Histeria Colectiva | ¿Cómo recuperar la tranquilidad tras lo sucedido el Jueves Negro?

Histeria Colectiva | ¿Cómo recuperar la tranquilidad tras lo sucedido el Jueves Negro?

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El caos se fue… ¿O no?, ¿Cuáles son las repercusiones en la psique de los Culichis?, ¿Qué debemos hacer ante la intranquilidad?

Este jueves se cumple una semana desde lo acontecido el pasado 17 de octubre, día en el que el crimen organizado secuestró Culiacán dejando una ciudad desolada; sin embargo, todos estaban allí, escondidos, con miedo de ser encontrados o de perder sus vidas.

Para el viernes, las calles de la ciudad aún resentían el poco deambular de sus ciudadanos, quienes no sabían si confiar y volver a sus vidas como cualquier otro día; no obstante todo debe retomar su rumbo y los culichis así lo hicieron.

Emmanuel Sanz Salas, psicólogo de la ciudad, explicó que estamos frente a una histeria colectiva alimentada por el morbo y la cultura constantemente estimulada por el narcotráfico, ante esto la ciudad volvió a la normalidad unos días después, pero esta vez con un ‘fantasma’ detrás de cada habitante, un miedo a que se vuelva a repetir.

Histeria y ansiedad

Sanz Salas señaló que el evento dejó repercusiones en la ciudadanía que van desde vivir paranoicos porque se nos eliminó el factor de la seguridad, el cual es muy importante para la estabilidad mental de todos.

“A partir de este suceso he notado que la gente, los que vivieron de cerca esta situación, han tenido un desarrollo de ansiedad… Con una sensación fantasmagórica, muy externa de: ‘Tengo miedo, igual sigo con mis actividades cotidianas, igual sigo trabajando’, haciendo lo suyo, sin embargo tenemos esta parte de miedo, de inseguridad”, aclaró.

Afirmó que el combustible para vivir dentro de esta paranoia es el mismo morbo de comentar y relatar las experiencias, ya que de esa forma los pensamientos insanos crecen y se alimentan del miedo.

“Yo creo que lo que vivimos la mayoría de la gente que no estuvimos ahí, es una histeria a partir de un suceso, donde la mayoría de la gente entre plática y plática van escalando y generando más miedo a la población mediante la coacción de una o más personas”, aseguró.

“Yo como psicólogo trato de ver lo que las personas están viviendo, lo que están sintiendo y a partir de ahí trabajar para que esa sensación, ese miedo, esa ansiedad vaya disminuyendo. No digo que desaparezca porque al final vivimos donde vivimos, sin embargo tratar de disminuirlo para llevar una vida normal, cotidiana”.

Señaló que la paranoia en casos muy extremos puede llevarte a alucinaciones, ilusiones ópticas, auditivas, pero esto casi siempre sólo se presenta en personas que han estado en guerras, en diferentes situaciones, exponiéndose más de una ocasión.

¿Cómo afrontar este problema y superar el trauma?

Sanz Salas opinó que el primer paso para salir adelante de estos eventos es continuar con tu rutina como normalmente lo hacías, aunque esta vez es posible que estés sobre todo en un estado de alerta.

“Después del suceso escuchas a una persona acelerar, te pones en un estado de alerta porque dices: ‘Aquí puede volver a empezar’, estás en un estado de alerta, de vigilia constante, al menos la primera parte después de lo ocurrido, vaya”.

Aseguró que muy posiblemente las personas que vivieron lo acontecido en carne propia y experimentaron un miedo extremo, hayan desarrollado un estrés post traumático y lo más recomendable es tratarlos con un profesional para ver cómo pueden particularmente llegar a superar este trauma.

LO DIJO:

“Buscar la ayuda profesional del psiquíatra, si no se puede manejar a base de palabras los medicamentos siempre han sido una buena herramienta e ir con el psicólogo para poder trabajar esta parte personalizada del miedo que te generó el evento”.

Este estrés post traumático se manifiesta con ataques de ansiedad y es generado a partir de algún evento que puede ser minúsculo pero que te puede dar una asociación directa a lo que pasó, un sonido, un ruido, un neumático chillando llantas, explicó.

Otros de los síntomas son dificultades en la respiración, una compresión en el pecho, angustia, poca concentración, en muchos casos desmayos y además asegura que se siente muy parecido a un ataque cardíaco.

Influencia y adaptación a la narcocultura

Aseguró que es muy difícil ver directamente las afectaciones y la influencia que el narcotráfico ha tenido sobre la vida de todos, ya que estamos inmersos en la misma sociedad, por lo que hemos llegado a normalizar muchas cosas que en otros lugares lo verían con ojos de terror.

“Yo creo que para eso tendrías que visualizar a un culiacanense, a un culichi desde afuera, porque si uno lo empieza a ver desde adentro es parte de esta misma cultura, a fin de cuentas nosotros vemos normal cuando vemos a alguien pasar a 120 kilómetros por hora por la Obregón, quemando llanta, haciendo ‘ochitos’ en medio del pavimento, escuchar balazos”, agregó.

Comentó que estamos tan inmersos en esta narcocultura que ya vemos normal todas las acciones que otras personas observarían horrorizadas, esto gracias a que nos hemos adaptado a este tipo de vida. Pero de no adaptarse, indicó el psicólogo, el miedo sería constante.

“En cambio aquí ya la gente la tiene muy adoptada, la tiene muy interiorizada esta cultura, a fin de cuentas como seres adaptativos tenemos que hacerlo porque si no estuviéramos con un miedo constante, generando este temor y esta frustración una y otra vez, viendo a la gente muerta, viendo a la gente que asesinan, viendo violaciones”, dijo.

“Llega un punto en el que te tienes que adaptar porque si no tu cerebro, tu bienestar físico y mental sería completamente distinto, sería muy caótico”.


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