En el SNTE 53, todos contra la dirigencia | El análisis de Alejandro Luna

En el SNTE 53, todos contra la dirigencia | El análisis de Alejandro Luna

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En Sinaloa, el candado que inhabilita para competir por la dirigencia sindical a quienes no son miembros de los actuales comités seccionales, dejaría fuera de la contienda a todos los aspirantes opositores –tanto de la sección 27 como de la 53—, poniendo en entredicho el espíritu –y el texto— democrático de la reforma laboral, por lo que aún si la dirigencia nacional quisiera mantenerlo, se ve muy difícil que el tribunal de conciliación lo permita.

El pasado fin de semana se filtró información de que el Tribunal Federal de Conciliación negó la “toma de nota” del Reglamento para la Elección de Directivas Seccionales al SNTE debido a que éste no contempla el procedimiento para la elección de la dirigencia nacional como lo exige el punto IX del artículo 371 de la reforma a la Ley Federal del Trabajo (2019), que señala “Procedimiento para la elección de la directiva sindical y secciones sindicales…”, por lo que la dirigencia nacional tendrá que corregir esa ausencia en los próximos días para volver a enviar el reglamento al tribunal para la toma de nota, antes del 31 de diciembre, como establece el artículo vigésimo tercero transitorio de la misma reforma que otorga 240 días (a partir del 02 de mayo del 2019) a los sindicatos para armonizar sus estatutos con la reforma laboral.

Durante la 49 sesión extraordinaria del Consejo Nacional, en que se aprobó el documento de Reglamento para la Elección de Directivas Seccionales –que no se dio a conocer, sólo se presentó un esbozo—, el dirigente nacional del SNTE, Alfonso Cepeda, habría dicho que no era necesaria aun la reglamentación de la elección de la dirigencia nacional porque ésta se renovaría hasta el 2024. Sin embargo, la indicación del punto IX del artículo 371 es muy clara: “…directiva sindical y secciones sindicales…”, y el plazo para la armonización es el mismo.

Al respecto, Maestros por México lanzó un documento dirigido al presidente en el que cuestiona la falta de representatividad de los organismos en que se toman las decisiones y, ante la emisión del Reglamento para la Elección de Directivas Seccionales, pide que primero se dé la elección de la dirigencia nacional del sindicato mediante una convocatoria acordada por todas las fuerzas internas del SNTE y un sistema de participación equitativa de “piso parejo” en el que la actual dirigencia no pueda usar indebidamente el presupuesto sindical en los meses previos a la elección.

No obstante, al margen de que pudiera haber alguna negociación política con MxM –lo cual ahora se advierte poco probable—, el procedimiento jurídico mandatado por la reforma, a todos los sindicatos, sigue su curso de armonización estatutaria para democratización sindical. Al respecto, el SNTE no tendría que volver a convocar al Consejo Nacional para la readecuación del reglamento, ya que la 49 Sesión Extraordinaria, celebrada el 30 de octubre, le otorgó un voto de confianza a la dirigencia nacional para que hiciera la redacción más conveniente, a menos que fuera necesaria una reforma estatutaria, pero será, finalmente, el tribunal de conciliación el que determine si el reglamento para la elección de “directiva sindical y secciones sindicales” se apega al espíritu y al texto de la reforma laboral, que establece el “voto personal, libre, directo y secreto”.

Sin embargo, de no haber reforma estatutaria –solamente reglamento—, implica que sólo podrán contender por la dirigencia de las secciones sindicales quienes tengan ocho años de antigüedad en el SNTE y hayan estado en un comité seccional, como lo dice el artículo 40 del estatuto vigente, lo cual es aceptado en lo general por la mayoría de los aspirantes locales a las dirigencias seccionales.

Lo que sí causó revuelo en la víspera de la sesión del consejo nacional del 30 de octubre fue la propuesta filtrada por algunos consejeros identificados con los sectores más conservadores del SNTE, de que sólo podrían competir por las dirigencias seccionales quienes fueran parte de los comités seccionales en funciones.

La versión provocó una alerta general entre los aspirantes de varios estados del país, sobre todo de los vinculados con la 4T, que han depositado sus expectativas de triunfo en la asociación de sus candidaturas al proyecto transformador del presidente López obrador y que, con ese intento de candado en la elección, quedaría de facto fuera de la competencia. La presión ejercida desde diferentes puntos del país provocó que –para evitar confrontaciones anticipadas— la dirigencia nacional no diera a conocer el reglamento en la sesión del Consejo Nacional, sino, solo un esbozo y pidiera un voto de confianza. Es decir, se aprobara sin conocer el reglamento que se enviaría para la toma de nota.

En Sinaloa, el candado que inhabilita para competir por la dirigencia sindical a quienes no son miembros de los actuales comités seccionales, dejaría fuera de la contienda a todos los aspirantes opositores –tanto de la sección 27 como de la 53—, poniendo en entredicho el espíritu –y el texto— democrático de la reforma laboral, por lo que aún si la dirigencia nacional quisiera mantenerlo, se ve muy difícil que el tribunal de conciliación lo permita.

Sin embargo, lo que sí podría permitir el tribunal es que se mantengan los requisitos para la elección de dirigentes seccionales, de acuerdo con el estatuto, puesto que éste no se está modificando. En tal caso, sí podrían participar la mayoría de los aspirantes opositores de ambas secciones.

