Culichis, así somos | Superficiales, machos y clasistas

Culichis, así somos | Superficiales, machos y clasistas

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Semáforo Delictivo y Construyamos espacios para la Paz realizaron un estudio acerca de la personalidad, valores e idiosioncracia de los culiacanenses. Estos son los resultados…

Los culichis son braveros y arremangados que aseguran que las fiestas infantiles son para ‘pistear’.

Los culichis también son directos y confianzudos que inician a consumir alcohol desde los 12 años de edad.

“Las piñatas son para pistear”. “No somos dejados”.

Esa es la identidad y/o personalidad del culichi.

Así, a través de estos tres rasgos, es como se describe a sí mismo el culiacanense, de acuerdo a un estudio realizado por Semáforo Delictivo y Construyamos espacios para la Paz entre personas de 16 a 40 años de edad.

“El objetivo fue conocer la cultura, estilo de vida, idiosincrasia, valores y personalidad de los habitantes de Culiacán y se hizo en diferentes rangos de edad, de 16 a 18 años de edad, 19 a 25, de 25 a 30 y de 30 a 40 en sesiones de grupos”, dijo Rosy Jacobo, directora de Semáforo Delictivo.

El culichi, abundó, tiene un temperamento fuerte, actitud envalentonada, son problemáticos, no son dejados. Tienen un talante pasional de euforia y adrenalina.

Durante las sesiones de trabajo se analizaron las expectativas de los adolescentes, de los jóvenes y los adultos (mujeres y hombres).

La idea fue tratar de ubicar en qué momento el culichi puede optar por un camino diferente, donde ya no siguen su proyecto de vida.

Se analizó la etapa de las nuevas libertades. Cuando se sienten más independientes, cuando llega la responsabilidad absoluta. Cuando los abruma la frustración por todo lo que querían realizar y no pudieron.

IDIOSINCRACIA

Los culichis son superficiales, machos y clasistas.

Según el estudio, los habitantes le dan un valor exacerbado al aspecto físico. Predomina la cultura de las apariencias, fincada en la preferencia por la ropa de marca.

Los culichis compiten entre ellos y se “hacen hombres” compitiendo entre ellos, con envidia. “Se hacen hombres” demostrando posesión de mujer.

En Culiacán vive una sociedad marcada por las diferencias de clases; existe una estructura social sectaria, sin movilidad, concluye el análisis.

Un carro, una moto, una “fusca”, son objetos que le sirven al culichi para demostrar su poder adquisitivo; los usa como símbolos de superioridad, como entes de poder que le ayudan a cortejar y atraer.

LO QUE PIENSAN ELLAS Y ELLOS

Las culichis creen que los culichis buscan “mujeres trofeo” para sentirse importantes y provocar envidia.

Las culichis desarrollan su feminidad desde el cuidado de la silueta. La apariencia física es fundamental. Se someten a cirugías plásticas y de inmediato adoptan el prototipo de “buchonas con actitud de divas”.

Los culichis creen que las culichis quieren un hombre con dinero y poder para recibir lujos y regalos, sentirse protegidas, vivir cómodas y no trabajar.

El culichi busca “hacerse hombre” a golpe de dinero.

LOS CULICHIS Y EL DINERO

“Si no tienes dinero no eres nadie”. De esta forma concluye el estudio la relación de los culichis con el dinero.

La sociedad culichi es materialista. Considera la adquisición de bienes y su presunción como reflejo de la realización personal.

¿Qué piensan los culichis del dinero? Que es requisito indispensable para la socialización; lo asocian a sus salidas y el consumo de alcohol.

Que da lujos y comodidades. Que sirve para atraer mujeres. Que brinda certeza y seguridad.

CALDO DE CULTIVO

El estudio de Construyamos espacios para la Paz y Semáforo Delictivo aborda un comparativo con sociedades como la de Monterrey, Mérida y Oaxaca.

En Mérida destacan que la lealtad y la pertenencia trascienden entre la familia y las amistades generan una fuerte cohesión social.

Pese a ser una sociedad materialista y consumista, en Monterrey se valora que el dinero hay que conseguirlo bajo una cultura de trabajo.

Los oaxaqueños, como los culichis, tampoco son dejados pero su valentía la encaminan por la lucha social organizada, no entre ellos.

Todas estas carencias de los culichis son un caldo de cultivo para la narco cultura, concluye el análisis social.

Segunda parte: Así somos | Las 10 razones por las que el culichi se mete a narco


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