superficie arborizada.

“Hicimos un plan maestro de arborización en todas las vialidades internas para generar megamanzanas arborizadas aunque no estuvieran hechas las calles. Nos vamos muy arriba de las normas mínimas. Ya ni volteamos a ver las normas porque estamos cumpliendo más del doble”.

Resaltó que cada día ve más fraccionadores dándole valor agregado a sus proyectos a causa de los árboles porque han entendido que “la naturaleza ayuda a vender más fácil; los fraccionadores están tomando nota de que así debe ser”.

López Díaz añadió que Sinaloa tiene mucha zona virgen, bosque natural y que no hay crisis ambiental, por lo que se está muy a tiempo para que la ciudadanía se concientice más sobre el cambio climático.

“Las grandes extensiones verdes ayudan mucho a contrarrestar los efectos del cambio climático. Pero hay un equilibrio natural. Sí creo en el cambio climático. No sé qué tan catastrófico pueda ser; en este momento me parece que es controlable”.

Así es Sinaloa: entre más se camine al sur, más verde se pone por el trópico; entre más se vaya al norte, aparece la aridez porque se aproxima al desierto de Sonora.

Es su equilibrio ambiental natural.

Estamos en un lugar de transición entre el trópico y el desierto.

MIL ÁREAS VERDES Y PARQUES

En Culiacán existen mil áreas verdes y parques. En una primera etapa el Ayuntamiento proyecta plantar 800 álamos y sauces llorones, amapas, venadillo, cedro, mauto, palo colorado y tabachín.

“El reto del Ayuntamiento es plantar siete mil árboles. La idea es que Culiacán se convierta en un pulmón natural. Tenemos áreas verdes que carecen de árboles, tenemos mucho árbol seco, árbol enfermo. Hay que rehabilitar. Creo que nos falta en arborización”, dijo Rodolfo Audelo, subgerente de Servicios Públicos y Mantenimiento de Infraestructura.

Parque Las Riberas, ¿entre parque y área verde? FOTO: Juan Carlos Cruz/Contraluz.

El área verde se compone por árboles, pasto, plantas, arbustos y ornamentos. El parque lleva ejercitadores, juegos infantiles, asadores, bancas y otros enseres de infraestructura urbana.

Explicó que actualmente el Municipio está enfocado a escriturar los terrenos para poder acceder a recursos federales porque muchos legalmente no le pertenecen.

El funcionario dijo que integran comités vecinales para que la ciudadanía se apropie de los espacios y definir reglas en coordinación con la autoridad municipal, que promueve un modelo de parque: con espacio para arborización y otro para la convivencia.

El Ayuntamiento ha asumido la tarea de arborizar Culiacán. FOTO: Cortesía.

“Una planta es como una mascota. Es un ser vivo que necesita cuidados. No nada más es tomarme la foto y decir planté árboles”.

Resaltó que existen alrededor de mil 100 tomas de agua potable en espacios públicos, las cuales se están revisando definir cancelaciones.

Mencionó que en los fraccionamientos con régimen de condominio sus habitantes están obligados a pagar su propia agua.

El Ayuntamiento paga 4 millones de pesos mensuales por concepto de agua potable para mantener parques y áreas verdes. “Se corta donde se detecta que hay un mal uso del agua”.

REGLAMENTO DE 27 AÑOS…

El reglamento de Ecología de Culiacán es obsoleto: tiene alrededor de 27 años y no ha tenido ninguna modificación.

Tesemi Avendaño, subdirector de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Ayuntamiento, dijo que trabajan en la elaboración de reglas nuevas y programarán foros para que académicos, investigadores, científicos y ambientalistas aporten sus ideas para armonizarlas con las leyes federales y estatales.

“Las condiciones climatológicas, ambientales, han cambiado y el reglamento sigue igual. Las condiciones que tenemos hoy son muy diferentes a las de hace 27 años. Hoy el cambio climático ya nos llegó. Ya está aquí”.

