Así somos | Las 10 razones por las que el culichi se mete a narco

Así somos | Las 10 razones por las que el culichi se mete a narco

Esta la segunda parte de un análisis realizado por los organismos Semáforo Delictivo y Construyamos espacios para la Paz. Así se pinta Culiacán ante el problema del narco en la actualidad.

Los culichis se meten de narcos por dinero. Dinero para satisfacer su hedonismo a través de los lujos y en busca de dinero para salir de algún apuro.

Los culichis también lo hacen por sentir un pequeño poder, por reafirmar su masculinidad y por sentido de pertenencia.

Y por la por adrenalina y por venganza u odio y porque en muchos casos disfrutan asesinar.

Los culichis le entran al narco porque los “salarios están pal perro” y prefieren la cultura del no esfuerzo.

Esta es la segunda parte del estudio realizado por los organismos Semáforo Delictivo y Construyamos espacios para la Paz entre culiacanenses de 16 a 40 años.

El análisis se realizó para indagar acerca del estilo de vida, la idiosincrasia, cultura, valores y personalidad de los culiacanenses.

Estos son las principales motivaciones, sin embargo la mayoría “no piensa” lo que hacen…

 

DINERO ¿SIN ESFUERZO?

El entorno social de Culiacán no valora la dedicación ni la perseverancia. Y no lo hace porque no es redituable, no hay beneficios que satisfagan necesidades y deseos materiales.

Los sueldos bajos y la falta de oportunidades agravan la percepción negativa de que no vale la pena esforzarse. En cambio, el narco ofrece la promesa de riqueza inmediata. Y entonces la opción se vuelve viable.

El estudio se atreve a señalar que el hambre o una emergencia pueden llevar a una persona al mundo del narco y a que tenga disposición a matar.

El argumento es que la mentalidad de escasez hace que derive en decisiones con visión de túnel (Con horizontes temporales más cortos), que permite tener soluciones inmediatas sin importar las consecuencias de la decisión.

La vida de penurias hace que el culichi sobredimensione los bienes materiales y “se apantalle” ante la promesa de vivir con lujos y comodidades. La fantasía se revierte al tener que vivir cuidándose de los “contras” y de los amigos que buscan brincarlo.

La disposición a tener una vida intensa aunque sea corta es nihilista: “vivir poco tiempo, pero bien vivido”.

 

MACHOS CON ADRENALINA

Al culichi que no le digan que no se atreve. Le entra para demostrar su machismo, para competir con otros. Para ampliar su sentido de dominio y evitar que le cuestionen su masculinidad.

A esto hay que agregarle varios aderezos: la adrenalina, la adicción a las emociones fuertes, el buscar la justicia por su propia mano. “El ingreso al mundo del narco bajo esta motivación perpetúa la violencia”.

El estudio también menciona casos de sadismo en los que matar se convierte en un fin en sí mismo.

 

PEQUEÑO PODER

El culichi en el narco quiere que otros le tengan miedo. El culichi en el narco quiere admiración de las mujeres.

Busca ser valorado, tener prestigio, fama, renombre, obtener estatus, respeto.

“Si llegas a ser sicario, ya te hacen corridos, ya te conocen…sólo por haber matado a uno”.

Además, piensa que la cercanía con alguien fuerte provocará que no le pase nada. Y también se le despiertan sentimientos de éxito al estar con el ganador.

 

EL RECLUTAMIENTO

El reclutamiento empieza con “el puntero”. El aspirante escucha promesas de gloria. El argumento básico es: trabajo fácil, buena paga y motocicleta.

Ante este escenario, asocia un sentido de realización, la consecución de status social. Le queda la sensación de conseguir poder frente a la sociedad y dinero con muy pocas exigencias.

Ya en nómina, en primera instancia se cumplen ciertas expectativas. Pero hay luego viene la sensación de vulnerabilidad ante los riesgos. Ven posible ser asesinados.

