Tema de la semana | México y la seguridad pública bajo escrutinio internacional

Tema de la semana | México y la seguridad pública bajo escrutinio internacional

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Los hechos de violencia de alto impacto ocurridos durante las últimas semanas en el país han puesto a México bajo el escrutinio internacional, pero sobre todo de Estados Unidos, donde medios de comunicación y congresistas se han sumado a apoyar la invitación del presidente Donald Trump para que México acepte su ayuda en la lucha contra los cárteles de la droga. 

Esta semana, tras la masacre ocurrida contra miembros de la familia Lebarón y a pocos días del Jueves Negro en Culiacán, las críticas al discurso de “Abrazos no balazos” del presidente López Obrador han encontrado resonancia en la discusión pública de nuestro vecino país del norte.

Numerosos son los políticos, medios y analistas que reflexionan abiertamente sobre la necesidad urgente de una intervención militar estadounidense en territorio mexicano.

Así, por ejemplo, el senador republicano por Arkansas, Tom Cotton, dijo a Fox News que el ‘Abrazos, no balazos’ de López Obrador bien podría funcionar en un cuento de hadas. Pero en el mundo real, añadió, lo único que puede contrarrestas las balas son balas más grandes.

Asimismo Chip Roy, congresista republicano por Texas, indicaba como las crueles acciones de los cárteles mexicanos se asemejan a las prácticas de terroristas como ISIS o Al Qaeda, sugiriendo así que modificar el estatus de grupos criminales en territorio mexicano y clasificarlos como grupos terroristas, lo que permitiría al Gobierno de Estados Unidos realizar operaciones militares en suelo mexicano, como lo ha hecho en Irak, Afganistán o Siria.

Los medios estadounidenses también se han sumado a esta discusión, como el Wall Street Journal que en una editorial luego de la masacre sucedida en Chihuahua sugería una “intervención” para adentrarse al país a través de una operación militar.

“Si México no puede controlar su territorio, Estados Unidos tendrá que hacer más para proteger a los estadounidenses en ambos países de los cárteles… No se puede descartar una operación militar de EU en México”, menciona el artículo.

A la par, la revista británica The Guardian Weekly publicaba una cruda portada señalando con letras escritas con sangre ‘100 muertes al día’ y, a manera de subtitulo la pregunta ‘¿Puede alguien acabar con la guerra de México contra las drogas?’.

Lo preocupante de la discusión de este tema en el ámbito internacional es darnos cuenta de que, para Estados Unidos, así como para gran parte de la comunidad internacional, la situación de la violencia en México es ya comparable con la de aquellos países en medio oriente que han sufrido graves consecuencias a causa de la intervención estadounidense y, el que políticos y medios como el WSJ se planteen un escenario similar en México plantea un riesgo mucho mayor para la seguridad nacional de nuestro país.

La respuesta de López Obrador ante estas sugerencias de intervencionismo estadounidense es correcta en el sentido de que el Estado Mexicano es el único encargado de resolver el problema de seguridad pública.

Sin embargo, el presidente también deja a los mexicanos con pocas esperanzas cuando indica que la estrategia seguirá siendo la misma; apostar por los valores, la educación y el combate a la corrupción como medidas a largo plazo mientras que en el país el saldo de asesinados, desaparecidos y la descomposición social que esto conlleva, sigue avanzando sin que se tomen otras medidas que, mientras la recomposición del tejido social surte efecto, le puedan poner freno a la violencia rampante que nos sacude todos los días.

Otra medida en la que Estados Unidos podría contribuir a la pacificación del país sin que mediaran políticas intervencionistas, sería el que los líderes estadounidenses asumieran un compromiso real para implementar fuertes políticas de prevención de adicciones y contra el tráfico de armas hacía México, así como el combate a la delincuencia organizada dentro de sus propias fronteras.

Al final de cuentas, también debemos tener en claro que la delincuencia organizada es un negocio transnacional y no solo se ubica y opera dentro de los límites de las fronteras mexicanas.

De no tener en cuenta estos puntos, corremos el riesgo de que, si sigue el apoyo de ciertos grupos y sectores para apoyar la intervención estadounidense en México, un problema gravísimo de seguridad pública podría devenir en uno todavía más serio de seguridad nacional.


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