Explicó que buscan un reglamento severo en el tema de la sanción, que evite lagunas de ley, que regule la inspección y que integre temas que no están normados, como la quema de soca.

Que ciertas conductas, dijo, contrarias a la ley ambiental se puedan castigar con cárcel. Falta definir qué conductas. Por ejemplo, derribo de árboles: uno de tal antigüedad, de tal especie. O por reincidencia… Hay  que ver muchas situaciones.

Sanciones sí, pero por otro lado trabajar la cultura de defensa al medio ambiente y buscar la colaboración de la sociedad.

Aseguró que viene una reingeniería al interior del Ayuntamiento para llevar un mejor proceso de revisión ambiental enfocado a la prevención porque actualmente no se supervisa, la autoridad interviene hasta que no un reporte.

En el centro, múltiples maceteras funcionan como basureros al no contar con las plantas para las cuales fueron destinadas. FOTO: Cortesía.

DERRIBOS Y PODAS

En lo que va del año, el Gobierno de Culiacán ha recibido 70 solicitudes para derribo de árboles. Y una solicitud puede incluir dos, cuatro árboles.

Solamente se han autorizado 18 derribos. Los motivos: por enfermedad, por seguridad y daño.

Si pretendes derribar un árbol tienes que solicitar permiso al Ayuntamiento. La regla es que deberás plantar otro árbol en el mismo lugar con supervisión de especialistas.

Y si no se puede plantar en el mismo lugar, por ese árbol derribado vas a donar tres al Ayuntamiento para que este los plante en espacios públicos donde sea viable.

“Estamos partiendo de la premisa de no autorizar derribo de árboles. Únicamente en situaciones acreditadas de manera técnica y ambiental. No autorizar salvo previa justificación. Solo cuando hay daño a la infraestructura: tubería, drenaje, domicilio. Se envía personal técnico a realizar una revisión exhaustiva”, dijo Tesemi Avendaño.

Las podas son importantes para controlar las raíces. También hay que solicitar autorización al Gobierno Municipal porque se debe hacer de la forma correcta y se enviará a un instructor.

La poda drástica puede acabar con un árbol.

Los empresarios quieren que su anuncio se vea. El Ayuntamiento no autoriza derribos por el tema de imagen en los negocios, solo las podas moderadas.

En el centro de Culiacán, comerciantes talan los árboles que consideran que afectan la visibilidad de sus negocios. FOTO: Internet.

“Así hacen las solicitudes: sabes qué, me da flojera barrer. Hay otros que tratan de justificar un poco más: una rama que podría atentar contra la integridad de las personas o el domicilio”.

Históricamente la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha sido señalada por depredar árboles.

El subdirector de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Ayuntamiento dijo que a veces las cuadrillas de la CFE no podan de manera correcta. “Ellos el motivo sí lo tienen justificado pero de repente se van de paso…”

Explicó que habrá reuniones de trabajo para instruir al personal de la CFE y tratar de evitar más daños a los árboles.

 

UN NIM MUERTO

Afuera del taller mecánico donde trabaja don Miguel Ángel Aceves hay un nim muerto. El hombre lo mira y le pesa. Para él árboles y plantas ahuyentan los malos espíritus y llaman la buena suerte.

Lo tenía en un jardincito como de un metro, en la banqueta de la calle Juan José Ríos. “Daba mucha sombra, estaba bien frondoso el cabrón. Era un paro para la gente y para nosotros en el taller”.

Muerto el nim, ahora don Miguel Ángel ve crecer un guayabo, un limón, sábila y orejas de burro.

 

DICTÁMENES AMBIENTALES

Los desarrolladores de vivienda están obligados a plantar un árbol nativo por cada seis metros de construcción lineal.

En las plazas comerciales la regla es un árbol por cada dos cajones de estacionamiento.

Los árboles deben tener un diámetro de 7 centímetros y una altura mínima de un metro para que tengan más garantía de supervivencia.

En los estacionamientos subterráneos no se puede plantar árboles. Pero por cada árbol que el empresario debía plantar tendrá que donar tres al Ayuntamiento.