Se sube a jefe de “punteros” como resultado de demostraciones de fuerza, lealtad y actitud. “Se adquiere madurez y poder dentro de la estructura, pero se tiene que materializar la actitud con demostraciones de violencia”, resalta el estudio.

Los que se atreven a matar ascienden a sicarios. Se obtiene renombre y respeto: “se le hacen corridos a los sicarios”.

Los ascensos en las vacantes se da por muerte.

 

ACERCARSE AL NARCO

El análisis de los organismos ciudadanos detalla que varias circunstancias que propician el acercamiento al narco.

Vivir en un entorno familiar violento que crea resentimiento social, entrena a los futuros sicarios y los expulsa a la calle, donde son jóvenes propicios a ser reclutados.

La impunidad: Porque hay poco riesgo de ir a la cárcel. El culichi que le entra se cree con mejor suerte porque convive los jefes. Y si no hay suerte, pues le dejará un respaldo económico a la familia.

“Estar ‘aireado’ como una fijación que implica haber tomado la decisión sin posibilidad de volver a reflexionar, ya tienen esa idea en la cabeza, no piensan en las consecuencias”, indica el análisis.

Y por último remata indicando que las condiciones económicas del país, estado y la ciudad agudizan la problemática social que orilla al culichi a voltear a ver la opción del narco.

 

LAS CREENCIAS

En este estudio los culichis no alcanzan a ver un Culiacán distinto, porque el narco es un problema endémico, que no desaparecerá.

Admiran la riqueza y el poder sin cuestionar su origen. “Amplio conocimiento de la organización criminal, de los líderes, sus familias, estilo de vida e historia; que implica un profundo interés”.

El culichi promedio justifica y aprovecha “beneficios” del narco, como la gasolina del huachicol y los colchones entregados tras el paso de la tormenta 19-E en 2018.

 

LAS REACCIONES

Ante los hechos que el narco le acarrea, el culichi reacciona más positivamente con muestras de hartazgo e indignación.

Aunque el análisis también remarca que se sostiene la narrativa que reproduce la violencia.

“Esto nunca va a cambiar”. “Yo no me meto con nadie y nadie se mete conmigo”. “No puedes confiar en nadie”. “Hay mucha gente que trae cola”. “En lugar de llamar a la ambulancia, tomas fotos para subirlas a las redes para presumir”.

 

LA SITUACIÓN ACTUAL

Los culichis perciben que en su ciudad se vive una relativa calma, asociada al concepto de “guerra fría”, pero con dos percepciones del riesgo:

El riesgo alto implica la posibilidad de estar en el lugar, con personas y momento equivocado, ya que pueden ‘levantar’ a alguien por verlo sospechoso o agredir a cualquier persona de manera impulsiva.

Ver a otra persona que malinterpreta la mirada “si lo ves feo te puede golpear o matar”.

El bajo nivel de riesgo lo asocian en la medida que se mantienen alejados de lugares, personas y situaciones peligrosas. Así cree que está a salvo.

Mecanismo defensivo para sentir seguridad ante situaciones de violencia: “En algo estaba metido”.

 

LOS TRES PODERES

Los culichis reconocen tres poderes: el político, económico y el del narco.

El político. Las tres instancias de Gobierno: federal, estatal y municipal tienen una imagen muy negativa, ya que son percibidos corruptos.

El económico, asociado a las empresas. Imagen negativa por generar empleos mal pagados, que se interpreta como inobservancia de un compromiso social.

El del narco. “Sin ser un poder que tenga la obligación legal o moral de apoyar a la sociedad, se le reconocen acciones de solidaridad: “en la inundación repartieron colchones de buena calidad, no podridos como los del Gobierno”.

El poder del narco el culichi lo vincula con El Chapo. Lo vinculan con El Chapo y sus hijos, quienes están a cargo del negocio en la actualidad.

Primera parte: Culichis, así somos | Superficiales, machos y clasistas


¿Tienes una denuncia? | Hazla en ESPEJO:

Si cuentas con fotografías o videos de interés público, compártelos con nuestros lectores. Envíalos al correo electrónico: [email protected]