Reducir brechas | El análisis de Daniel Rodríguez

Reducir brechas | El análisis de Daniel Rodríguez

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Hace una semana, el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, presentó su tercer informe de gobierno. Después de analizar las acciones realizadas en el rubro educativo durante este último año de gestión, así como los datos y estadísticas que expuso, voy a concentrarme en dos apartados que considero relevantes: las estrategias de “Primero de primaria es muy tarde” y “Aprendamos juntos”.

Estas han sido unas de las acciones más emblemáticas de la Secretaría de Educación Pública y Cultura (SEPyC) durante los últimos meses y no es para menos, pues ambos son un primer paso hacia la construcción del sistema educativo al que aspiramos; un sistema educativo incluyente en el que todas y todos puedan estar, aprender y participar.

Ahora bien, profundicemos un poco más sobre estas mismas. “Primero de primaria es muy tarde” es una estrategia estatal que inició en mayo pasado y cuyo objetivo es asegurar que todas las niñas y niños tengan acceso a servicios de atención y desarrollo en la primera infancia y educación preescolar de calidad, con el fin de que estén preparados para ingresar a la primaria.

Después de seis meses de implementación, durante esta semana el titular de la SEPyC, Juan Alfonso Mejía, presentó los resultados del primer diagnóstico, los cuales muestran que todavía falta mucho por hacer en este tema, pues el porcentaje de niñas y niños que llegan en desventaja a la primaria es muy alto (40% en escuelas privadas y 82% en las públicas), sobre todo aquellos que viven en contextos de marginación (90% de los hijos de jornaleros agrícolas y 100% de los pertenecientes a comunidades indígenas).

Si a eso se le añade que Sinaloa es el penúltimo lugar nacional en cobertura del primer grado de preescolar (5.4%) y que la ley de educación del estado ni siquiera se encuentra armonizada con la ley general para poder acceder a la educación básica desde los 3 años, entonces el camino por recorrer aún es muy largo. Por estas razones, se reconoce a la autoridad educativa local por poner en la agenda este tema y ser pionera con una estrategia de esta índole.

Por otra parte, en este año también se implementó la estrategia denominada “Aprendamos juntos”, la cual fue dirigida a alumnos de tercer grado de secundaria en condición de alta y muy alta marginación, que consistió en el acompañamiento directo a través de asesorías, tutorías y recursos didácticos.

Podría decirse que esta estrategia influyó para que Sinaloa obtuviera un avance considerable en la prueba PLANEA, ubicándose en segundo lugar nacional, sin embargo, no se debe de omitir que todavía 43% de las y los alumnos obtiene un nivel insuficiente en el campo formativo de las matemáticas. Dicho de otra manera, 4 de cada 10 estudiantes en Sinaloa no pueden realizar sumas, restas y multiplicaciones con números decimales, por lo tanto, aún debemos redoblar esfuerzos.

Acciones como las anteriormente mencionadas son las que deben priorizarse, sobre todo cuando están teniendo resultados positivos para reducir las brechas de desigualdad y mejorar el sistema educativo. Pero para ello se necesita voluntad política y presupuestal para llevarse a cabo, además de apoyo y colaboración de los poderes ejecutivo y legislativo, así como de los actores sociales y escolares, porque garantizar el derecho a aprender no es una tarea que se logra por decreto, pero sí con la participación de todas y todos.


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