Camellón embellecido con amapa rosa, un árbol endémico de la zona. FOTO: Juan Carlos Cruz/Contraluz.

También tienen la opción de adoptar un camellón. Esto en plazas comerciales. El empresario lo adopta, lo embellece, le da vida y mitiga los efectos del cambio climático.

La subsecretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Ayuntamiento ha autorizado 90 dictámenes ambientales.

“Se sembraba zacate, se centraban mucho en arbustos, en jardinería, que no es lo correcto para combatir el cambio climático. Es estético pero no había árboles. Está bien, pero independientemente de eso los estamos condicionando a que planten árboles nativos”.

 

CEIBA SIN ESTRÉS

“Los ingenieros no quieren que la ceiba se estrese. La cuidan más que a uno”, dijo Fredy, un trabajador de la construcción que labora en la edificación de la Plaza La Ceiba, a un costado de la terminal de autobuses Millenium.

Dijo que desde el inicio de este proyecto que incluye un hotel y áreas comerciales el cuidado a este y otros árboles ha sido prioritario.

Y el espacio se vende como “naturalmente moderno”, porque la convivencia entre naturaleza y modernidad serán un hecho.

 

¿CUÁNTOS ÁRBOLES MÁS CABEN EN EL CENTRO?

A las calles del Centro Histórico de Culiacán le caben alrededor de 168 árboles.

El perímetro es de la avenida Aquiles Serdán a la Vicente Riva Palacio y del bulevar Madero al Malecón Viejo.

Para el subdirector existe de Medio Ambiente existe un déficit en espacios y vía públicos, que es lo que le corresponde al Ayuntamiento.

“No un déficit muy marcado, pero sí un déficit. Viene una reforestación constante. Es la manera para mitigar el cambio climático”, dice Tesemi Avendaño.

Y mientras todo mundo habla de arborizar, ¿dónde queda el agua?

 

PLANTAR MÁS ÁRBOLES ¿Y CON QUÉ LOS RIEGAS?

Jesús Óscar Molina es cirujano maxilofacial pero anda metido en cosas de reforestación, reposición de variedades de árboles, en el cuidado de la presa Sanalona.

También en la restauración de suelos, la fruticultura, la fundación de viveros en Imala. Jesús Óscar Molina es integrante de Fábricas del Agua Centro Sinaloa (Faces) IAP, creada en 2009.

“Nosotros no hablamos de lo malo. Lo más facilito es sentarse a decir esto está mal. ¿Y? Esto está mal, esto está mal. Tenemos que hacernos actores de algo tangible. Nosotros muy poco cacareamos huevos. ¿Por qué? Porque somos apolíticos. Tenemos miedo que la política nos destruya porque empieza a haber conflicto de intereses. No se necesitan aplausos sino que nos dejen trabajar”.

Faces busca restaurar y conservar la cubierta vegetal de la cuenca hidrológica de la presa Sanalona.

¿Por qué?

“La reforestación inicia en la A, no en la K. Es lógico. Decimos: voy a reforestar todo Culiacán. Sí, está bien, pero con qué lo van a regar… En la presa Sanalona captamos el agua para poder mantener los árboles de la ciudad”.

 

¿QUIÉN LE ALARGA LA VIDA A LA PRESA?

La presa Sanalona tiene 66 años de vida. Pero fue construida para 60 años.

“Esta presa está caduca”, dice Jesús Óscar Molina.

En 2013 la capacidad de la presa se llenaba con 60 por ciento de agua y 40 por ciento con tierra. Estaba azolvada.

La Sanalona se estaba llenando de tierra. El agua que bajaba de los altos traía consigo el lodo.

¿Por qué? Porque en los altos la tala de árboles es un problema vigente.

“Los agricultores tienen 50 años sembrando legumbres ¿y de dónde sacan el estacón para sembrar 3 mil 800 arbolitos por hectárea? De aquí, de los altos de la presa”, resalta.

