La Estrategia Nacional de Primera Infancia | El análisis de Ángel Leyva

La Estrategia Nacional de Primera Infancia | El análisis de Ángel Leyva

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En días recientes, como parte del Acuerdo Educativo Nacional y el transitorio derivado de la nueva reforma educativa publicada el pasado 15 de mayo, se cumplió el plazo de 180 días para que la Secretaría de Educación Pública diera a conocer la Estrategia Nacional de Mejora de las Escuelas Normales; la Estrategia Nacional de Educación Inclusiva y la Estrategia Nacional de Atención a la Primera Infancia (ENAPI).

En esta ocasión, quisiera centrar mi atención a esta última estrategia, ya que, como hemos mencionado desde hace tiempo en Mexicanos Primero Sinaloa, la primera infancia es una de las etapas más valiosas pues las experiencias y los procesos de desarrollo que se formen en los primeros años de vida determinan la arquitectura del cerebro y la capacidad para seguir aprendiendo en etapas posteriores.

La ENAPI viene a responder a esta urgente necesidad de atención a las y los niños entre 0 y 6 años, los cuales han sido prácticamente invisibles por muchos años y se ha carecido de las condiciones para su atención adecuada. Por tal motivo, se planteó como objetivo, “garantizar a niñas y niños de menores de 6 años, el ejercicio efectivo de sus derechos a la supervivencia, desarrollo y prosperidad, educación, protección, participación y vida libre de violencia; atendiendo las brechas de desigualdad existentes entre estratos sociales, regiones geográficas, etnias y géneros, así como a la diversidad inherente a cada persona”.

En Sinaloa, el problema podría visibilizarse con el escaso 5.4% de niñas y niños en primer grado de preescolar, que lo ubican en el penúltimo lugar nacional, únicamente por debajo de Colima. Lo anterior se debe a que la legislación estatal contempla el ingreso al preescolar a partir de los 4 años, y no a los 3 como establece la legislación nacional, propiciando la profundización de desigualdades entre las y los niños más pequeños.

La Atención a la Primera Infancia a través de la ENAPI vino a convertirse en un asunto de Estado sustentado en gran parte por el Marco de Cuidado Cariñoso y Sensible, el cual propone orientaciones estratégicas para las políticas de primera infancia, tales como: invertir sostenidamente y diseñar estrategias intersectoriales; enriquecer las prácticas de crianza de las familias, fortalecer los servicios clave de atención optimizando los mecanismos y el personal ya existentes; contar con un sistema de medición y rendición de cuentas; usar la evidencia para corregir e innovar.

Es destacable que, para el cumplimiento de los objetivos de la ENAPI, se establezca una Ruta Integral de Atenciones (RIA) que abarcan cinco etapas del ciclo de vida de los infantes desde la pregestación y el embarazo, pasando por el nacimiento y el primer mes de vida hasta los tres años y, finalmente, la etapa de 3 a 5 años, todo esto con una visión intersectorial en las áreas de salud y nutrición, educación y cuidados, protección y bienestar y desarrollo.

Es un hecho que la ENAPI es una estrategia ambiciosa para atender una necesidad fundamental de nuestro sistema educativo en la que participan muchos actores gubernamentales y sociales, por lo tanto, es muy importante lo que suceda en lo local.  Todos los ciudadanos debemos aportar desde nuestro ámbito de competencia, aprovechando la gran caja de herramientas que nos ofrece esta política pública y de esa manera llevar la RIA a cada rincón que las niñas y niños necesiten.

 

 

SOBRE EL AUTOR

Ángel Leyva Murguía es director en Mexicanos Primero Sinaloa.


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