Víctimas de la moda | Los bazares en Culiacán y el precio de ser eco-friendly

Víctimas de la moda | Los bazares en Culiacán y el precio de ser eco-friendly

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Si eres asiduo a las redes sociales seguramente en Instagram ya te ha seguido una o más cuentas de bazares emergentes en la ciudad, puede que sean perfiles que no han subido contenido o algunos negocios o proyectos más sólidos, pero lo cierto es que de unos meses para acá el mercado de la ropa usada ha ido tomando fuerza en la ciudad.

Quizás es por esta ideología ecofriendly que supone el poder darle nueva vida a prendas que ya han sido utilizadas en el pasado, generar espacios de convivencia o poder sacarle provecho a tendencias del pasado a la par que se genera una derrama económica en ciertos círculos y escenas de la localidad.

Aunque el negocio de la ropa de segunda no es nuevo y existen aquellos que se instalaron en la ciudad desde décadas atrás, las redes sociales han brindado una plataforma interesante para los nuevos emprendedores de la ropa usada, lo que pocos saben es que son precisamente los bazares que mencionamos al principio, los instaurados desde los años 80’s los que indirectamente siguen nutriendo esta pequeña industria.

Y es que los nuevos empresarios de la indumentaria de segunda en la mayoría de los casos se surten de otros bazares o de locales que rematan ropa en zonas específicas como Los Huizaches, un tianguis de gran trayectoria en la ciudad.

Ni tan barato

Podría parecer un negocio redondo, pero no siempre lo es y es que uno de los cuestionamientos que más surgen ante este tipo de prácticas son las discrepancias entre los precios de los emprendedores de la ropa usada.

“Te lo quieren vender como nuevo, se les olvida que es ropa vieja y ya usada” fue una de las frases que usó Jimena, una compradora cuando se le cuestionó sobre los precios de algunos bazares en los que consume.

Reciclar está de moda, pero el hacer ‘negocio’ es una tendencia atemporal.

En otros estados y regiones del país el comprar ‘ropa de pacas’ se ha convertido en la actividad favorita de muchos fashionistas e influencers que logran armar un outfit de impacto con menos de 200 pesos, algo complicado de realizar en algunos bazares de Culiacán en los que las prendas superan este precio.

Víctimas de la moda

Se debe estar consciente de lo que se compra y de la calidad de los productos, sin embargo no se debe perder de la cabeza que se trata de ropa que no se encuentra en óptimas condiciones, quizás no por el uso que se la ha dado sino por el paso del tiempo y su afectación en la calidad de los materiales.

Apoyar el comercio local no siempre significa gastar a ciegas. Es importante revisar y hacer un balance entre la necesidad de hacer compras responsables, pero también de adquirir productos de calidad y a precios justos.

Los bazares son ahora una respuesta sumamente oportuna al fast fashion que proponen los centros comerciales y las grandes industrias de indumentaria, no se debe perder de vista que la idea principal de este tipo de proyectos debe ser darle nueva vida a la ropa olvidada y que estas deben tener precios justos para atraer crecer el mercado de las compras responsables.


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