La presa abastece agua para uso doméstico, para consumo público, para agricultura, ganadería, uso industrial, y además produce energía eléctrica,

“Ahí empieza Faces: ¿cómo alargarle la vida a la presa, cómo retener los azolves? Cada metro cúbico de azolve es un metro cúbico de agua menos que vas a almacenar. Los usuarios del agua somos los más interesados en que esto se detenga o se acabe. No hay dónde hacer otra presa, no hay lana con qué hacerla. Y desazolvarla implica una inversión muy buena”.

Presa de piedra acomodada por FACES IAP para reducir la velocidad de escurrimiento y retener azolve. FOTO: Facebook FACES IAP.

 

LA CUENCA ALTA

La presa Sanalona suministra agua para la siembra de 90 mil hectáreas de diferentes cultivos del valle de Culiacán.

Y si no tienes agua, indica el líder de Faces, cómo hacemos todo los demás en el valle. Irnos a la cuenca alta, con el afán de prolongarle la vida a la presa, restaurar todo lo que está dañado tanto en el suelo como de reforestación. El año pasado llevábamos 1 millón 181 mil árboles plantados con una supervivencia aproximada entre el 60 y 70 por ciento.

En este entendido, 13 mil 800 agricultores aportan 20 pesos por hectárea al año. Los industriales dan en especie, insumos. A los empresarios se le compran cinco artículos y ellos donan otros cinco. A la CFE no se le ha metido en este esquema de trabajo.

Faces hace un fondo revolvente. “Jalamos a Conafor, Conagua, Fondo Ecológico Banamex… Nuestra captación no rebasa los 4 millones de pesos anuales. Luego negociamos con el gobierno para que esos dos pesos se hagan tres”.

“Los usuarios del agua debemos solucionar los problemas que ya están. Esa presa es el corazón del agua para todo el valle de Culiacán y lo que es la ciudad”.

Sobre la cuenca alta se ponen poco más de 100 mil árboles por año. Restauran suelos, reforestan, reponen variedades y construyen presas filtrantes para retener los azolves de la presa y alimentar los mantos freáticos.

Faces ha construido 600 presas filtrantes, creó un vivero que produce 200 mil árboles al año, generó un proyecto de producción de miel, otro de pasto hidropónico que dará alimento a 500 cabezas de ganado el año entrante y uno más de fruticultura: 15 lotes con 73 variedades de limón. Asimismo, dan capacitación ambiental en los ejidos que rodean la presa Sanalona.

“Hay una escala de valores que incluye al que vive allá arriba, al dueño de la tierra, que empieza a tener una cultura diferente, un ingreso diferente y no nomás talar y quemar para poder comer. O sembrar x producto para poder subsistir. Esta es la esencia”, remarca Jesús Óscar Molina.

Integrantes de FACES IAP preparándose para una jornada de reforestación. FOTO: Facebook FACES IAP.

BREVE REFLEXIÓN DEL CIRUJANO MAXILOFACIAL

Nosotros no vemos lo malo. No vamos a criticar qué mal está. Estaba re-mal, pero Imala ahorita, con todas sus comunidades, es otra historia… Es muy facilito formar una alianza ambientalista: a echar chingazos todo el día. No hay más. ¿Y? No pues que no hicieron caso, que la regla, que no hay esto, que no hay jurisdicción, que jurídicamente no se puede… Y de qué te sirve estar ladre y ladre. Es nuestro punto de vista. Podría estar equivocado, no quiere decir que sea la verdad. ¿De qué nos sirve ladrar si no hacemos nada? Nosotros dijimos: Vamos a hacer antes de hablar. Y al hacer nos va a dar el derecho a abrir la boca. Y el derecho a abrir la boca es con hechos. Esto surgió en una partida de dominó. De eso se trata Faces.

Con el cambio climático vamos a tener restricciones de agua para reforestar o arborizar. O mantener lo que tenemos.

Así será: primero te bañas a que riegues un jardín. Vamos a entrar en un esquema donde la racionalización del agua va a ser más hacia los árboles que hacia los humanos. Por lógica, primero vivo yo a que viva un árbol.


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