TODOS CONTRA LA DIRIGENCIA DEL SNTE 53

Donde se está generando un proceso muy interesante es en el SNTE 53, donde se advierte mucho activismo sindical, tanto de la parte institucional, que encabeza Fernando Sandoval Angulo, como en la oposición, donde cada vez surgen más expresiones de inconformidad y se habla de una posible convergencia de todos los opositores contra el grupo de la actual dirigencia. Entre las expresiones disidentes destacan grupos de jubilados de todas las regiones, antiguos grupos con gran trayectoria como el SUMA, antiguo MAS y el MODEM, así como S+Q53 y el más reciente CREO53.

El fin de semana S+Q53, donde militan Diego Angulo, José Ángel Beltrán, Víctor Aispuro y Teodosio Joel Fausto,  tuvo una asamblea estatal constitutiva de activos, a partir de la cual se hizo circular un documento que pone como punto número uno su política electoral y de alianzas, mientras que CREO53, donde participan Rafael Gastélum, Juan de Dios Rubio, Víctor Hugo Chávez y Omar Campos, realizó en Guamúchil la primera de una serie de reuniones de líderes regionales de la agenda para la consolidación de su estructura por zonas, en tanto se establecen los mecanismos de diálogo para la participación electoral con todas las demás fuerzas, mientras que las expresiones que encabezan Crispin Moreno, Alfredo Heredia y Silvia Sarmiento, entre otros, han manifestado su interés en participar en una convergencia de fuerzas que recupere la sección 53 del SNTE.

Hasta el momento, todas las expresiones opositoras parecen coincidir en el mismo propósito de recuperar el SNTE de manos del grupo que representa Fernando Sandoval y que tiene 23 años en el control de la sección, ya que sólo así sería posible la transformación sindical que asegure el fin del corporativismo y la democratización de la vida sindical, así como la transparencia en el uso y manejo de los recursos del patrimonio sindical –cuotas, seguro mutual, fondo de resistencia, SIAP, USE, Unidad Deportiva, Salón 53, etc..—, la asignación de plazas y la recuperación de prestaciones del ISSSTEESIN perdidas en las últimas seis dirigencias, como la devolución del fondo de vivienda, entre otras beneficios.

FUNDAMENTAL, LA DEFENSA DEL VOTO

Es evidente que los opositores tienen razón en sus demandas y en sus propósitos, sin embargo, tener la razón no les asegura el triunfo, ya que en un proceso electoral para enfrentar a quien tiene décadas en el poder –dispone de los recursos, la estructura sindical, institucional de la SEPYC, el ISSSTEESIN, el FIGLOSNTE y la experiencia electoral, tanto en elecciones constitucionales como sindicales— se requiere atender con eficiencia muchos frentes, de ahí que una alianza estratégica no significa sólo conformar una planilla de unidad opositora, sino elementos mucho más importantes como la creación de una estructura electoral y la conformación de un aparato jurídico de defensa legal.

Es decir, aun cuando la mayoría de los maestros simpatice por la oposición, la actual dirigencia tiene mucha experiencia en diversas estrategias para inducir el voto, acarrear electores, rasurar padrones y hasta modificar los resultados en las actas de las casillas en las elecciones constitucionales. Es decir, la modificación del mecanismo de elección sindical (voto personal, libre, directo y secreto, como en las elecciones constitucionales) les acomoda a la perfección, ya que lo han estado entrenando con efectividad en los últimos 20 años en sus campañas electorales para diversos puestos de elección popular. Y hasta donde se sabe, por el tamaño de universo que podrá votar en el SNTE, se ha establecido comunicación con el INE para que asesore, incluso, opere la elección con el mismo sistema que utiliza el Instituto Nacional Electoral para las elecciones constitucionales.

Así, más que centrarse en una planilla de unidad, las expresiones opositoras deben asegurar una estructura electoral que les permita tener representantes para vigilar todas las casillas –se prevé que podrían instalarse una por cada delegación sindical o reunir varias delegaciones en una casilla— para reportar irregularidades probables como el acarreo de votantes, la inducción del voto, la duplicidad de votos y las cuentas irregulares en las actas. Y para ello es necesario identificar y seleccionar a los representantes de casilla, darle la capacitación necesaria, organizar la estructura operativa y de mando y formar el equipo jurídico especializado en el tema electoral.  Es decir, la alianza más importante debe ser para formar un ejército electoral que le permita defender el voto.

La experiencia electoral constitucional del 2018 podría ser muy ilustrativa de lo que hay que hacer para ganar una elección. Desde un año antes, Andrés Manuel López Obrador siempre estuvo arriba en las encuestas, sin embargo, sin descuidar la campaña, en los últimos meses los aliados se concentraron en la formación del ejército electoral para cuidar en voto de tal manera que tuvieron al menos un representante en cada casilla de todo el país, reduciendo así al mínimo la posibilidad del fraude que se había señalado en las ocasiones anteriores.

Sí es importante la plataforma, sí es importante la planilla, pero más importante –ante el poder consolidado de dos décadas y la experiencia en elecciones— en la formación de una alianza para vigilar, cuidar y defender el voto de los maestros.

 


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