La austeridad del Químico | La Morena y los “acarreados” del alcalde

La austeridad del Químico | La Morena y los “acarreados” del alcalde

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¿Y el camión, dónde está el camión?. Allá donde mismo. Donde nos bajó. Crónica de un Foro que torció el rabo y se convirtió en mitin.

Llegó en su camioneta de millón mientras en el Salón Constituyentes del Congreso local, en bola y con hijos de brazos, “los acarreados” ocupaban las sillas, preparaban las palmas y enfriaban café.

La Tahoe negra, de escaso kilometraje recorrido, reposó en un cajón de estacionamiento tras los 200 y tantos kilómetros matutinos de este lunes.

Guillermo Benítez Torres, alcalde morenista de Mazatlán, descendió y caminó en busca del foro, de los aplausos que ya le esperaban en manos de aquella gente venida de la Flores Magón, de la ex Hacienda de El Chonchi, de la Insurgentes, de la Presa del Valle y otras tantas colonias marginadas del puerto.

Se veía a “los acarreados” y se leía el nombre del foro (Aplicación de la Ley de Disciplina Financiera en el Contexto Municipal y la Deuda como Detonante de Crecimiento) y algo no cuadraba.

 

LA MORENA DEL MILLÓN

La Morena dice que le dicen allá en el puerto a su camioneta nueva.

“La compró la ciudad. La Morena le llaman…”, presumió Benítez Torres, El Químico.

¿Está blindada?

“No, oiga, no traigo ni quien me cuide. Para qué quiero una camioneta blindada”.

Y así, un millón 66 mil pesos le costó a la ciudad. Un millón 66 mil pesos para un vehículo destinado al alcalde de Mazatlán. Un millón 66 mil pesos que para él no es derroche ni agravio en estos tiempos de la austeridad republicana.

Aquí el argumento del alcalde del puerto:

“La presidencia municipal no tiene asignado vehículo. Todas las direcciones (del Ayuntamiento) tienen asignado, menos la presidencia. Yo no entendía por qué hasta que llegué ahí. Roban tanto que ni ocupan que la ciudad les ponga un carro… Como nosotros no venimos a robar sí ocupamos un carro para cumplir con nuestro trabajo”.

 

LOS ACARREADOS Y EL CAMIÓN

Algunos “acarreados” ya venían instruidos para guardar silencio. No querían hablar del camión en el que habían llegado desde Mazatlán a Culiacán.

Pero otros no tuvieron empacho en violentar la regla y hablar del viaje. También se les reconocía por el tono de voz.

Habían salido desde temprano porque el Foro Aplicación de la Ley de Disciplina Financiera en el Contexto Municipal y la Deuda como Detonante de Crecimiento estaba programado a las 10 de la mañana.

Pronto se agotaron las sillas. Algunos de ellos aguardaron de pie mientras el personal del Congreso sacaba más de la bodega. Eran tantos y no los esperaban que les veían con extrañeza.

“¿Y esta gente qué…?”, preguntó un empleado de Gobierno.

Entonces el Foro torció el rabo, se volvió mitin. Aquello habría de volverse una aplaudidera para Guillermo Benítez Torres cada que vez presumía un logro, cada vez que blandía una gráfica y cifras.

 

EL FORO QUE A POCOS LE IMPORTA

Con el Foro contaminado, la actividad arrancó. El protocolo bajó el nivel del barullo entre los asistentes. Las presentaciones de los integrantes de la mesa del presiduim, tan propias, tan cuidadas, salieron al paso.

“Luis Guillermo Benítez Torres, presidente municipal de Mazatlán…”

El aplauso más sonoro se desprendió del líder que traía a “los acarreados”, el mismo que se apuraba en sentarlos, que volteaba a ver quién aplaudía y quién no.

La escena se parecía a aquella del alcalde de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro, cuando vino a este mismo salón a hablar de la muerte de Alejandra, la menor que murió ahogada al ser arrastrada por la corriente de la lluvia hacia una alcantarilla que su gobierno no reparó.

“Hay como unas 300 personas”, dijo un guardia de seguridad del Congreso.

El salón Constituyentes empezó  a saturarse de conceptos técnicos: ‘eje transversal’, ‘medida tributaria’, ‘el PIB’, ‘egreso’, ‘los principios constitucionales que regulan la cuestión financiera del Estado’, ‘derecho fiscal’.

Y tantos otros tan ajenos al oído de los niños que habían llegado con sus madres desde Mazatlán, tan impropios al entendimiento de esas madres y padres habitantes de colonias marginadas.

De los 40 diputados solamente estaban cuatro. De los cinco de la Comisión de Hacienda, solo su presidenta.

SOLO MAZATLÁN

Guillermo Benítez Torres aprovechó el espacio. Su tema era “La política de austeridad y la eficiencia gubernamental de los municipios”. Pero no habló más que de lo suyo, de sus “logros”. Solo habló de su Mazatlán…

Mazatlán, donde el alcalde acusó que policías estatales extorsionan a la gente y por ello pidió que la corporación salga del puerto. “Sé que no va a ser fácil que la policía estatal deje de ir (a Mazatlán) porque sería anticonstitucional pero lo que sucedió es real. Por eso me atrevo a decirlo”, dijo en entrevista previa.

Pero el foro era el foro. O el mitin era el mitin. O el informe era el informe.

“En el gobierno de Mazatlán somos austeros y eficientes”, dijo. Y La Morena del millón 66 mil pesos lo esperaba afuera.

Dijo que su administración ha logrado ahorrar casi 400 millones de pesos en un año. Y en cada tema sacaba un gráfica y la mostraba. El alcalde levantaba papeles con gráficas que nadie alcanzaba a distinguir, pero los monitores del salón le ayudaban.

Fernando Mascareño, el diputado expulsado de Morena, no dejaba de menear la cabeza aprobando los dichos del Químico.

Ahorro en esto. Ahorro en lo otro. Ahorro acá. Ahorro más allá. Así hasta llegar a los casi 400 millones de pesos en las diferentes áreas. Y aplausos de “los acarreados” en cada tema.

Un informe. Un mitin. Una cosa de esas vista hace muchos años.

Vimos aquí un grupo de personas que vienen de Mazatlán, ¿podemos considerarlos “acarreados” o en qué calidad vienen?

“Cada quien es libre de venir. Yo saludé a algunos; me da gusto. Es gente que nos tiene aprecio”.

¿Usted no les puso camión?

“No. Aquí no hacemos ese tipo de prácticas. Nosotros venimos de un movimiento que es desde el pueblo, desde abajo hacia arriba. Y los seguimos conservando porque vamos casa por casa a platicar con los compañeros”.

DONDE MISMO

“¿Y el camión, dónde está el camión?”

“Allá donde mismo. Donde nos bajó”

“Los acarreados” desalojaron el salón, avanzaron por los pasillos del Congreso, libraron la puerta de acceso, tomaron el bulevar Pedro Infante, cruzaron el puente peatonal y se perdieron a espaldas de Cinépolis.

Allá estaba el camión que los llevaría de vuelta al puerto.


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